Iglesia y comunidad internacional vigilarían cese bilateral y temporal

Las delegaciones de paz del ELN y el Gobierno trabajan a contrareloj para anunciar un acuerdo de desescalamiento del conflicto antes de la llegada del papa Francisco a Colombia

Delegados de paz del Gobierno y el Eln, reunidos con el presidente de Ecuador, Lenin Moreno. SIG

Lo han dicho los jefes negociadores de la guerrilla y el Gobierno: la mesa de diálogos de Quito está dedicada con todas sus fuerzas a construir un acuerdo de cese bilateral del fuego y las hostilidades antes de que el máximo jerarca de la iglesia católica aterrice en Bogotá, el próximo miércoles.

“Entrando a la última semana de agosto y faltando 10 días para el arribo del Papa Francisco a tierras colombianas, ratificamos nuestra disposición y decisión a seguir buscando en la Mesa de conversaciones, el acuerdo para un cese al fuego bilateral temporal”, expresó el Eln desde su revista virtual.

Y lo propio ha dicho, Juan Camilo Restrepo, quien encabeza la delegación del Ejecutivo en este proceso de paz. “Estamos empeñados en estar a la altura de esa visita y dar también 'el primer paso' hacia la paz al convenir un cese al fuego bilateral y de hostilidades temporal que beneficie a la población civil" señaló el lunes pasado el exministro, luego de reunirse con el presidente de Ecuador Lenin Moreno.

 Para la insurgencia, el punto de partida debe ser el cese bilateral, lo que servirá para aliviar la situación de los pobladores de las regiones donde se vive la confrontación armada y como herramienta de construcción de confianza entre las partes, pero además proponen que cada parte acompañe este acuerdo con medidas unilaterales que hagan efectivo el mensaje de paz.

“El cese ha de estar acompañado de medidas de cada parte, tendientes a generar unos alivios humanitarios, que beneficien directamente a la población. De nuestra parte estamos en disposición de contribuir de manera activa a éste cese y a suspender temporalmente distintas acciones, propias de la guerra de guerrillas y de una fuerza insurgente”, puntualizó el Eln

Y agregó en su editorial: “Éste sería un cese temporal, experimental, de los momentos iniciales del proceso, jalonado por un hecho tan importante, como es la visita de su Santidad el Papa Francisco Primero.  Además de los alivios humanitarios, lo concreto de este cese, será la suspensión de las acciones ofensivas entre las dos partes, es decir la suspensión mutua de los ataques. Para ello se requiere de la voluntad de las dos partes, además de unos compromisos y reglas, y de una veeduría para prevenir y verificar incidentes, que puedan ocurrir”.

Es claro que la insurgencia espera que haya una suspensión de los bombardeos, ante lo cual cesarían los ataques a la infraestructura eléctrica y petrolera, así como también suspenderían los secuestros. La medida, según adelantó el obispo de Cali, monseñor Darío de Jesús Monsalve, requerirá de la conformación de una comisión especial, integrada por organismos internacionales y la misma iglesia católica, para verifique el cumplimiento de ese cese.