Con la asistencia del presidente Santos, hoy realiza su asamblea nacional en Corferias

La U, un partido sin unidad

Aurelio Iragorri asume la dirección de la colectividad con la misión de salvarla. Por ahora no se definirá el apoyo a ningún candidato presidencial y propondrá coaliciones para las listas al Congreso con fuerzas afines al Acuerdo de Paz.

El presidente Juan Manuel Santos en una de las reuniones con los miembros del Partido de la U. SIG

Hace cuatro años el Partido de la U se sentía triunfador. Cuando realizó su asamblea extraordinaria en enero de 2014, en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada, en Bogotá, daba por sentado que el presidente Juan Manuel Santos iba a repetir período y que, una vez más, se mantendría como fuerza mayoritaria en el Congreso. Y así ocurrió. En las elecciones legislativas de marzo alcanzó 21 curules en el Senado y 37 en la Cámara de Representantes y, a los pocos meses, se dio la reelección del primer mandatario. En últimas, el partido cumplió la premonición que hizo Santos durante su intervención en dicha asamblea: “A los pocos meses de su creación, la U logró lo que ninguno había podido en más de siglo y medio: convertirse en la primera fuerza política de este país”.

Pero hoy las cosas son muy distintas. En pocas horas, en el pabellón cuatro de Corferias, en el occidente de la capital, se desarrollará una nueva asamblea a la que asistirán los militantes de esa colectividad quienes, esta vez, llegan sin un candidato único al cual apoyar. “Va a ser un encuentro muy flojo. No se va a tomar ninguna decisión por ahora en torno a apoyar a aspirantes a la Presidencia. Vamos a ver qué pasa en el país político de aquí a marzo. Eso es lo menos malo que puede hacer el partido, pero ese es el error de no haber tenido candidato único”, dijo una voz de la colectividad a El Espectador. Entonces, ¿qué esperar de la asamblea nacional de la U? Básicamente tres cosas: la proclamación del saliente ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, como nuevo director; la elección de los nuevos miembros de la Dirección del partido y la estrategia política de cara a las elecciones para Congreso de marzo del año entrante.

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Frente a lo primero, podría decirse que Iragorri llega a dirigir a un partido a “regañadientes”. “Uno no está donde quiere, sino donde lo necesitan, y estoy dispuesto a cumplir con la gestión que me encomienden”, dijo hace exactamente un mes el exministro a este diario, al tiempo que advirtió que no quiere llegar a ejercer el rol de “enterrador” de un partido que hace cuatro años fue triunfador y ahora lucha por sobrevivir. Empezando por la crisis de legitimidad por la que atraviesan quienes, en su momento, fueron los congresistas con mayor caudal electoral: Musa Besaile y Bernardo Ñoño Elías, hoy bajo la lupa de la justicia por cuenta del denominado cartel de la toga y por los tentáculos corruptos de la multinacional brasileña Odebrecht.

En ese sentido, recuperar la imagen de un partido cuya bancada termina con menos congresistas de los que obtuvo en 2014 ante las sanciones y suspensiones impuestas —superados por la bancada uribista— se convertirá en el principal reto de Iragorri. Incluso, muchos de sus esfuerzos deberán apuntar a fortalecer la unidad de la colectividad, hoy resquebrajada por muchos que quieren migrar hacia otras toldas. Frente a lo segundo, las reglas del juego están claras. Si bien Iragorri será proclamado como el director único de la U, habrá ocho senadores y ocho representantes en la Dirección Nacional, quienes serán los encargados de otorgar avales a los aspirantes a Cámara de Representantes y Senado. “El problema es que cuando estábamos a punto de llegar a un acuerdo para elegir a los integrantes, intervino Mauricio Lizcano y se dañó, porque él quiere tener a todos sus amigos codirigiendo la U”, contó otro legislador, refiriéndose, en concreto, a nombres como los senadores José David Name y Maritza Martínez. Pero, ¿qué va a pasar con el aval que dará la U al candidato presidencial que acompañará en la contienda electoral de 2018?

Antes de que Germán Vargas Lleras reapareciera ante la opinión pública a lanzar dardos a diestra y siniestra en contra de la principal bandera del presidente Santos, la paz, Lizcano tenía previsto proponer hoy, durante la asamblea, al exvicepresidente como el candidato al que debía adherirse la colectividad. Sin embargo, según pudo establecer este diario, en una conversación que sostuvieron el miércoles en la noche el congresista y el mismo Vargas Lleras, esa posibilidad quedó descartada. Fuentes consultadas por este diario afirmaron que al exvicepresidente lo que menos le interesa es generar mayores divisiones dentro de la U en torno a su nombre y que, en ese sentido, le habría pedido al senador Lizcano no poner a consideración su nombre para atraer electorado.

Lo que sí llevará Lizcano es la propuesta incluida en la reforma política —que, dicho sea de paso, está a punto de naufragar en el Congreso— que permitiría a los partidos llevar listas en coalición para las elecciones legislativas de marzo. Las alianzas, en ese aspecto, se están acordando de manera anticipada con el Partido Liberal. Y si ello se da, quienes en voz baja defienden el proyecto de transfuguismo que promueve la senadora Sandra Villadiego, retirarían su apoyo a esta iniciativa.

Lo que dicen algunos es que “este es un partido de poderes locales, de región, de fuerzas muy protagónicas en cabeza de los congresistas y eso le permite, con todas las dificultades, ser una fuerza política muy relevante porque, a pesar de que está golpeada en términos de opinión, sus realidades regionales son muy fuertes y no se puede menospreciar al partido desde lo electoral”, dijo un importante congresista de la U.

A las 9:00 de la mañana se espera que sea la intervención del presidente Juan Manuel Santos antes unas dos mil personas. La última que hará en su doble condición de jefe de Estado y jefe natural de una colectividad que, como el resto, va perdiendo credibilidad y confianza por parte de un país que exige mucho más de sus dirigentes. Sólo hasta el año entrante se conocerá el nombre del candidato al que le dará su aval, pese a que sus integrantes ya están listos para salir a apoyar, en libertad, a quien mejor creen que los representa.

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