“La infamia fue aclarada”: Jaime Amín

El senador del Centro Democrático habla de la confesión que hizo esta semana el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, que lo exculpa de haber sido responsable de la adjudicación de la licitación del chance en ese departamento hace cinco años. “Se ha hecho justicia”, dijo.

El hoy senador del Centro Democrático Jaime Amín. / Archivo - El Espectador

El miércoles pasado, durante un debate en La F.M., el senador Jaime Amín, del Centro Democrático, y el analista político León Valencia, se enfrascaron en una dura discusión, con insultos y acusaciones de por medio. En medio del encontrón, el director de la Fundación Paz y Reconciliación le recordó al congresista la supuesta financiación que le habría hecho Enilce López, alias “La Gata”, en su campaña a la Gobernación del Atlántico en 2011.

Fue entonces cuando Amín estalló en cólera y le respondió: “Respete miserable, no sea abusivo. Lo voy a denunciar penalmente. “La Gata” será su madre, yo no trato con delincuentes, ni con gatos ni con gatas, usted en cambio es un delincuente. Lo digo públicamente en estos micrófonos, yo no tengo relación con ningún delincuente. No sea bandido, respete que usted es un exguerrillero que cogió fusiles y agredió a la población colombiana”. A lo que Valencia contestó: “Esa es la diferencia, que yo no escondo mi pasado, que yo hablo de frente siempre. A usted lo ha financiado siempre ‘La Gata’”.

El meollo del asunto tiene que ver con la adjudicación de la licitación del chance en el Atlántico hace cinco años, cuando los destinos del departamento los dirigía Eduardo Verano de la Rosa (quien está hoy nuevamente en el cargo) y el secretario del despacho era precisamente Amín. El contrato se le adjudicó a Uniapuestas, la empresa de “la Gata”. Entonces, corrió el rumor de que el hoy senador del Centro Democrático había sido el gestor de dicha adjudicación, algo que él siempre negó con vehemencia.

Contactado por La F.M., Verano de la Rosa dio la cara y manifestó: “A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Hay varios temas que se están tocando en estos momentos: financiación de campañas y un contrato del chance; yo tengo total seguridad de que Jaime Amín no ha recibido nada que tenga que ver con ‘La Gata’”. Una declaración que para el senador uribista implica quitarse un peso de encima tras tanto tiempo de estar en una cruzada permanente en defensa de su honra, tal y como se lo expresó a El Espectador.

¿Qué significan para usted las palabras del gobernador Eduardo Verano de la Rosa?

Se ha hecho justicia con la contundente aunque tardía declaración de que fue solamente él el único y directo responsable de entregarle el contrato del chance a “La Gata”. Ese piano no me correspondía cargarlo a mí y la infamia frente a la cual me defendí como un hombre de bien, con toda la firmeza y algunas veces con intemperancia pero siempre con carácter, quedó totalmente despejada. Yo me alegro que haya sido así y la verdad ha quedado reflejada en esa declaración cierta que ha dicho el gobernador.

Para tener un contexto, ¿qué fue exactamente lo que pasó con el contrato del chance de “La Gata”?

Yo trabajé con Eduardo Verano en la Gobernación, era secretario del despacho, y cuando se presentó el proceso de licitación del chance en el Atlántico en ese entonces, seis meses antes de que se formalizara la adjudicación de ese proceso, él conformó un comité a través de una resolución del 7 de julio de 2008, en donde delegaba en cinco personas de su entorno y absoluta confianza para que se encargaran de la elaboración de los pliegos, el estudio de mercados y la selección del contratista.

¿Quiénes fueron esas cinco personas?

El exministro Luis Fernando Vergara, el banquero Rodolfo Zambrano, ambos asesores personales del gobernador; El secretario jurídico Pedro Aragón, el secretario de Hacienda Carlos Martínez y Enrique Márquez, contador del departamento.

¿Y usted que velas tuvo en ese entierro?

Nada. Como es obvio, en el fragor de la campaña por la Gobernación, en la cual yo fui candidato por el Partido de la U, salió un anónimo al cual se le dio vuelo por algunas organizaciones, tratando de endilgarme que yo había participado en ese proceso, en el que finalmente salió favorecida Uniapuestas, de propiedad de “La Gata”. Yo, desde el principio, lo único que le exigí a Eduardo Verano era que dijera la verdad, no que me defendiera porque mi vida pública no necesita defensa y yo siempre la he asumido, pero desafortunadamente, muy propio de su carácter, él se demoró mucho tiempo con este tema. Y ese infundio que yo aclaré en la campaña volvieron a retomarlo al calor de la discusión reciente en La F.M. Pero ya todo ha quedado aclarado y tengo que reconocer que el gobernador, aunque tarde, tuvo la hidalguía y la contundencia de reconocer que él fue el único responsable y que yo no había tenido nada que ver.

¿Cómo están hoy sus relaciones con Eduardo Verano?

Están rotas por cuenta de ese infundio que el no aclaro en su debido momento y que si yo no reacciono de manera vehemente, como lo hice hace dos días en Bogotá en ese debate con un analista político de izquierda, creo que hubiese seguido callando.

¿De todos modos, no cree que se le fue la mano con León Valencia al cuestionar su pasado como guerrillero?

Nadie tiene que ocultar ni su pasado ni su presente. Yo no lo he hecho y por eso siempre he salido en defensa de mi honorabilidad y de mis actos. Pero cuando de alguna manera te tiran la piedra y después te esconden la mano, obviamente puede haber una reacción brusca. Yo mismo le ofrecí excusas a la audiencia y a él mismo. Si hubo una palabra de más, creo que la opinión pública entendió que aquello fue una salida en defensa de mi honor.