La larga caminata del profesor Moncayo al Senado

Seis años después de la liberación de su hijo, Gustavo Guillermo Moncayo, más conocido como el profesor Moncayo, decide lanzarse por segunda vez al Senado, en esta oportunidad por el partido Liberal. Asegura que quiere llegar al poder para ponerle fin al conflicto armado en Colombia.

Gustavo Moncayo. Andrés Torres / El Espectador

Llegó varios minutos después de la hora acordada, “ya voy, estoy en la estación de las Aguas”. Su celular parecía estar apagado y del otro lado de la línea sólo se escuchaba el inconfundible mensaje del correo de voz. Poco tiempo después Gustavo Moncayo hizo su aparición excusandose por la tardanza y anotando con gran humor que “el transmilenio estaba terrible" y se le había descargado el Blackberry.

El “profe” como le llaman algunos de sus seguidores, lleva una mochila de tela adornada con dos imágenes, un poco desdibujadas, de la Virgen de Nuestra Señora de la Playa (originaria de San Pablo, Nariño). Ya no lleva consigo aquellas cadenas que lo hicieron famoso y que mantuvo en sus manos durante los 12 años que su hijo estuvo secuestrado.

La vida del profesor Moncayo y la de su familia cambió radicalmente luego de que la guerrilla se tomara la base de comunicaciones del ejército en Patascoy (Nariño), el 21 de diciembre de 1997, y secuestrara a 18 soldados, entre ellos a su hijo Pablo Emilio Moncayo.

Entonces vinieron las largas marchas del profesor Mocayo por Colombia y el mundo, como única forma de presión para pedir un acuerdo humanitario donde se diera la liberación de su hijo. Una travesía que dio sus frutos el 30 de marzo de 2010, cuando Pablo Emilio salió de cautiverio.

Ahora el profesor Moncayo, como candidato al Senado por el Partido Liberal, quiere aprovechar la experiencia y reconocimiento que le dejó la tragedia para trabajar en favor del pueblo.


¿Por qué lanzarse de nuevo a la política?

Estoy buscando trascender con mi acción, mi idea con el Partido Liberal es llegar a trabajar por el pueblo desde el Senado. Muchas personas saben quién soy y se me acercan para pedirme ayuda, entonces la única forma de ser pueblo y trabajar por el pueblo es ocupar una curul desde arriba.


¿Qué ha sido de su vida de la liberación de su hijo?

Hemos sido victimizados. En más de una ocasión hemos sido amenazados y hemos pensado en pedir asilo político. Pero con mi familia nos resistimos. Pensamos que si hemos generado controversia, también hemos recibido amor. Entonces nos resistimos a la idea de tener que refugiarnos en un país que no es el nuestro, a pesar del miedo y la angustia, seguimos en Colombia gestando procesos de paz con organizaciones indígenas, campesinas, y sintiendo en carne propia todas sus necesidades, pero también gestando proyectos de vida para mostrar que somos miles de personas las que queremos la paz.


¿Entonces no le han proporcionado las medidas de seguridad para su protección luego de las amenazas?

Sí, el doctor Andrés Villamizar, director de la Unidad Nacional de Protección, me ofreció seguridad. La estigmatización ha disminuido, en mi condición de gestor de paz he tratado de supervivir, porque tengo muchas deudas ya que tuve que renunciar al magisterio. El dilema fue o me dedicaba a enseñar o me dedicaba a buscar la liberación de mi hijo. Mal haría en decir que necesito diversos carros con muchos escoltas. No me imagino llegando a un colegio con un gran sistema de seguridad a mis espaldas para hablarles de la paz en Colombia, pues en realidad no tiene sentido. Solicité entonces una persona de confianza, un acompañante y no un gran sistema de seguridad, entonces así se ha implementado.


¿Siguen las amenazas y la estigmatización?

Cuando quedó en libertad Pablo Emilio y para ayudarle con su proceso de adaptación le compramos un celular, pero con sorpresa pasados los días vimos cómo le llegaban a su teléfono insultos y groserías. Al principio fue complejo, muchas amenazas. Cuando nos veían juntos, desde los carros pasaban y nos decían groserías, entonces teníamos que irnos rápido. Yo preguntaba para mis adentros ¿Dios mío por qué tiene que suceder esto? Desde que quedó en libertad Pablo Emilio las personas no me han visto muy a menudo en público con él.


¿Y cómo ha sido su llegada al hogar?

Aún no nos adaptamos, porque es muy difícil. Las personas no entienden, piensan que todo es color de rosa, pero quienes vivimos las situaciones cotidianas conocemos en carne propia el sufrimiento que tardará muchos años en cicatrizar, en estabilizarnos económicamente, muchas situaciones de nuestras vida cotidiana se han complejizado.

Trato de recuperar todo ese tiempo perdido con ese niño que vi crecer, convertido hoy en todo un caballero. Y que valientemente tuvo temple en la selva para no hacernos sufrir y sobrevivir a ese calvario. Es complicado porque es tímido, efecto de la acción de la selva.
A veces come en un plato muy sencillo de plástico. Él me dice: “papa yo quiero comer en este”, entonces yo trato de comer en uno similar, además le preocupa mucho mi seguridad, trata también de protegernos, son cosas del drama humano que le recuerdan esos años.


¿Cómo se ha mantenido económicamente durante los últimos años si no tiene trabajo?

Dictaba conferencias en instituciones educativas y universidades, algunos son muy solidarios en ese sentido, pero tuve que dejar estas actividades y esto me minimizó los ingresos para la familia, pero hemos sabido sobrevivir.


Muchos se sorprendieron al ver que no se presentó de nuevo en las listas del Polo ¿Por qué entra al Partido Liberal?

Yo pensaba lanzarme por el Movimiento Progresistas, pero no tienen una definición clara de unidad, aunque la destitución de Petro los unificó. Se abre una ventana en el Partido Liberal, así que hago un análisis de lo que podría ser la llegada del profesor Moncayo al Partido Liberal, que tiene una bancada bastante amplia, y en determinado momento confluiría cuando se tomen las decisiones. Es posible que también tenga un asidero en ellos, y acepten las propuestas que vayan por el bienestar del pueblo. Entonces analicé mi llegada al Polo o a Progresistas, y sería mi palabra en contra de las otras bancadas.


¿A qué se compromete al llegar al Senado?

A apoyar el proceso de paz y buscar el fin del conflicto en Colombia. Voy al Senado para dar propuestas para el posconflicto, buscar opciones sobre cómo nos vamos a preparar en esa Colombia diferente a la de la guerra. Propongo que luego de terminado el proceso de paz, el gasto que se va para la guerra se invierta en el plano social. Brindar apoyo para los artesanos, campesinos, pequeños y medianos productores, son tantas cosas que atañe a la paz.