Juan Carlos Martínez Sinisterra, el amigo de los narcos

Testimonios recogidos por la Fiscalía hablan de sus estrechas relaciones con capos extraditados.

En palabras de Juan Carlos Martínez Sinisterra, su situación jurídica es aberrante. “Tengo la carne en el asador”, le dijo a este diario el pasado 29 de junio desde el búnker de la Fiscalía en Bogotá, un día después de haberse entregado a las autoridades en Cali. El excongresista insiste en que hay una persecución en su contra por su color de piel, por no pertenecer a la élite vallecaucana; que el propósito de sus perseguidores es excluirlo del juego político para siempre. “No entiendo cuáles son las pruebas en mi contra”, señaló el exsenador cuando supo que lo investigaban por narcotráfico.

Testimonios de un exagente del DAS, de una viuda de la mafia, de exparamilitares: esas son las evidencias sobre las cuales la Unidad Antimafia de la Fiscalía construyó este nuevo expediente contra Martínez, esta vez por narcotráfico. El primer campanazo llegó a la Corte Suprema de Justicia en forma de un mensaje sin remitente, el 10 de febrero de 2008, en el que se decía que Martínez había tenido una “íntima relación” con capos del cartel del norte del Valle, como Wílber Varela (alias Jabón), Víctor Patiño Fómeque, a quienes llegó por Carlos Abadía, su padrino político.

La Corte no otorgó crédito alguno a la carta. Sin embargo, 13 días más tarde le llegó el momento a la declaración de María Nancy Montoya en el juicio que se le adelantaba a Martínez por parapolítica. Esa mujer del norte del Valle, que con dudosas credenciales obtuvo un escaño en la Cámara de Representantes en 2002, era la viuda de Ariel Rodríguez, un hombre de confianza del capo Hernando Gómez Bustamante, alias Rasguño.

Según Montoya, su esposo —conocido en Cartago como El Diablo y brutalmente asesinado en 2004 en Antioquia— hacía política en el norte del Valle para favorecer a Rasguño, pero cuando El Diablo tuvo que esconderse, la actividad que él desarrollaba la pasó a ejercer Juan Carlos Martínez Sinesterra. Aseguró haber visto el préstamo de $300 millones que Rodríguez le hizo a Martínez. Y dijo, incluso, que Martínez también la había invitado a ella a hacer política.

El segundo narcotraficante que podría estar relacionado con Martínez es Olmes Durán Ibargüen, extraditado en julio de 2007. La Fiscalía tiene en su poder, por ejemplo, una interceptación telefónica de 2006 en la que Durán y Martínez discutían la urgencia de verse. Cuestionados acerca de la llamada, Durán aseveró que dicha urgencia era porque estaba amenazado por la guerrilla. La explicación hubiera sido convincente si Martínez no hubiera dicho, a su vez, que Durán —de quien fue padrino de matrimonio— le había pedido que lo ayudara a conseguirles colegio a sus hijos porque se trasladaba con su familia a Bogotá.

En la medida de aseguramiento contra Martínez, conocida en su totalidad por este diario, se lee que otra versión tenida en cuenta fue la de Orlando Sastoque Ángel, exagente del DAS, quien le pidió a la Procuraduría en 2009 ser escuchado. Así sucedió en agosto de ese año. Sastoque señaló entonces que quizás en la Fiscalía estaban sucediendo irregularidades, pues aunque había entregado información y documentos sobre Martínez y sus vínculos con los paramilitares y el cartel de Cali, no se conocían decisiones en contra de éste; en cambio, él sí estaba siendo amenazado.

Por último, dos exparamilitares parecen ser claves en este expediente: Armando Lugo, alias El Cabezón, y Hébert Veloza, alias H.H. Lugo afirmó en Justicia y Paz que Martínez Sinesterra se reunió en 2002 con H.H. y el jefe político de las Auc en el Valle para discutir el impuesto que le cobraría H.H. para sacar droga del país a través del puerto de Buenaventura. El encuentro habría tenido lugar en el estadero El Porvenir, en Calima El Darién. H.H. desmintió a Lugo y dijo que tal encuentro nunca había ocurrido.

Pero la Fiscalía no le creyó. El ente investigativo ya tenía otras pistas que coincidían con la versión de Lugo y, sobre todo, tuvo en cuenta la entrevista que H.H. le dio a este diario en agosto de 2008: “(Martínez) tiene vínculos con el narcotráfico (...) Era un tipo muy poderoso en el Valle”. H.H. dijo en ese momento que las autodefensas habían empezado a ayudar a Martínez en Buenaventura por petición de Olmes Durán, ayuda que se tradujo en su elección como senador en 2006 y 2006, primero con 58.723 votos y luego con 62.077.

Ni 24 horas alcanzó Juan Carlos Martínez Sinesterra a disfrutar de la boleta de libertad recibida por un juez de ejecución de penas de Cali el pasado martes 26 de junio. Al miércoles siguiente, ya el CTI lo buscaba en su casa campestre en Dapa, investigado por enriquecimiento ilícito, concierto para delinquir y tráfico de estupefacientes. Podría además ser procesado por cuenta del fraude electoral que se habría intentado cometer en las pasadas elecciones de gobernador en el Valle y que, dice la Policía, se fraguó en su propia casa. Este polémico excongresista y los escándalos parecen ir juntos a todos lados.