¿Incluir la infertilidad en el POS?

Un proyecto de ley que se discute en el Congreso busca que en Colombia se reconozca la infertilidad como una enfermedad y que se autoricen los tratamientos en el sistema de seguridad social en salud.

Al menos 850.000 parejas tienen problemas de fertilidad. / Archivo
Al menos 850.000 parejas tienen problemas de fertilidad. / Archivo

Desde 2009, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la infertilidad como una enfermedad del sistema reproductivo. En Colombia, ese mismo año, la Corte Constitucional sentenció que los derechos sexuales y reproductivos reconocen y protegen la facultad de las personas —hombres y mujeres— de tomar decisiones libres sobre su sexualidad y su reproducción. De hecho, la misma Constitución advierte que los derechos sexuales están implícitos en los derechos fundamentales a la vida digna, a la igualdad, al libre desarrollo de la personalidad, a la información, a la salud y a la educación.

Sin embargo, aunque en el país se abre periódicamente el debate sobre la responsabilidad del Estado con respecto a la planificación familiar, poco se habla de los problemas que tienen miles de ciudadanos por infertilidad y de los efectos y consecuencias que ellos suscitan. Se estima, según estudios realizados por varios laboratorios y comunidades científicas, que más de 850.000 parejas colombianas presentan estas dificultades, y es poca la información que se conoce y difunde sobre los tratamientos de reproducción asistida.

Al respecto, en 2010 y 2013, en el Congreso de la República se hicieron dos intentos, que resultaron fallidos, para sentar las bases de una política pública que llevara a establecer tratamientos en el sistema de seguridad social en salud a quienes padecen problemas de reproducción. Y aunque el panorama es difícil, actualmente está de nuevo en trámite un proyecto de ley para que se reconozca la infertilidad como una enfermedad y se incluya en el Plan Obligatorio de Salud (POS).

En concreto, el objetivo de la iniciativa, que está en la agenda de la presente semana para ser discutida en la plenaria de la Cámara de Representantes, en el segundo de cuatro debates, es facilitar la reproducción humana asistida para el tratamiento de la infertilidad, con el propósito también de ir acabando paulatinamente con los prejuicios hacia las personas que no pueden concebir de forma natural.

Aunque suene insólito, cuando las dificultades en la fecundación son en la mujer, ello puede conducir a la inestabilidad del matrimonio, a la violencia doméstica, a la estigmatización e incluso a la marginación social. “Este problema afecta y restringe el pleno goce de la salud humana, por eso se debe garantizar el acceso total a los procedimientos médicos de reproducción asistida y a las técnicas de fertilización reconocidas por la OMS. Es claro que debe permitirse su inclusión en el plan de beneficios del sistema de seguridad en salud”, explicó la representante Martha Patricia Villalba, del Partido de la U, autora del proyecto.

Ahora, lo que igualmente está en debate con la iniciativa es el derecho a la igualdad de las parejas que no tienen el dinero para poder acceder a los tratamientos que puedan permitirles una fecundación asistida. “Esta puede ser la única salida para que muchas personas puedan cumplir su sueño de tener un hijo, porque por costos no pueden acudir a los tratamientos”, agregó la congresista.

Pese a que este tipo de tratamientos son costosos, en países de la región con una situación económica, social y política similar a la colombiana se han puesto en marcha todos los tratamientos patológicos de la infertilidad. Argentina, Brasil, Uruguay y Chile ya tienen la reproducción asistida dentro de los programas estatales de salud. Y, por ejemplo, en España los líos de fecundación se han convertido en un problema de primer orden, luego de conocerse un estudio de la Universidad del País Vasco que indica que más del 3 % de los nacimientos anuales en los países desarrollados corresponden a niños concebidos mediante técnicas de reproducción asistida.

Sin embargo, es claro que incluir los tratamientos de reproducción asistida en el sistema de seguridad social en salud generará un alto costo. Por eso, la reglamentación del tema quedaría en manos de los ministerios de Salud y Hacienda, para determinar el impacto fiscal de esta política. Al respecto, el ginecólogo Diego Díaz Botero, especialista en el tema, admitió que aunque los casos de esterilidad han pasado a ser motivo de consulta muy frecuente de las parejas colombianas, ve muy difícil que esta problemática pueda pasar a ser incluida en el POS.

“Si no hay recursos económicos para enfermedades comunes, no me alcanzo siquiera a imaginar lo que podría ser incluir en un Plan Obligatorio de Salud los casos de infertilidad, porque se debe emplear tecnología muy costosa y por eso es prácticamente inviable por la sobrecarga que implica a un sistema de salud que está colapsado”, concluyó Díaz Botero. Esta semana será decisiva en el Congreso para este proyecto que, pese a las críticas, podría ser la única salida a una dura realidad para muchas parejas con problemas de fertilidad.