¿Hubo mermelada para la senadora Maritza Martínez?

El nombramiento de Orlando Barbosa Villalba en Cormacarena, quien es cercano a la casa política de la senadora de la U, generó suspicacias en el Congreso luego de que esta abandonara el recinto del Senado en el momento en que se votaban las objeciones a la JEP. La legisladora explicó su posición a El Espectador.

Maritza Martínez abandonó el recinto del Senado al momento de la votación de las objeciones.
Maritza Martínez, senadora de la U, abandonó el recinto del Senado al momento de la votación de las objeciones. Archivo El Espectador

La votación de la ponencia de archivo de las objeciones a la ley estatutaria de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) quedó 47-34. Según las cuentas de quienes votaron por negarlas, esos números son suficientes para su hundimiento, pero, para la mesa directiva del Senado, se necesitaban mínimo 48 votos. En términos prácticos, faltó un voto para que la negación de los reparos presidenciales no tuviera discusión y es ahí en dónde se empiezan a buscar culpables y todos los dedos apuntan hacia la senadora Maritza Martínez.

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La congresista del Partido de la U alzó la mano justo antes de que se abriera el registro y afirmó que acogía la decisión de su colectividad de votar negativamente las objeciones y que esperaba que, fuera cual fuera el resultado, después de este trance se empezara a construir un acuerdo nacional entre los sectores del Sí y del No.

La intervención de Martínez le dio la tranquilidad al bloque “propaz”, que, afanado, pidió abrir la votación. Fueron 6 minutos y 13 segundos de alta tensión. Los senadores clavaron sus miradas en las pantallas que registraban los votos, pero mientras el reloj pasaba, se veía que ninguno alcanzaría el número mágico de 48. Cuando ese bloque “propaz” se estancó en 47, los senadores Roy Barreras y Armando Benedetti empezaron a buscar el apoyo que les faltaba. Maritza Martínez había salido del recinto dejando en su curul su bolso y su celular.

 
Decreto que nombra a Orlando Barbosa Villalba en Cormacarena.
Presidencia

Trasudando, Barreras marcaba para conseguir el voto. Maritza no se encontraba. Al tiempo, los ojos se posaron en la senadora de Cambio Radical, Ana María Castañeda, que tampoco estaba. El rumor que se regó en el Capitolio es que se encontraba en la Secretaría General del Senado junto con su esposo, el exsenador Mario Fernández Alcocer, quien figura vinculado en procesos por parapolítica y corrupción electoral. Sin embargo, Castañeda le salió al paso a las críticas y se declaró impedida moralmente para votar las objeciones, pues considera que se deberían votar una a una y no en bloque.

Quien no ha aparecido para dar explicación es la senadora Martínez, pero la probable razón de su ausencia a la hora de la votación ya circula en redes sociales. Esa razón tendría nombre y apellido: Orlando Barbosa Villalba. El referenciado figura en el decreto 734 del 26 de abril de 2019, en el que el ministro de Ambiente, Ricardo Lozano, lo nombra representante del presidente ante el consejo directivo de la Corporación para el Desarrollo Sostenible del área de trabajo de manejo especial La Macarena (Cormacarena).

Las huellas sobre Barbosa se encuentran registradas en el aplicativo Cuentas Claras de la Registraduría. Allí la senadora Maritza Martínez reportó que Barbosa es uno de sus financiadores de campaña, con poco más de $ 20 millones de donaciones a la senadora llanera.

 
Las cuentas de campaña de Maritza Martínez.
Cuentas claras
 
 

Para completar, Barbosa Villalba figura como exsecretario de planeación de Villavicencio y exsecretario financiero de la Gobernación del Meta, durante la administración de Luis Carlos Torres Rueda, esposo de Maritza Martínez y quien fue vinculado a un proceso en la Corte Suprema por sus presuntos vínculos con el comandante paramilitar "Martín Llanos".

El Espectador se comunicó con la senadora Martínez, quien negó que el nombramiento de Barbosa en Cormacarena tuviera alguna relación con ella o su salida del recinto del Senado, y aseguró que llegará a la plenaria de este miércoles para explicar su posición, pues está convencida de que las objeciones necesitan un debate profundo en el que los congresistas tienen el derecho a intervenir y que ayer explicó que, ante la decisión de su partido, no votaría los repatos y por eso se salió, ya que no puede ser que algunos de sus copartidarios le pidan el voto, pero se nieguen a darle la palabra. 

Sea o no cierto que a Maritza Martínez le pagaron con favores burocráticos su ausencia en la sesión de ayer, de lo que sí hay certeza es que durante todo el gobierno de Juan Manuel Santos, la congresista llanera fungió de defensora acérrima del Acuerdo de Paz y no se perdía evento alguno, incluyendo la firma del pacto en Cartagena, para mostrar su respaldo. De igual manera, Martínez figura entre las primeras congresistas de la U que giró hacia la campaña presidencial de Iván Duque, al que ayer le salvó la papeleta en el Congreso.

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-Redacción Política

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