La larga mala hora del Partido Conservador

El expresidente Andrés Pastrana se negó a liderar la colectividad, a cuyos dirigentes calificó como corruptos. Y Marta Lucía Ramírez anunció que su lucha por la candidatura estará enmarcada dentro de la coalición impulsada por Pastrana y Uribe.

El expresidente Andrés Pastrana. Archivo

Criticado desde los tiempos en que Álvaro Uribe era gobierno, cuando se decía que había perdido su identidad e incluso vocación de poder por estar pegado a las cuotas burocráticas, el Partido Conservador atraviesa desde hace rato una profunda crisis que, se puede decir, arrancó cuando algunos de sus congresistas se vieron envueltos en líos judiciales por la llamada parapolítica y que ahora parece acrecentada por los escándalos de corrupción que involucran a varios de sus dirigentes, entre ellos el actual presidente de su Directorio Nacional, el senador Hernán Andrade.

El asunto es de tal magnitud que el expresidente Andrés Pastrana, a quien algunos acudieron como tabla de salvación pidiéndole asumir la jefatura de la colectividad, se negó a ser su líder y se fue lanza en ristre contra sus directivos: “Hoy lo que tenemos es un partido absolutamente corrupto liderado por el presidente del Congreso, el senador Efraín Cepeda, comprado con la mermelada”, señaló el exmandatario en una entrevista a la emisora La FM.

Y Marta Lucía Ramírez, excandidata presidencial de los azules en 2014 y quien suena para ser nuevamente la aspirante el próximo año, manifestó en un comunicado público que rechaza “que algunos omitan en su quehacer político los principios y valores conservadores, para acomodar esta institución histórica al servicio de intereses personales, pasando por encima de la defensa de la Constitución y nuestras instituciones como ha sucedido en los últimos años con el pretexto de la paz”.

De paso, sin dar nombres propios, hizo un llamado a los jefes del partido para que reconozcan las ideas y doctrina conservadoras, que deben estar al servicio del país, y se asuma un liderazgo efectivo que ayude a sacar al país “de la incertidumbre y confusión en que se encuentra”, pidiendo que quien no asuma ese compromiso se haga a un lado. Y para rematar, anunció que su lucha por la candidatura estará enmarcada dentro de la coalición impulsada por los expresidentes Pastrana y Uribe, “para evitar que el proyecto populista de algunos tenga cabida en nuestra nación”.

Posturas, tanto la de Pastrana como la de Ramírez, que significan un duro golpe para el Partido Conservador, cuyo actual director, Hernán Andrade, se encuentra en entredicho pues fue mencionado como uno de los presuntos favorecidos en el carrusel de favores que al interior de la Corte Suprema de Justicia. Precisamente otro de los involucrados en ese escándalo, el exmagistrado Francisco Ricaurte, había anunciado su intención de ser precandidato de la colectividad para 2018. Y a la lista toca agregar también al exgobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos, otro de los mencionados en la investigación que adelanta la Fiscalía, ficha conservadora igualmente con aspiraciones presidenciales.  

Mientras tanto, las voces que piden la salida de Hernán Andrade se multiplican dentro de la colectividad. Muchos hablan de que las bases están muy inconformes y que, tal y como están las cosas, las perspectivas de tener candidato presidencial fuerte en 2018 están muy lejanas. Por cierto, el exprocurador Alejandro Ordóñez, que era una de sus cartas, renunció al partido. Y la verdad es que hasta ahora no se ve un líder fuerte ante la de opinión pública nacional que sea capaz de reunir las ideas y los votos de los jefes regionales, de los empresarios y de los mismos jóvenes que andan divididos o insatisfechos con sus dirigentes.

Como escribió recientemente Miguel Benito Lázaro, analista político y docente de la Universidad de Externado: “Lejos de aceptar esta realidad, el conservatismo se engaña y cree que aún mantiene una gran representación popular, porque se ha convertido en una maquinaria orientada a conseguir cuotas de poder, vía acuerdos burocráticos y componendas interpartidarias, que no necesitan de apoyo popular. El mayor exponente del burocratismo. Y la crisis está siendo tan devastadora que el expresidente Pastrana, el peor valorado de los presidentes recientes de Colombia y cuya impopularidad personal está en las bases mismas de esta crisis, puede presentarse hoy como la opción de modernización y dinamización del colectivo y que no parezca una idea descabellada”.

En el desespero por buscarle una salida a la crisis, se escuchan rumores de que se le habría ofrecido la jefatura al exministro y excongresista vallecaucano Carlos Holguín Sardi, por cierto, cercano a Álvaro Uribe. Sin embargo, también se ha dicho que éste no está dispuesto a meterse en ese berenjenal. El camino se ve lleno de espinas y hoy más que nunca parece aplicar la famosa frase de Álvaro Gómez: “En Colombia hay más conservatismo que Partido Conservador”.