Con campaña electoral por el poder regional en medio

La incierta segunda legislatura para el presidente Iván Duque

Aunque el presidente insiste en su llamado a la unidad, las mesas directivas en manos de partidos independientes y el trámite de la llamada “ley Andrés Felipe Arias” prevén otra vez una relación tormentosa con el Congreso.

El gobierno de Iván Duque tiene como prioridad en la agenda legislativa de este año la reforma a la justicia, la cadena perpetua para violadores y la doble instancia retroactiva. / Presidencia

La legislatura que tuvo que afrontar el presidente Iván Duque en su primer año de gobierno anduvo de tropiezo en tropiezo. La agenda anticorrupción fue un fracaso, se hundieron las reformas al sistema político y a la justicia, las objeciones a la JEP fueron rechazadas por el Congreso y se vio a gatas para aprobar el Plan Nacional de Desarrollo y la Ley de Financiamiento. Pero si el primer año fue difícil para el Ejecutivo, la legislatura que se instaló ayer será mucho más compleja. Sin control de las mesas directivas, con una débil coalición y con elecciones regionales a bordo, el panorama no puede ser más adverso para el primer mandatario.

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Y es que con la llegada a las presidencias de Senado y Cámara de Lidio García y Carlos Cueca, quienes forman parte, en su orden, del Partido Liberal y Cambio Radical, las colectividades que se han declarado independientes, el Gobierno pierde el control del orden del día y del manejo de las plenarias, el carbón que mueve la agenda legislativa. Esto implica que si no cambia su relación con los congresistas de estas dos colectividades, muy probablemente sus iniciativas no van a ser priorizadas y muchas terminarán irremediablemente hundidas al final del año.

De otro lado, la campaña electoral por el poder regional se convierte en la prioridad de los congresistas. Saben que es su futuro personal lo que se pone en juego y dedicarán el mayor tiempo y fuerza para impulsar a sus candidatos, así que lo único que reinará en el Capitolio será el ausentismo. Ese detalle le da un menor margen de maniobra al Ejecutivo, que tendrá que definir muy bien a cuáles iniciativas les dará preponderancia. Según fuentes de la Casa de Nariño, la agenda está clara: “Vamos a terminar el trámite de la reforma a las regalías y el de delitos sexuales contra menores de edad. Y vamos a presentar el proyecto de cadena perpetua para violadores y dos iniciativas anticorrupción”.

Otro elemento que puede perjudicar el avance del trabajo legislativo, tal y como sucedió con las objeciones presidenciales a la estatutaria de la JEP, que se llevaron dos valiosos meses de sesiones, es la propuesta del Centro Democrático de radicar la llamada “ley Andrés Felipe Arias”, una iniciativa que buscará hacer retroactiva la segunda instancia para aquellos exfuncionarios públicos aforados condenados en el pasado en una única instancia. “Si el Gobierno se empeña en una propuesta tan polémica, dilapidará el poco oxígeno político que tiene en el Congreso”, advirtió un veterano congresista de la misma coalición oficialista. Y aunque el presidente Duque y la ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, manifestaron su apoyo a la idea, falta ver si este pasará de las declaraciones a la mecánica parlamentaria.

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“Duque dejó pasar el tiempo más valioso para un gobierno: el primer año, y se le pueden ir meses claves en la discusión de la doble instancia, donde también terminará derrotado. No le ha ido bien en el Congreso, no porque haya perdido el pulso político, sino porque es ingenuo, inexperto y hasta infantil. Quienes están encargados de relacionarse con los congresistas son gente de pequeña estatura política y así no va a lograr una fluida relación con el Parlamento, donde habitan los tiburones más experimentados en navegar las aguas del poder”, anotó otro experimentado congresista.

“El único elemento que puede causar sorpresa, y mejorar la gobernabilidad de Duque, es la posibilidad de que Cambio Radical ingrese al Ejecutivo. Germán Vargas Lleras no está de acuerdo, pero los Char están moviendo sus fichas y todo indica que están inclinando la balanza en la bancada. Es probable que ese ingreso se dé, pero falta ver cómo se mueve Vargas Lleras, que hasta el momento se ha impuesto”, anotó un parlamentario del partido del exvicepresidente. A su vez, otra voz de esa misma colectividad, que no ve tan cercano el ingreso a la coalición de Gobierno, vaticinó que al final de la legislatura seguramente solo se van a aprobar los proyectos anticorrupción y alguna reforma a la justicia, gracias al apoyo de los independientes. “Este es el año de nosotros en el Congreso”, aseguró.

Y para concluir este panorama, las presidencias de tres comisiones claves pueden convertirse en el dolor de cabeza de Duque. En la Primera de Senado se proyecta la senadora Paloma Valencia, pero en dicha célula legislativa las mayorías son pro-paz, por lo que es muy posible que las discusiones sean tan fuertes que el avance de las reformas constitucionales sea más lento que de costumbre. En la Primera de Cámara, el presidente será el representante liberal Juan Carlos Losada, un parlamentario que está jugado en la defensa de los Acuerdos de La Habana. Y la Comisión de Acusación, desde donde el uribismo, dicen, viene construyendo la retaliación contra el expresidente Juan Manuel Santos, será presidida por Erwin Arias, representante de Cambio Radical, quien tampoco le seguirá la corriente al Centro Democrático. En conclusión, el año político que empieza será agitado en debates y cuesta arriba en el tránsito de la agenda legislativa del Gobierno, a no ser que haya alguna pirueta política y los hoy independientes cambien su postura.

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Alfredo Molano Jimeno y Germán Gómez Polo /@AlfredoMolanoJi - @TresEnMil

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La incierta segunda legislatura para el presidente Iván Duque

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