“Implementación no será de la noche a la mañana”: Eamon Gilmore

Eamon Gilmore asegura que en la Unión Europea ya se están dando las discusiones para establecer a qué áreas se destinarán los recursos del fondo fiduciario que ayudará a financiar el posconflicto.

Eamon Gilmore reveló que la Unión Europea ya trabaja en proyectos para financiar el posconflicto. / Cristian Garavito

Antes de llegar a Colombia para su segunda visita oficial como enviado especial de la Unión Europea (UE) para el proceso de paz con las Farc, el exministro irlandés Eamon Gilmore viajó a La Habana para reafirmar en la mesa de negociaciones el apoyo a los acuerdos hasta ahora alcanzados. Su agenda ha sido apretada y las múltiples reuniones que sostuvo, tanto en Cuba como en el país, le han servido para entender en qué estado se encuentran las negociaciones y cuáles son las prioridades en la recta final.

¿Cuál es el balance de su viaje a Cuba?

Mi visita a La Habana tenía el propósito de evaluar el estado actual de las negociaciones, poder hablar con todos los participantes acerca de las medidas que se requerirán con el fin de implementar el acuerdo. Es necesario que yo haga esto para que la Unión Europea se pueda preparar para la implementación. Debemos saber qué se está acordando. Hablé con los equipos negociadores de ambas partes, del Gobierno y las Farc. Mis conversaciones obviamente han sido confidenciales, pero sostuve muy buenas reuniones.

Su visita se da en momentos en que las Farc anuncian su disposición de que sea Naciones Unidas el organismo encargado de liderar la verificación de un eventual cese al fuego bilateral y definitivo. ¿Qué lectura hace de este nuevo paso?

Me parece que es muy significativo y muestra cuan avanzadas están las discusiones y cómo se enfocan los negociadores en la atención a las medidas que se necesitan para implementar lo que ya se ha acordado. También nos da mucho gusto la participación de la Celac y, como lo ha dicho la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, muestra que hay un apoyo regional fuerte.

Hecha la petición para la creación de la comisión de verificación ¿cuál debería ser el siguiente paso?

De acuerdo con lo que yo entiendo, los negociadores de La Habana ahora tienen que ponerse de acuerdo en lo que se llaman los temas del fin del conflicto, que son altamente significativos. Yo me imagino que habrá unas negociaciones difíciles, pero a partir de mis discusiones en La Habana me da la sensación de que va a haber voluntad de alcanzar este acuerdo. Es significativo el consenso en términos de los medios de monitoreo y Naciones Unidas es la organización internacional más grande del mundo, la más respetada y la que tiene una vasta experiencia en cuanto a misiones de mantenimiento de paz.

Uno de los acuerdos más importantes logrados en La Habana ha sido el referente al tema de justicia, que el Gobierno califica como el mejor acuerdo de justicia transicional que se ha firmado en la historia ¿Cómo ve la comunidad internacional ese tema?

Yo creo que un elemento altamente significativo de lo que se ha acordado hasta ahora es el del enfoque en las víctimas. Hablo desde mi experiencia en el proceso de paz que se realizó en Irlanda y creo que lo que se ha acordado aquí sobre las víctimas es mejor que lo que se acordó en nuestro caso. Por primera vez las víctimas estuvieron en el centro del acuerdo, se les dio la oportunidad de que tuvieran representación y pudieran participar en las discusiones. En Irlanda también tuvimos que hacer acuerdos de justicia transicional, tuvimos que hacer una liberación temprana de prisioneros, imponer unas condenas cortas para permitirle a la gente que participó en el conflicto reintegrarse a la sociedad. Eso es necesario en procesos de paz como estos, con el fin de garantizar una paz duradera.

Usted hace referencia a la liberación temprana de prisioneros y en Colombia se está haciendo efectivo el indulto a guerrilleros. ¿Cómo se logra el equilibrio para dar ese tipo de pasos sin que quede una sensación de impunidad?

Yo creo que la parte importante aquí es el equilibrio. Siempre hay un peligro y a veces los expertos pueden analizar estos procesos de una forma muy purista y negativa. Pero lo que es importante tener en cuenta es la perspectiva completa, el precio que hay que pagar para garantizar el fin del conflicto y permitirle a la sociedad que avance. En Irlanda logramos un acuerdo que le puso fin a un conflicto violento de 30 años y nunca miramos atrás: el país ha prosperado. Los que participaron en el conflicto han vuelto a sus familias, algunos están en actividades políticas, otros en negocios.

Los expertos coinciden en la necesidad de que la implementación de los acuerdos se dé lo más rápidamente posible tras la firma de la paz. ¿Es una de las claves para que el éxito del proceso?

Bueno, yo entiendo que se desee ver una implementación temprana y creo que una vez se firme el acuerdo va a haber una cierta expectativa de que las cosas van a cambiar. La Unión Europea está lista para apoyar, hemos estado en discusiones con el ministro del Posconflicto, Rafael Pardo, acerca de ciertas acciones que se tienen que emprender, incluso desde ya. Pero también creo que es importante que reconozcamos que no todo va a cambiar de la noche a la mañana. La implementación de ciertos aspectos del acuerdo se va a demorar más tiempo. En Irlanda hemos desarrollado muchos procesos y todavía tenemos elementos que se siguen trabajando. La UE va a apoyar eso a corto, mediano y largo plazo, pues estamos pensando también en posibilidades de cooperación económica entre la UE y Colombia que beneficien a ambos países. Como ejemplo de lo que estamos haciendo, el comisionado europeo para la agricultura va a venir a Colombia a inicios de febrero con un grupo de empresarios.

Con el 23 de marzo como fecha límite señalada por las partes para la firma del acuerdo final, se puede decir que el proceso está en la recta final. ¿Cuál es el más grande desafío que enfrentan las negociaciones en esta etapa?

Hacer las cosas bien y tener un buen acuerdo, creo que eso es más importante que cumplir una fecha específica. Obviamente hay temas que tienen que resolverse, pero el tema importante aquí es que esto se haga y que la energía que se ha desplegado en la obtención del acuerdo también se utilice para garantizar que después se implemente y que funcione.

Pero, tras su visita a La Habana y con los avances que se han dado esta semana, ¿cree usted posible que se cumpla con esa fecha?

Creo que los únicos que saben eso son los que están en la mesa. Lo que es más importante ahora es la decisión de ambas partes de entender esto como la fase final de las negociaciones y la decisión de mantenerse en ese proceso para concluir el acuerdo.

¿Cuáles han sido los avances en la UE para la creación del Fondo Fiduciario para la Paz de Colombia?

Estamos trabajando en eso, en las preparaciones para crear este fondo, esta fiducia en Bruselas. Nuestra intención es la de tener este fondo listo en el momento de la conclusión del acuerdo de paz.

Es decir, ¿cuando se firme la paz ya habrá plata para financiar el posconflicto?

Esperamos que cuando se firme la paz podamos dar una asistencia financiera para las medidas inmediatas que se deban tomar. Tenemos la expectativa de poder proporcionar fondos para diferentes áreas que aún no hemos definido. Hay mucha discusión en este sentido acerca de qué se va a hacer y qué se va a financiar. Va a haber un cuerpo gubernamental para este fondo que será el encargado de tomar decisiones acerca de cómo se van a desplegar esos fondos. En este momento estamos en la fase de establecimiento y muchas de las reuniones que he tenido acá han sido precisamente con el propósito de informarnos sobre la mejor forma de hacer esto.

¿Cree usted que en un eventual escenario de posconflicto es necesario replantear el papel y las dimensiones de la Fuerza Pública?

Creo que es inevitable que en una situación de posconflicto el rol y la responsabilidad de las Fuerzas Militares y de seguridad deba cambiar. Desde nuestra experiencia, cuando se terminó el conflicto, los soldados que se encontraban en las calles eventualmente se retiraron a los cuarteles, los servicios de policía se reformaron, se estableció una nueva fuerza policial y se desarrolló mucho trabajo con el fin de garantizar que hubiera apoyo por parte de la gente a la Policía. Así que el final de conflicto en sí trae consigo un cambio en el papel de las fuerzas de seguridad para permitir crear una mejor relación entre fuerzas y ciudadanos.

 

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