Estatutaria de la JEP, el florero de Llorente

La paz en el Pantano de Vargas

Cambio Radical no cede en su rechazo al proyecto que desarrolla los procedimientos de la justicia transicional. Hoy se debate una propuesta que busca impedir la llegada de responsables de crímenes graves al Congreso sin antes pasar por la JEP.

El representante Hernán Penagos (izquierda), ponente de la ley estatutaria de la JEP, trabaja sobre las proposiciones que fueron presentadas en el debate. / Prensa Senado

“Presidente Santos, no permita que la paz caiga en el Pantano de Vargas”. La frase, con claras connotaciones históricas, es del exministro del Interior Juan Fernando Cristo y la usó para lanzar un nuevo dardo contra el exvicepresidente Germán Vargas Lleras. ¿Por qué? La batalla en la que se sigue enfrascando su partido, Cambio Radical, parece no dar tregua. Y es que el ultimátum que dio el primer mandatario a los partidos que no acompañan la principal bandera de su gobierno, el Acuerdo de Paz, no fue suficiente para que esa colectividad se retractara y decidiera acompañar con su voto la ley estatutaria de la Jurisdicción Especial de Paz (JEP).

Ayer, precisamente, se produjo la segunda sesión de debate sobre la iniciativa que desarrolla el sistema de justicia transicional, y a las comisiones primeras de Senado y Cámara llegaron los congresistas de Cambio Radical, con la misma convicción que habían expresado horas antes a través de su director, Jorge Enrique Vélez. “Se tomó una decisión de bancada, que es la de no respaldar esta iniciativa y en esa línea sigue el comportamiento de senadores y representantes del partido”, explicó el congresista Carlos Fernando Motoa.

Desde hace dos meses, el jefe de Estado había citado en su oficina al exvicepresidente y al senador Germán Varón —alfil de Vargas Lleras en el Capitolio— para escuchar las objeciones de Cambio Radical a la JEP. Entre ellos, por ejemplo, el mecanismo de selección de los magistrados del Tribunal de Paz, lo referente a los bienes de la hoy desarmada guerrilla de las Farc y un punto de honor que, definitivamente, terminó de alejar a esa colectividad con la Casa de Nariño: la participación en política de los protagonistas del conflicto. “Nuestras observaciones no fueron atendidas y ese fue el motivo por el cual no fuimos a la reunión del lunes”, agregó Motoa.

En las toldas de Cambio Radical dicen que aunque han acompañado todas las iniciativas para implementar lo pactado en La Habana, la principal preocupación tiene que ver con la multiplicidad de escenarios que se le han abierto a la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, el partido surgido de la exguerrilla, sin que hayan pagado un solo día de cárcel. “La gente no va a aceptar esa situación tan fácilmente y el Gobierno no se da cuenta de que lo único que está haciendo es empujar a los ciudadanos a que terminen votando por el candidato que ponga el expresidente Uribe”, señaló una fuente de la misma colectividad.

Ayer, de hecho, la senadora de la Alianza Verde Claudia López acompañó esa preocupación y radicó una proposición que, aunque fue retirada, será de nuevo llevada hoy a discusión, con la que se busca frenar que los responsables de los crímenes más graves no puedan llegar al Congreso el año entrante sin antes haber pasado por la JEP y se les haya proferido una condena. Y allí caben Iván Márquez, Pablo Catatumo, Pastor Alape y hasta Timochenko.

“La idea es que adquieran sus derechos políticos progresivamente para que puedan participar de las elecciones de 2019”, explicó la congresista. Sin duda, se trata de un debate muy álgido, pues, según el propio Gobierno, aceptar esa propuesta sería ir en contra del espíritu de lo pactado en Cuba. “Lo que sí podría ocurrir es que quienes comparezcan y no ofrezcan verdad ni reparen a las víctimas sean condenados bajo la modalidad de las sanciones ordinarias y eso incluye privación de la libertad. Y quien esté privado de la libertad no puede ejercer físicamente el derecho de ser elegido”, argumentó el ministro del Interior, Guillermo Rivera.

Si la proposición de la senadora avanza, Cambio Radical la votaría en aras de mejorar el Acuerdo de Paz, lo que significa que, a pesar de la lectura que se ha dado en torno a las cada vez más cercanas posturas entre el partido de Vargas Lleras y el Centro Democrático, no hay nada más lejano a la realidad que esa posibilidad. “Lo que nos diferencia es que nosotros sí hemos acompañado el Acuerdo de Paz y no lo queremos hacer trizas”, dijo Varón, tratando de desmentir los cálculos políticos anticipados que visualizan una coalición Vargas Lleras-Uribe en la segunda vuelta presidencial, el año entrante.

¿Y cómo cayó en Cambio Radical la advertencia de Santos? “Lo que dijo el Gobierno en esa reunión sólo indica que está actuando con legítima argumentación al tratar de defender sus propias iniciativas”, señaló Motoa. Como quien dice, los militantes de la colectividad no le temen a que el presidente decida sacar de su gabinete a los ministros designados en representación del partido. “Si son coherentes, deberían pasar sus cartas de renuncia, porque usted no puede estar en un lugar que contradiga sus actuaciones”, añadió Varón, no sin antes advertir que mantendrá su voto de rechazo a la estatutaria de la JEP. Y si deciden, en efecto, hacerle caso a esto, varios altos funcionarios tendrían que dejar sus cargos, empezando por los ministros de Vivienda, Jaime Pumarejo, y de Ambiente, Luis Gilberto Murillo.

Pero no todos creen que la ruptura Santos-Vargas Lleras por cuenta de la JEP sea real. Por los pasillos del Capitolio, algunos se atreven a rumorar que “es un plan concertado. No creo que sea una postura radical y al presidente no le conviene soltar a Germán Vargas”, dijo a este diario un congresista de la U, recordando que el propio Partido Liberal, dirigido ahora por César Gaviria, le encaró al primer mandatario “tener cartas marcadas” a favor de su exvicepresidente.

Lo cierto es que el candidato presidencial Germán Vargas Lleras aterrizará en Colombia este domingo, proveniente de Europa. Lo espera la ardua tarea de poner orden a la casa en su propio partido y resolver las dudas que, desde antes de renunciar a su cargo, había expresado sobre el Acuerdo de Paz. La discusión de la JEP continúa y el tiempo, más que un partido, es el que se ha convertido en el principal factor de amenaza para materializar, realmente, lo que se pactó con las Farc.

últimas noticias