"Las Farc van a poder consolidarse como partido" Jaime Buenahora

El representante a la cámara y profesor universitario, Jaime Buenahora Febres, habla sobre la democracia y el sistema electoral del país en su nuevo libro Procesos electorales y democracia en Colombia.

"El mecanismo de las dos vueltas presidenciales que implica una final muy polarizada", Jaime Buenahora Febres. Cortesía Revista Semana Guillermo Torres

¿En qué está la democracia en Colombia?

La democracia en Colombia sigue siendo un proyecto en construcción frente al cual todos tenemos una inmensa responsabilidad. Los cimientos, pienso, se colocaron con la Constituyente de 1991. Antes de eso, en los últimos 10 años que antecedieron esa asamblea constituyente, quedaban rezagos del Frente Nacional, y que por bueno que hubiera sido en cuanto que paró la violencia partidista, tuvo el inconveniente de cerrar las puertas de la democracia a ideologías diferentes a la liberal y la conservadora. Tras la nueva constitución hubo una apertura a ideologías, pero quedaron debilidades muy fuertes, como el tema de la financiación de campañas, el manejo de listas de voto preferente y el abstencionismo. Esos son tan solo algunos de los puntos que hay que corregir, y por eso digo que la democracia sigue en construcción.

¿Por qué dice que los elementos de la democracia se acomodaron en favor de ciertos líderes de la clase política?

Se acomodaron porque generalmente quienes terminan imponiéndose representan una continuación del poder político, lo que agrava una defensa del estatus quo y no se hacen reformas de fondo. Aquí la renovación de caras nunca representa renovación ni de pensamiento ni necesariamente de costumbres políticas, por el contrario, se crean niveles de nepotismo extravagantes en distintas regiones del país. La corrupción, que es un elemento depredador de la democracia, se ha perfeccionado y ahora es un fenómeno político y social porque toca una crisis de valores generalizada. No hay resultados de esa democracia formal política y si la gente tuviera oportunidades sociales y económicas a partir de la democracia se podría reducir la brecha social.

Estamos frente a un gran debate nacional después de la consulta interna del partido liberal. ¿Las consultas internas de los partidos valen la pena?

En Colombia esa fórmula la propuso Luis Carlos Galán a finales de los años ochenta como un mecanismo para reincorporarse al Partido Liberal pero esa garantía antes no existía. Fue en la constitución del 91 cuando ya se le dio marco legal y constitucional a esa fórmula. Quien más ha hecho uso de eso ha sido el Partido Liberal. Ernesto Samper, por ejemplo, fue candidato producto de una consulta como fue antes el mismo Gaviria.

Las consultas son realmente útiles, lo que nos hace reflexionar mucho frente a esta última consulta fue el hecho de tener solo dos candidatos, porque en principio había cinco o seis precandidatos liberales, pero cuando uno ya sabe que solo son dos en calidad de ciudadanos uno quisiera que se entendiera la elección por otro procedimiento, digamos una gran encuesta nacional. Eso ha molestado a la ciudadanía, pero en el fondo yo creo que las consultas son necesarias. Lo que pasa es que en esta experiencia hay que desgranar un poco ese artículo para que no pueda haber consultas cuando por ejemplo sean solo dos los candidatos. Una consulta tiene mérito cuando en un partido hay por lo menos cuatro aspirantes.

¿Hay una crisis en los partidos políticos tradicionales? ¿por qué dice que los partidos han perdido su razón de ser?

Los partidos pierden su razón de ser cuando son la sumatoria de feudos electorales que no interpretan realmente a la ciudadanía. Lo que yo digo es que los partidos a veces son más sumatorias de feudos y agentes de posibilidades burocráticas y de empleo para mucha gente y las plataformas ideológicas parecen quedar marginadas y la iniciativa legislativa depende muchas veces del gobierno, ni siquiera de los partidos, entonces se puede mejorar.

Que haya una gran cantidad de candidatos por firmas no responde a la crisis de los partidos, esto ocurre por el fenómeno absurdo que existe en cuanto que usted es candidato por firmas obtiene determinadas ventajas, por ejemplo, la más importante, se puede hacer campaña con mayor anticipación a la regulación partidista que lo pone en bastante desventaja frente al que es candidato por firmas. En segundo lugar, hay candidatos por firmas que se apoyan en partidos y eso les significa la ventaja que señalé, más el apoyo de su partido, en términos de financiación. Entonces eso merece en un replanteamiento porque, así como el derecho se basa en la casuística y casos novedosos hacen nueva jurisprudencia, acá también esta realidad política hace que los artículos tengan que tener ajustes o correctivos.

¿Cómo ve la reforma política?

La reforma política deriva del Acuerdo Final de Paz, y ahí hay tres cosas fundamentales que eran las que debían caracterizar esa reforma política: uno era la apertura progresiva para dar cabida a muchos movimientos y sectores sociales hasta ahora marginados de la actividad política, otro tema grueso era el de la financiación de las campañas y finalmente, la organización electoral.

Yo creo que de esa reforma política producto del trámite especial legislativo tuvo muchos errores y pudo quedar mejor, y tuvo errores porque empezaron a colgársele cosas que no derivaban del acuerdo y que nada tenían que ver con él. En el primer tema la expresión movimientos políticos quedó adscrita solo para esas organizaciones que podrían únicamente postular candidatos pero que en ningún momento tendrían ni financiación ni acceso a los medios. Luego en la financiación de campañas me parece que la reforma quedó en mora pues quedó otra vez la expresión de que la financiación es preponderantemente estatal y yo insistía en que ese preponderantemente tenía que definirse con un porcentaje que no se plantó. Y en la organización electoral también la reforma pudo resultar muchísimo mejor.

En el plebiscito vimos una campaña sucia por lado y lado, ¿será igual para las elecciones del 2018?

El plebiscito es un gran ejemplo de polarización, y para comenzar, el mecanismo de las dos vueltas presidenciales que implica una final muy polarizada. Las condiciones del sistema nos van a llevar otra vez a una álgida polarización. Evidentemente se recurrirá a todos los ingredientes del marketing y la publicidad, y la estrategia por el desarrollo de las redes sociales y la tecnología, está en esa guerra sucia que como algunos grandes autores de la comunicación social hoy en día expresan, una mentira repetida mil veces puede convertirse en verdad o confunde al elector.

Hay hasta perfiles falsos que son creados, de suerte que habrá ejércitos de lado y lado. Yo sí creo que va a haber un segmento de campaña sucia inevitable y por eso las autoridades electorales tendrán que prepararse para establecer mecanismos de control sobre esto, ya que carecemos de toda una legislación en relación con internet y todos sus efectos.

¿Cómo va a ser la introducción de las Farc a la actividad política?

Yo creo que las Farc primero no van a competir abiertamente si tienen aseguradas 10 curules, y vamos a ver qué ocurre a la vuelta de cuatro años, si yo hubiera sido gobierno o negociador no hubiera negociado para dos periodos constitucionales, uno me parece que era suficiente. En ocho años pasan muchísimas cosas en una nación.

Yo creo que las Farc van a poder consolidarse como partido, lo cual no significa que vayan a triunfar, pero tienen unos cimientos institucionales con base en el acuerdo que les va a permitir consolidarse y tratar de extenderse a todo el ámbito nacional. Pienso que se necesita ese espacio de representación ideológica diferente, y creo que el resto de la izquierda que hasta ahora llamamos izquierda democrática se van a ver afectados porque va a haber una captura de captación de votos de parte de las Farc en esos mismos sectores. En los medios de comunicación asumo que se verá un facilismo entrevistando más a estos personajes que serán la novedad a partir del 2018, que otros parlamentarios fuertes también representativos que van a quedar relegados. Es muy importante para el país ver a las Farc como partido político.

¿Cuáles son sus reflexiones sobre el futuro?

Fundamentalmente lo que yo quiero demostrar es que lo lógico en una democracia que parte de unos procesos electorales, entendiendo esos procesos como parte de la democracia política, es que conduzca a la democracia que les interesa a todos, la democracia económica y social, es decir, que de verdad haya inclusión social y oportunidades.

Seguimos viviendo en una brecha inmensa entre la teoría constitucional y la práctica, porque por ejemplo los derechos económicos, sociales y culturales consagrados no se traducen en mejorar la situación de la gente, principalmente en educación, salud, y vivienda. Mi tesis central es que el intervencionismo de estado se necesita en aquellos sectores en donde la brecha es evidente. Si estos cambios los hacemos progresivamente nos evitamos choques fuertes como ha pasado en Venezuela. Lo lógico es que haya una política sostenible que evite el mercantilismo producto de toda esa tesis neoliberal en donde la rentabilidad es lo único que cuenta por encima del ser humano para de verdad tener una carta política que en su desarrollo sea consecuente. Los procesos electorales no conducen a un puente entre esa democracia política formal y la democracia económica y social y por eso debemos hacer unos ajustes al modelo económico para que a través del intervencionismo de verdad permitamos la inclusión y la solidaridad.

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