Las naciones más corruptas de 2019 y cómo dejar de serlo, según Índice de Percepción

Gran parte de los 180 países revisados “muestran poca o nula mejora en su lucha contra la corrupción”. Colombia se percibe como la nación número 96 en el ranking y es vista como una en la que están estancados los esfuerzos para combatir el fenómeno

Colombia está en el puesto 96 de 180 países y cuenta con 37 puntos de percepción de corrupción, un número que se encuentra bastante lejos de los 100 puntos que representan la ausencia del fenómeno. Archivo El Espectador.

El 2019 fue un año de estallido social en el mundo. Millones de personas inundaron calles enteras y plazas principales. Caminaron, levantaron carteles y gritaron en contra de los gobiernos y sus políticas. Y, aunque la corrupción no fue el detonante de casi ninguna de las múltiples manifestaciones, sí fue un ítem clave en la larga lista de motivos que encendieron el fervor de la inconformidad colectiva en cada sociedad. Al menos así lo explica el Índice de Percepción de Corrupción 2019, elaborado por la organización Transparencia Internacional y que mide ese aspecto en 180 países.

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El estudio clasifica y explica las naciones que son vistas como las menos corruptas, en comparación con  las que sufren más de ese fenómeno en el sector público. Y, aunque los resultados no son pésimos, tampoco son muy alentadores. El mapa está casi en rojo y naranja (los colores que representan a los estados con mayor puntaje en el mencionado aspecto), y uno de sus enunciados principales es: “El Índice revela una asombrosa cantidad de países que muestran poca o cero mejora en sus acciones para abordar la corrupción”. 

De hecho, 100 es el puntaje que simboliza la ausencia de corrupción y cero es el que expresa una mayor percepción de ella. De acuerdo con el informe, dos de cada tres países obtuvieron una calificación menor a los 50 puntos. Mientras, la valoración promedio general fue de 43 sobre 100. Es decir, la mayoría de países están lejos de librarse de ese mal y muestran estancamiento retroceso en combatirla. Las naciones “más limpias” (como lo describe el Índice) son: Dinamarca, Nueva Zelanda, Finlandia, Singapur, y Suecia. Las más enlodadas: Venezuela, Yemen, Siria, Sudán del Sur, y Somalia.

 
 

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¿Cuál es el diagnóstico para Colombia?

Si se viera en términos de salud, el país que dirige el presidente Iván Duque estaría enfermo. La República se encuentra en el puesto 96 de los 180 evaluados, con 37 puntos de percepción de corrupción. Tan así que, pese a los múltiples trámites que se han llevado en el Congreso para sacar adelante los puntos de la Consulta Anticorrupción de 2018, la conclusión del informe es que esto no ha dado sus frutos. “Está entre los países donde los esfuerzos en esta materia están estancados”, se lee en el análisis. 

El precario resultado se dio a partir del cruce de los datos de ocho fuentes que miden qué tanto se incuba la corrupción en el sector público y cómo es percibida, según la mirada de analistas, académicos e inversionistas nacionales e internacionales. Los temas evaluados fueron: a existencia de sobornos en trámites de negocios, la desviación de recursos públicos en el ejecutivo, la sanción efectiva a casos de corrupción, la corrupción política, el abuso del poder en sector judicial, policía y militares, entre otros aspectos, entre otros. Ahora, según el Índice de Percepción de Corrupción, en 2019 Colombia mejoró tres puntos en comparación con 2018. Pero, no logró una “variación significativa” del puntaje: este se ha mantenido entre 36 y 37 desde 2012, algo que muestra una persistencia de los delitos que van en detrimento del erario del Estado. 

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Entre los países de América Latina, Colombia se ubica por debajo de Uruguay (71 puntos), Chile (67), Argentina (45) y Ecuador (38). Los países que obtuvieron puntajes más bajos que Colombia son Perú (36), Brasil (35), Paraguay (28) y Venezuela (16) que se ubica en el último lugar de la medición entre los países de la región.

 
 

“En los últimos ocho años, solo 22 los países mejoraron significativamente sus puntajes de Índice de Percepción de Corrupción, incluida Grecia, Guyana y Estonia. En el mismo período, 21 países significativamente disminuyeron sus puntajes, incluyendo Canadá, Australia y Nicaragua. En los restantes 137 países, los niveles de corrupción muestran poco o ningún cambio”, puntualizó el documento. 

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¿De dónde vienen los altos niveles de corrupción?

La respuesta es amplia, pero tiene que ver con una relación en particular: la relación entre la política y el dinero. La investigación destacó que los flujos no regulados de mucho dinero en esa esfera hace que las políticas públicas sean vulnerables a la influencia y manejo indebido. “Países con mayor fuerza aplicación de la financiación de la campaña las regulaciones tienen niveles más bajos de corrupción. Y donde la campaña las regulaciones financieras son integrales y aplicadas sistemáticamente las naciones tienen una puntaje promedio de 70 en este índice. Mientras que los Estados donde tales  regulaciones no existen o son mal aplicadas, tienen un promedio de solo 34 y 35 puntos, respectivamente”, dice el informe. 

En ese sentido, la relación es simple: los países con puntajes más bajos de percepción de corrupción tienen, a su vez, ciudadanos ricos que concentran el poder y la influencia en las decisiones políticas. Por ello, el Índice reconoce que hay una preocupación latente en la visión de la gente del común frente a las posibilidades de quienes son más adinerados. “Existe la percepción de que las personas ricas compran elecciones”. Esto pasa, sin embargo, también en naciones como Estados Unidos, que tiene un puntaje de 69 puntos sobre 100 (es decir, que está en el puesto 23 y no es percibido como un país muy corrupto). 

 
 

¿Cómo combatirlo en el mundo y en Colombia?

El informe arrojó una serie de recomendaciones. La primera de ella es manejar y ponerle límites claros a la construcción de políticas, de manera que se reduzca el riesgo de que individuos o grupos políticos con poder cometan actos corruptos. Para realizar esos ajustes, el Índice de Percepción de Corrupción expresa que debe controlarse al máximo el fenómeno de las “puertas giratorias”, que habla del rápido salto de personas que fueron servidores públicos y luego pasaron a trabajar en la empresa privada, obteniendo un beneficio por su trabajo con el Estado. Para ello, aconsejan establecer periodos de “enfriamiento” para exfuncionarios (un tiempo determinado que debe pasar antes de ser contratado en determinado sector) y asegurar que quien incumpla las reglas debe ser sancionado. 

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Ese último punto es clave para mejorar la percepción de corrupción en un país, pues esta aumenta cuando no se castigan y señalan las situaciones de abuso de poder y desviación de recursos públicos. En esa línea, el análisis apunta a que no es suficiente con abrir investigaciones a funcionarios e instituciones si estas no llevan a resultados que demuestren que se está haciendo algo al respecto. 

También, se propone abordar de manera más directa la corrupción política. Los países que obtuvieron un buen puntaje en esta medición cuentan con una aplicación más estricta de la norma para regular el financiamiento de las campañas (son países que lograron un desempeño de 70 puntos). En contraste, los Estados donde esa veeduría es más laxa, no existe o se incumple sin sanción tienen una puntuación baja, una media entre 34 y 35, números cercanos a lo que sacó Colombia.

Andrés Hernández, director ejecutivo de Transparencia por Colombia indicó que “debemos avanzar en una reforma política de fondo que incluya medidas más efectivas de transparencia en el financiamiento de campañas y partidos, mensaje que ha sido transmitido desde distintas instancias en la Conversación Nacional abierta por el Presidente Ivan Duque”. Otras medidas necesarias para la transparencia en la política están asociadas a la gestión de conflictos de interés y la regulación de las actividades de lobby.

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-Redacción Política ([email protected])

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