Juan de Zubiría, el libertario que quiere ser presidente

Dice que el mayor problema en Colombia es el tamaño del Estado, por eso, al igual que el movimiento al que pertenece, propone reducirlo lo máximo posible.

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Faltando poco menos de un año para las elecciones es difícil decir el total de aspirantes a la Presidencia en 2018. De las distintas corrientes políticas hay no uno, sino varios personajes que esperan reemplazar a Juan Manuel Santos en la Casa de Nariño. Algunos son conocidos, otros son la carta de otros dirigentes políticos y, por supuesto, hay aquellos que cuentan con muy poco reconocimiento.

Es ese el caso de Juan de Zubiría, un hombre de 38 años que con el Movimiento Libertario, que se dio a conocer en las elecciones regionales de 2015 intentó llegar a la Alcaldía de Bogotá con Daniel Raisbeck (quien obtuvo poco más de 20 mil votos).

Cuenta que, para hacer campaña, anda siempre con una carpeta bajo el brazo donde tiene fundamentada cada una de sus propuestas, incluyendo la central: disminuir al Estado para acabar con la corrupción y la desigualdad. Además, asegura que, desde hace año y medio recorre el país mostrando sus propuestas (ha pasado por Pasto, Santa Marta, Barranquilla, Bucaramanga y Cali). Pero dice que “no busca votos, sino transformar ideas”. Insiste en que el futuro de la política está en las ideas de los libertarios.

¿Ya está formalizada su candidatura?

No, estamos a la espera de ver qué ocurre con el proyecto de ley para reformar al Consejo Nacional Electoral. Si ocurriera lo que se ha dicho sería muy favorable para nosotros, porque permitiría ser partido de manera más expedita. Dependiendo de eso inicio el proceso de recolección de firmas o asumo las nuevas directrices. No estoy buscando votos, estoy transformando ideas. Soy un convencido de que la política bien hecha se basa en la pedagogía, los votos llegan por resultado.

¿Cómo enfrentar la maquinaria de los políticos tradicionales?

Con pedagogía para que la gente entienda que vender un voto es escoger a su esclavizador. Una ventaja enorme nuestra es que no somos ni de izquierda ni de derecha. Nuestro mensaje no es si Santos o  si Uribe, es que el Estado se debe regular. Además, insistimos en hacer debates de ideas y no atacando a las personas.

¿Por qué tomó la decisión de buscar ser candidato presidencial para 2018?

Obedece a hacer conciencia de una situación crítica del país, que está asfixiado con problemas como la corrupción. Y estoy convencido que el proyecto libertario es el único que tiene soluciones coherentes para lo que se necesita en Colombia. El ciudadano de a pie busca alternativas novedosas desvinculadas a la política tradicional.

El Movimiento Libertario es relativamente nuevo en Colombia, ¿cuál ha sido su principal reto?

El reto es darnos a conocer y lo abordamos con conferencias, saliendo a la calle, con redes sociales, con entrevistas, visitando universidades y colegios, pero, sobre todo, con mucha cercanía a las personas.

¿Cuál es su postura frente a los procesos de paz con las Farc y el Eln?

Con respecto al proceso de paz hemos sido muy claros: mientras el narcotráfico sea un negocio, no habrá paz en Colombia. Nuestra propuesta es que se abra un debate regional para discutir la legalización de la producción, comercialización y el consumo. Que cada departamento determine si está a favor o no, por una razón simple: las regiones son las que ponen los muertos, los desplazados. Mientras eso no se debata, no tendremos una paz estable y duradera.

¿Propone autonomía para cada región?

Sí, una de nuestras propuestas es fortalecer la autonomía regional y, al menos, llevar el debate de Colombia confederada. Los libertarios somos muy cercanos a los modelos regionales, porque le dan la libertad al individuo a irse a los lugares que consideran que corresponde con sus posturas ideológicas.

Y frente a la corrupción, ¿qué propone?

Los libertarios somos los únicos con una propuesta coherente para atacar la corrupción. En el corto plazo es quitarle dinero y poder al Estado, eliminando impuestos negativos sobre las clases medias y bajas (como el IVA). Las otras propuestas de campaña buscan darle más poder al Estado, pero a mayor tamaño e intervención de este, más corrupción. Por ejemplo, el problema del Chocó y de La Guajira no es la falta de Estado, sino su exceso de corrupción, de burocracia y de impuestos.

¿Cómo disminuirlo?

Tenemos agencias que duplican trabajo, entonces hay muchas organizaciones sin ningún impacto en el bienestar del país. Podemos hacer recortes enormes sin tocar temas sensibles como salud, educación, defensa o infraestructura. Nuestra lectura es que mientras más leyes, más poderes se les da a los políticos y a los funcionarios públicos. No se requieren más leyes, sino reducirlas.

¿Y cómo decirles a las personas que el Estado no tiene que regular todo?

El Estado es el peor enemigo de los pobres y es el sistema de profundización de la desigualdad social. El sistema de tributación en Colombia es perverso y concentra la riqueza en empresarios y en políticos corruptos. Nuestro proyecto es el que está más pendiente de los pobres para reducir la desigualdad negativa.

Sus propuestas

En educación

Eliminar los currículos obligatorios para que los colegios tengan plena autonomía, entregar la propiedad de los colegios públicos a los profesores y rectores que trabajan hoy día en ellos, y dar un bono mensual a cada estudiante, para que el papá pueda elegir colegio que mejor se acople a la formación y necesidades de sus hijos.

En empleo

Hay académicos que dicen que se pueden generar entre 500 mil y un millón de empleos nuevos si eliminamos el IVA. Para promover el empleo hay que reducir la carga burocrática y tributaria al sector productivo. Además, hay que invitar a empresas del mundo a que vengan acá y que sientan que este es un entorno amigable.

En salud

El sistema de salud en Colombia es hiperregulado, lo que hace que haya muy pocos oferentes de salud, que se terminaron convirtiendo en un oligopolio un poco perverso. Hay que desregular el sistema para que entren más competidores. Los libertarios somos más cercanos al modelo de subsidio a la demanda, para que haya plena autonomía.