La defensa de la paz no puede continuar siendo un asunto que nos divida: Gobierno

El ministro del Interior, Guillermo Rivera, envió un mensaje a los líderes sociales y defensores de derechos humanos que viven en amenaza constante por parte de los grupos criminales y disidencias de la guerrilla.

Más de 500 líderes sociales fueron asesinados en la última década. Archivo

Los muertos se cuentan por cientos. Según el último reporte de la Organización de las Naciones Unidas, la cifra asciende a 105. Se trata de líderes sociales y defensores de derechos humanos que, por distintas razones, se han convertido en las víctimas mortales del denominado posconflicto. El mismo que, paralelamente, confluye con el fortalecimiento de las bandas criminales en las zonas que abandonó la hoy desarmada guerrilla de las Farc en donde el narcotráfico permanece como si no se hubiese firmado un Acuerdo de Paz.

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La ausencia estatal que, históricamente, ha predominado en esas regiones, la desconfianza de esas comunidades en las instituciones y las amenazas sistemáticas por parte de bandas criminales, de otras guerrillas como el Eln y, por supuesto, de la disidencia de las Farc han servido, al mismo tiempo, para que allí se fortalezcan los líderes de esas poblaciones afectadas en aras de su defensa. Por eso, sorprende que aún el Gobierno se rehúse a reconocer una sistematicidad en los asesinatos a los defensores de derechos humanos y líderes sociales, ante tan dramática realidad.

Sin embargo, desde que se firmó el pacto de La Habana, el Estado prometió arreciar su lucha y otorgar garantías de seguridad, especialmente, teniendo en cuenta que se avecinaba la reinserción masiva de los excombatientes de la exguerrilla. Y aunque ya parece que dichos asesinatos son pan de cada día, el Gobierno sigue prometiendo trabajar para que la cifra se reduzca a cero.

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En una carta firmada por el ministro del Interior, Guillermo Rivera, el jefe de la cartera política afirmó que la defensa de estas personas seguirá siendo una prioridad para el Ejecutivo. “La labor de los defensores de derechos humanos, de líderes sociales constituye un ejercicio del derecho a la participación y un aporte significativo para el fortalecimiento de la democracia, es legítima y para ello se debe contar con plenas garantías para su ejercicio”, dijo el ministro.

Al mismo tiempo, recordó que la terminación del conflicto armado, al menos con las Farc, debe permitir que las diferencias entre los colombianos y las nuevas conflictividades sean abordadas y solucionadas por la vía del diálogo. “La defensa de la paz y de los derechos humanos no puede continuar siendo un asunto que nos divida”, añadió Rivera.

Finalmente, dijo el ministro que los hechos sucedidos más recientemente, como el asesinato de Alfonso Pérez Mellizo, líder social del Cauca han venido siendo investigados de manera rigurosa, en aras de implementar acciones que garanticen la no repetición.

Es de resaltar que la carta del ministro Rivera se da en momentos en que el país le reclama a su homólogo en Defensa, Luis Carlos Villegas, el haber dicho que varios de los asesinatos a líderes sociales y defensores de derechos humanos se debían a “líos de faldas”. Frase que, según Villegas, fue sacada de contexto cuando intentaba explicar que no existía sistematicidad en esos casos, dado que hay múltiples razones por las cuales se registran estos asesinatos.