Incumplir acuerdo de paz no será aceptado por la comunidad internacional: Jeffrey Feltman

El secretario general adjunto de la ONU para Asuntos Políticos se refirió así a los retos que ha encontrado la participación política de los exguerrilleros. También habló de los retos que hay frente a la reintegración de los desmovilizados y a la seguridad en los territorios.

Jeffrey Feltman, secretario general adjunto de la ONU para Asuntos Políticos.Tomada de @MisionONUCol

Después de concluir su visita de dos días a Colombia, Jeffrey Feltman, secretario general adjunto de las Naciones Unidas para Asuntos Políticos, se refirió a los avances y a los desafíos que encontró en lo que se refiere a la implementación de los acuerdos de paz, desde que vino por primera vez al país en 2017 en una visita oficial en junio pasado. La visita de Feltman se configura como un espaldarazo a la implementación, justo cuando se conoce el fallo de la Corte Constitucional que le da luz verde a la JEP, a pesar de que su aprobación no ha prosperado en el Congreso, tema al que se refirió asegurando que permitirá al “Congreso avanzar rápidamente”.

Feltman explicó que, luego de dos días y reuniones, entre otros, con el presidente Juan Manuel Santos, con los representantes de la Farc Iván Márquez y Pastor Alape, con el alto comisionado para la Paz, Rodrigo Rivera, entre otros, quedaron en evidencia “tres cuestiones claves que son fundamentales para la pronta aplicación del acuerdo de paz y para el mandato de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas”. Se refería, pues, al proceso de reintegración de los miembros de la exguerrilla, la seguridad en las zonas (principalmente aquellas dejadas por las Farc) y las “incertidumbres legales” de la implementación, sobre todo para los exguerrilleros, en cuanto a la JEP y la Ley de Amnistías.

(Lea aquí: Presidente Santos y Farc ya se reunieron con Jeffrey Feltman).

Antes de profundizar en cada uno de esos puntos, Feltman recordó su primera visita a Colombia en junio pasado, cuando presenció, desde Pondores, en La Guajira, la entrega de las armas de las Farc. Sobre este episodio, resaltó que “fue, sin duda, un hito importante en la transición de Colombia de la guerra a la paz. Este fue un logro que mostró al país y al mundo que el conflicto armado con las Farc había terminado. Dije en ese momento que estaba "profundamente impresionado" por lo que habían logrado las partes.

Pero su reciente visita, aseguró, se dio para manifestar la “creciente preocupación” en cuanto al avance de la implementación desde que las Farc dejaron, después de más de 50 años, las armas. Sobre el primer punto, el de la reincorporación a la vida civil, el secretario general adjunto dijo que se deben dar oportunidades a los excombatientes de las Farc, pero que falta “una estrategia general de reintegración, acompañada de planes y recursos concretos que permitan su éxito”. Esta situación, explicó, resulta en que miembros de la exguerrilla dejen el proceso y conformen las llamadas disidencias.

Además, dijo que las estrategias no deben ser solo para la reintegración, sino también para garantizar la seguridad en el territorio, sobre todo, en aquellas zonas que han sido dejadas por las Farc y que están siendo copadas por otros grupos armados, pues son lugares con “vacíos de autoridad”. Es en ese contexto, explicó, que se presentan los homicidios a líderes sociales y a exguerrilleros. Para ejemplificar este punto, se refirió a la masacre de ocho campesinos cocaleros a principios de octubre en Tumaco, Nariño. Y, aunque no negó que en las zonas donde están concentrados los desmovilizados, “creemos que se necesita actuar rápidamente para asegurar la autoridad estatal de forma efectiva”.

Por último, se refirió a las dificultades legales que ha tenido que enfrentar el proceso de paz, un tema de especial relevancia por el reciente fallo de la Corte Constitucional que le dio vía libre a la JEP. Feltman, al igual que el presidente Santos este martes, hizo un llamado al Congreso para que, después de la decisión del alto tribunal, “avance rápidamente para adoptar la legislación de implementación y otras medidas importantes, mientras que los poderes de vía rápida permanecen vigentes. Esto solo sería coherente, en nuestra opinión, con la decisión del mismo Parlamento de ratificar el acuerdo de paz hace un año”.

Defendió, en ese sentido, la participación política del recién creado partido de la Farc (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común), al afirmar que “la decisión de los insurgentes de renunciar a la violencia armada para hacer actividad política pacífica en un contexto democrático es el corazón del asunto. Ese es el trato, y está en el centro del acuerdo de paz.  El no cumplir con este compromiso esencial, después de la entrega de las armas, tendría repercusiones muy graves para el proceso y no sería entendido ni aceptado por la comunidad internacional”.

Así pues, el secretario general adjunto de las Naciones Unidas para Asuntos Políticos concluyó su visita diciendo lo que, desde antes de la firma del acuerdo de paz ya sonaba como una premonición: “La implementación es incluso más difícil que la negociación. Nuestro llamado es que los colombianos mantengan el rumbo establecido en el acuerdo de paz”.