Indignación por estigmatización del Catatumbo

En un comunicado público, la Asociación de Zonas de Reserva Campesina rechazó la estigmatización de la región por parte de políticos y periodistas, y pidió verdadera presencia estatal con vías, escuelas, hospitales, agua, electricidad, internet, proyectos productivos.

Soldados patrullando en  El Tarra, en el Catatumbo, zona donde desapareció el sábado la periodista Salud Hernández. / La Opinión de Cucutá
Soldados patrullando en El Tarra, en el Catatumbo, zona donde desapareció el sábado la periodista Salud Hernández. / La Opinión de Cucutá

“Ni somos un hoyo negro, ni una república independiente. El Catatumbo es una región que el Estado y el país olvidaron que existía”. Así comienza un comunicado difundido hoy en internet por la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina (ANZORC), en el que se hace una radiografía de esa convulsionada zona del Norte de Santander, hoy expuesta a la mirada de todos los colombianos a raíz de la desaparición, desde el sábado pasado, de la periodista española Salud Hernández.

Y es cierto. Que es una región sin dios ni ley o que hay que recuperar en ella el poder del Estado porque parece una república independiente donde mandan los ilegales, dice más de un dirigente político y repiten algunos periodistas, que quizás en su vida han pisado esas tierras. Y no ha falta quien haya tachado de “guerrilleros” o de “nidos de ilegalidad” a las Zonas de Reserva Campesina, una de las cuales, de las más activas, se encuentra en el Catatumbo.

“¿Cómo vamos a ser una república independiente, si lo que justamente exigimos es más Estado? ¿Quieren recuperar el Catatumbo? Traigan vías, escuelas, hospitales, agua, electricidad, internet, proyectos productivos, pero en equipo con las comunidades campesinas, no desde un escritorio en Bogotá”, dice el escrito difundido por ANZORC.

Y agrega: “Ni Samper, ni Gaviria, ni Pastrana, ni Santos y mucho menos Uribe hicieron algo serio por el Catatumbo. A las Zonas de Reserva Campesina por supuesto nos preocupa la suerte de la periodista Salud Hernández, una de nuestras mayores críticas, quien tiene todo el derecho de ejercer su derecho a la libre expresión”.

Una indignación justificada. La pobreza en el Catatumbo supera el 70% y hay zonas donde llega al 90%. No hay un solo hospital de primer nivel. Sólo el 6% de las vías están pavimentadas. Pocos municipios tienen alcantarillado y en muchas zonas rurales ni siquiera hay electrificación. Sólo el 27% cuenta con agua potable.

Alias “El Iguano”, uno de los jefes de las autodefensas que tuvo influencia en la zona, confesó que los paramilitares asesinaron ahí a 9.000 campesinos. ANZORC dice que 200 mil hectáreas de bosque húmedo se han perdido por culpa de los cultivos ilícitos, la agroindustria y la minería legal e ilegal.

“Una de cada cinco personas ha sido víctima directa del conflicto armado. La penetración de internet apenas es del 4%. En el Catatumbo el analfabetismo llega al 30%. Desde los años 80, por aquí ha pasado el Plan Nacional de Rehabilitación, Plante y Pa’lante, el Plan Colombia, el Plan Consolidación ¿y la situación del Catatumbo mejoró? Somos una región donde más de 200 mil campesinas y campesinos que hemos tenido que organizarnos para resolver nuestras necesidades a pesar del ya histórico abandono del Estado”, señala el comunicado.

Es como si la historia se repitiera. En noviembre de 2014, las comunidades del corregimiento Las Mercedes, en el Chocó, donde se presentó en ese entonces el secuestro del general Rubén Alzate y otras dos personas, denunciaron la estigmatización que comenzó a darse por los medios de comunicación y los políticos. Pero solo hasta que se dio ese hecho, la gran mayoría de los colombianos supo que Las Mercedes existía.

Del Catatumbo quizás se ha oído hablar un poco más, aunque casi todas esas noticias han sido de guerra. Por eso, en ANZORC dicen que la Zona de Reserva Campesina con sede en esa región ha hecho más por ella que los dos gobiernos de Uribe juntos, en respuesta a las críticas que contra ella han salido del Centro Democrático. Y hoy que se escuchan los tambores de guerra reclaman: “Al país y al Gobierno le decimos: sólo pedimos un poco de Estado donde lo único que hemos conocido de la institucionalidad es la bota militar”.