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Personajes del año 2019

Las mujeres en la calle: “Y la culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía”

Cada 25 de noviembre, las mujeres en el mundo marchan en contra de la violencia. Este 25N en Colombia fue particular: los reclamos se encontraron con las diversas demandas sociales de un paro nacional en contra del Gobierno.

“Durante el encuentro central en la Plaza de la Hoja, una de las organizadoras exigió con un megáfono que los hombres que se encontraban en el lugar se hicieran detrás de las mujeres”. /EFE

El 25 de noviembre en Colombia, a partir de las 8:24 p.m., Instagram, Twitter y Facebook vieron masivamente una imagen que, por más movedizo y pasajero que sea el vaivén de las redes sociales, se va a quedar en la memoria de esta generación y de las que vienen.

A esa hora, un trapo morado, gigante y fotogénico cayó sobre la Plaza de la Hoja en Bogotá. Miles de mujeres marcharon durante unas cuatro horas hasta llegar ahí, el punto de encuentro. Y, de pronto, mientras unas conversaban, otras lanzaban arengas y otras tantas descansaban las piernas en el andén, cayó esa tela imponente en la que se podía leer un letrero: #SomosUnRostroColectivo.

Gritamos emocionadas al verlo. Las cámaras de los celulares haciendo selfies, fotos y videos se convirtieron en las nuevas antorchas. Las verdaderas luces del lugar. Era un espacio de las mujeres jóvenes.

Luego vino una maratón de abrazos y lágrimas de emoción. Las organizadoras de la movilización, después de seis meses de trabajo autogestionado, según cuentan ellas mismas, veían ahí representada, en el trapo, la motivación que las juntó y el trasfondo que propusieron para esta marcha: por un lado, que el Estado no nos cuida, pues solo en el primer trimestre del 2019 Medicina Legal reportó 220 feminicidios y la impunidad en casos de violencia de género en Colombia es del 80 %. Por el otro, que acompañándonos entre todas es como vamos a exigir y lograr cambios. Por eso se hacen llamar Articulación Feminista 25N. “Este es un trabajo articulado de muchas mujeres jóvenes y muy distintas entre nosotras, por eso no hablamos de manera individual, no fue el trabajo de una persona, sino de muchas”, explican en conjunto.

A esa misma hora, a las afueras del Hospital de Kennedy, bailes y cantos feministas reunían a las manifestantes que habían convocado a marchar desde otro punto de la ciudad, en la Autopista Sur. “Nos parecía fundamental hacer pedagogía y generar reflexión en las mujeres del sur sobre sus problemáticas particulares. Como mujeres que vivimos en la periferia, la violencia de género está atravesada por un problema de clase que no se puede desconocer. Varias chicas que venían en bicicleta avanzaron luego al encuentro de la Plaza de la Hoja. Pero antes, para nosotras era necesario intervenir en nuestro espacio”, explica Angie Benavides Mora, integrante del Aquelarre de Mujeres en Resistencia de Techotiva. Erika Rodríguez, feminista que también marchó desde el sur, cree que era importante extender la marcha “y hablar de las violencias que se viven en los territorios no centrados de la ciudad, de la que usualmente nadie habla”.

Un violador en tu camino

Durante el encuentro central en la Plaza de la Hoja, una de las organizadoras exigió con un megáfono que los hombres que se encontraban en el lugar se hicieran detrás de las mujeres. En la caminata se mezclaban las arengas: “El patriarcado se va a caer”, mientras en la otra esquina sonaba el que ya es un clásico himno de la protesta: “A parar para avanzar, ¡viva el paro nacional!”.

La historia de una mujer que se encontró con su violador en medio de la movilización empezó a circular en la Plaza y luego en redes. No es una sorpresa el relato de encontrarse con tu violador en una marcha tan masiva, en un país en el que cada media hora una mujer sufre algún tipo de agresión sexual, según Medicina Legal. En general no ha sido una sorpresa lo que hemos comentado con las amigas y en internet: que varios de los acosadores y violadores de muchas andan muy comprometidos con el paro, caceroleando.

“Si bien no podemos decir que todas las personas que asistieron lograron sensibilizarse o movilizarse por la causa de las mujeres, sí es importante resaltar cómo los derechos de las mujeres alcanzaron a ser destacados en el relato que se estaba construyendo del paro nacional”, explica Juliana Martínez, coordinadora de la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, organización que trabaja por la legalización del aborto en Colombia. Ella cree que este 25N fue histórico no solo porque logró sostener la organización colectiva, sino porque convocó en torno a los derechos de las mujeres a la corriente principal que venía sucediendo en el paro.

En la misma línea, Olga Amparo Sánchez, directora de la Casa de la Mujer, cree que este 25N extendió la importancia del reclamo de las mujeres más allá de las organizaciones feministas, para despertar una sensibilidad mucho más amplia, en otros sectores sociales, que si bien tenían sus propios reclamos y arengas, “asumieron que la violencia contra las mujeres es intolerable en esta sociedad”.

Por su lado, Beatriz Quintero, directora de la Red Nacional de Mujeres, cree que este 25N es la prueba de que, con el paso del tiempo, las marchas de los 25 de noviembre son cada vez más concurridas.

Y la movilización siguió. Inspiradas en la puesta en escena de la agrupación Las Tesis, en Chile, con la canción “Un violador en tu camino” y con una apuesta que nació en redes sociales y aterrizó en las calles, específicamente en el Park Way, en el barrio La Soledad en Bogotá, las mujeres volvieron a salir masivamente a protestar. Ensayaron la coreografía propuesta por las chilenas, luego la presentaron y se sumaron a esa apuesta performática que ya le ha dado la vuelta a Hispanoamérica. “No esperábamos que fuera tan masiva ni tan mediática esta convocatoria. Lo cierto es que todo ha sido muy espontáneo y orgánico y que las mujeres, ya sea por el 25N que acaba de pasar o por el paro, o por todo junto, sentimos unas ganas cada vez más grandes de organizarnos. Como leí en un grafiti que me encontré en un baño en Chapinero: ‘Nos costó tanto encontrarnos. No nos vayamos a soltar. #25N’”, dice una de las integrantes de la Articulación 25N.

Del 21N al 25N y ya vamos en diciembre

En medio de lo amorfas que son las peticiones del paro nacional que empezó el 21 de noviembre y sigue en las calles de manera sostenida —por la educación, el medio ambiente, los líderes sociales que están siendo amenazados y asesinados, los derechos de las mujeres, o contra el uso excesivo de la fuerza por las autoridades policiales—, el gran común denominador de todos es que el Estado no nos cuida. Y ese fue el eslogan de las mujeres y, quizás, el mayor acierto de la movilización del 25. Ese mismo Estado que no ofrece, entre otras cosas, rutas de denuncia apropiadas para las mujeres víctimas de violencia, es el mismo que, con uniforme del Esmad, le disparó en la cabeza a Dilan Cruz, quien tenía 18 años y estaba protestando por la educación.

En últimas, el 25N sirvió como muestra de la transición en la que está Colombia. El país está en el proceso de entender que la violencia contra las mujeres no es solo dañina para nosotras, ni es un hecho aislado, sino que destruye todo lo que toca.

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2019-12-07T21:00:00-05:00

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Mariángela Urbina Castilla - @mariangelauc

Política

Las mujeres en la calle: “Y la culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía”

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