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hace 10 horas

Lo que le ha quedado grande al Congreso

Temas como la eutanasia, el matrimonio gay, el aborto y la dosis mínima de alucinógenos, que el Legislativo obligatoriamente tendría que reglamentar, son siempre archivados o hundidos.

La comunidad LGBTI ha protestado varias veces contra el Congreso por su negativa a tramitar y aprobar el proyecto sobre matrimonio igualitario. / Reuters

Conocido el histórico fallo de la Corte Constitucional que avaló la adopción por parte de parejas del mismo sexo —cuando uno de los dos es el padre o madre biológico y este ha consentido dicha adopción—, las reacciones en el Congreso de la República no se hicieron esperar. La senadora Viviane Morales, liberal pero de la comunidad cristiana, dijo que iniciará de inmediato la recolección de firmas para la convocatoria a un referendo para que el pueblo decida si lo acepta o no. Y el uribista Centro Democrático rechazó la decisión con el argumento de que los derechos de los niños prevalecen sobre los derechos de los demás.

A su vez, el senador Jimmy Chamorro, de la U, aseguró que el tema plantea no solamente un debate jurídico, sino también en torno al concepto de familia, en el cual se debe ver qué es lo que les conviene a los niños. Y el Partido Conservador, a través de su nuevo presidente, el representante a la Cámara David Barguil, cree que los menores deben tener derecho a contar con un padre y una madre, y no sólo se puede pensar en los derechos de las parejas de homosexuales.

Diferentes posturas que se escuchan hoy desde un Congreso que ha tenido múltiples oportunidades de legislar sobre el asunto, pero que no ha sido capaz o no ha tenido la voluntad política suficiente para hacerlo. Y no se trata solo de la adopción por parte de parejas del mismo sexo. Lo mismo ha sucedido a la hora de tener que reglamentar el aborto, la eutanasia, el matrimonio igualitario y otros derechos de la comunidad LGBTI, la dosis mínima y darles seguridad social a quienes ejercen la prostitución.

Deudas pendientes de una corporación que casi siempre prefiere no abordar o terminar archivando todos aquellos proyectos que tienen algún trasfondo político o religioso, y que generan polémica por sus trascendentales implicaciones sociales. Como lo dijera el exmagistrado y exsenador Carlos Gaviria: “Mientras la Corte se ha apropiado del contenido incluyente y pluralista de la Constitución de 1991, el Congreso ha dejado esto de lado, para luego criticar a los magistrados diciendo que son los jueces quienes se han apropiado de esta tarea que abandonaron los legisladores”.

O sea, el Congreso no legisla, la Corte Constitucional asume y toma decisiones, y después se sale a decir que está sobrepasando sus funciones. Fue lo que manifestó el año pasado el entonces senador José Darío Salazar, conservador, en plena discusión de la reglamentación del matrimonio igualitario: “Son los guardianes de la Constitución, pero algunos magistrados se han dedicado a violarla. La Carta dice claramente que la vida es inviolable y allá decidieron que hay tres excepciones para el aborto. También se refiere a que la familia se constituye a través de la unión entre hombre y mujer, no a una unión homosexual”.

¿Pero por qué ese tipo de posturas son las que siempre se imponen en el Congreso? El senador Armando Benedetti, del Partido de la U, tiene un punto de vista a considerar: “Yo he tratado de legislar por la igualdad, pero no es fácil, trae problemas electorales —en los pueblos con los curas, por ejemplo— y genera estigmatización. A muchos congresistas les importan los votos y esos temas quitan. La democracia es cuando uno es capaz de darles garantías a las minorías, y no pisotearlas, buscando la igualdad de todos ante la ley”, le dijo a El Espectador.

De hecho, ha sido Benedetti el que ha presentado proyectos para reglamentar el matrimonio gay y la eutanasia, así como fue quien hundió el intento del conservatismo de penalizar el aborto en todos los casos y del gobierno Uribe de castigar con cárcel el consumo de la dosis mínima de alucinógenos. Y ahora anuncia un proyecto para darles seguridad social a quienes ejercen la prostitución. “Por eso es lo que estamos viendo: que la que legisla por las minorías es la Corte, lo cual es una paradoja porque el Congreso no está sintonizado con los derechos de las minorías, con ser progresista. Debería ser laico, porque así lo dice la Constitución. Es un Congreso cavernícola, que no está en sintonía con los temas que se están hablando en el primer mundo”, concluye.