La propuesta del uribismo para que las corridas de toros sean patrimonio

La Corte Constitucional ordenó al Congreso reglamentar la fiesta brava, el Centro Democrático presentó una propuesta que obligaría al gobierno a proteger la actividad taurina y declararla patrimonio.

Mauricio Alvarado - El Espectador

A principio de año el país esperaba que la Corte Constitucional definiera si eran prohibidas o no las corridas de toros. El fallo fue salomónico, el alto tribunal, recogiendo su jurisprudencia, manifestó que los espectáculos en los que se maltratan animales deberían ser prohibidos, pero dejó en manos del Congreso la reglamentación. Han llegado varias iniciativas, pero hay una en particular, del Centro Democrático, que no solo da vía libre a la fiesta brava, establece que los gobiernos deben promoverla y hasta plantea convertirla en patrimonio. (Lea: Corte Constitucional le ordena al Congreso legislar sobre corridas de toros en Colombia).

La Corte en ningún momento planteó en qué sentido debía estar redactado la reglamentación. Sin embargo, se esperaba que las iniciativas presentadas buscaran evitar el maltrato animal y, en caso de continuar con la “fiesta brava”, que se establecieran medidas para que los toros no sufrieran.

Pues el proyecto de reglamentación que presentaron la representante Margarita María Restrepo y la senadora Paola Holguín busca, casualmente, reglamentar las prácticas habituales en el toreo y no solo eso, dispone que las administraciones municipales lo promuevan y que prohíban las marchas o protestas.

Se trata de un articulado de 48 páginas en el que claramente, plantean el apoyo de las administraciones al señalar en el artículo 48 que “El Gobierno Nacional dará protección a quienes divulgan, promueven y participan en la fiesta de los toros, apoyará las escuelas taurinas y cooperará con los toreros de a pie y de a caballo, picadores, banderilleros y mozos de espada con todo lo concerniente a su Seguridad Social”.

Además, aunque se viene buscando la forma de evitar hacerle daño a los toros, en este articulado se plantean las dimensiones y medidas que deben tener los elementos con los que se pica al toro. En el artículo 34, que se refiere a los “implementos para la lidia”, se refieren la vara, la garrocha, la puya, la espada, el estoque y la puntilla.

Por ejemplo, sobre la espada dice que: “La Ayuda o espada de ayuda es hecha en aluminio, tiene setenta y un (71) centímetros de largo con puño incluido y su hoja es de 60 centímetros”, “La Puntilla es hecha en acero inoxidable, tiene treinta (30) centímetros de largo, cuatro (4) centímetros de diámetro y deberá pesar aproximadamente doscientos (200) gramos”. Estos son los elementos con los que se le da muerte a los toros, y en el articulado los reglamentan a la minucia.

Y por si cabe alguna duda de que la finalidad de esta reglamentación de la fiesta brava es acabar la vida del toro, en el articulado de 48 páginas se cita en 27 ocasiones la palabra muerte, todas en relación con el animal.

El Espectador habló con Natalia Parra, líder animalista, quien denuncia que el contenido de esta iniciativa va claramente en contravía de lo que viene planteando la Corte Constitucional. Recuerda la sentencia de 666 de 2010, que claramente busca desestimular las corridas de toros y evitar que se le haga daño al animal. Este proyecto dice todo lo contrario.

Parra tiene razón, la citada sentencia señala que “la práctica de las actividades de entretenimiento y de expresión cultural con animales allí contenidas, siempre y cuando se entienda que estos deben, en todo caso, recibir protección especial contra el sufrimiento y el dolor durante el transcurso de esas actividades”.

Agrega la misma sentencia que “que las autoridades municipales en ningún caso podrán destinar dinero público a la construcción de instalaciones para la realización exclusiva de estas actividades”.

Por ahora, la última sentencia de la corte sobre este tema no se conoce, como suele ocurrir, el único documento que resume la decisión de la Corte Constitucional es un escueto comunicado de prensa, que deja en manos del Congreso esta reglamentación.

El proyecto criticado es el del Centro Democrático, pero ya se han discutido otros que sí buscaban ponerle freno a la fiesta brava. Por ejemplo, el del senador Armando Benedetti, que buscaba prohibir los espectáculos con animales en el país, tales como el rejoneo, el coleo, las corridas de toros, las novilladas, las corralejas, las becerradas, las tientas y las riñas de gallos, exceptuados en el artículo 7 de la Ley 84 de 1989. Además, busca castigar penalmente a quienes organicen este tipo de eventos”. (Lea: “Un Congreso cavernícola no prohibirá los toros”: Benedetti)