Lecciones sobre la verdad

El presidente Juan Manuel Santos confirmó que se piensa en una comisión de la verdad, que tendría un mandato limitado y estaría integrada por personas imparciales y ecuánimes.

El presidente Juan Manuel Santos junto al exsecretario de Naciones Unidas Kofi Annan, durante el foro de la ICTJ. / SIG

La principal conclusión del seminario internacional “Comisiones de la verdad y procesos de paz: experiencias internacionales y desafíos para Colombia”, realizado en Bogotá por del Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ) y la Fundación Kofi Annan, es que si se llega a un acuerdo de fin del conflicto entre el Gobierno y las guerrillas se creará una comisión de la verdad. Lo dejó claro el presidente Juan Manuel Santos en su intervención y lo recomendaron los expertos que asistieron, como el exsecretario de Naciones Unidas Kofi Annan.

El primero en plantear una serie de preguntas, tendientes a analizar cuáles deben ser los elementos de una comisión de la verdad para un conflicto como el colombiano, fue David Tolbert, presidente de la ICTJ, para quien “la comisión de la verdad es un punto de partida para una reflexión necesaria acerca de las razones del conflicto y no es un sustituto de los mecanismos judiciales”. En este sentido, la recomendación de Tolbert fue que una comisión de la verdad para Colombia necesitaría un mandato restringido.

También expuso sus puntos de vista el delegado del gobierno noruego en los diálogos de La Habana, Dag Nylander, para quien “el esclarecimiento de la verdad es una necesidad que permitirá la transición hacia la paz, ya que ayuda a comprender las causas de las violaciones y contribuye a que los hechos no vuelvan a ocurrir, es un elemento fundamental para la reconstrucción de la confianza y la reconciliación”. En este mismo sentido, Nylander señaló que una de las claves del éxito de una comisión de la verdad es que quienes la integren tengan la legitimidad y sean reconocidos como independientes e imparciales.

El exsecretario general de Naciones Unidas Kofi Annan fue enfático en su apoyo al proceso de paz y pidió que se convierta en un esfuerzo de toda la sociedad y le asignó un importante papel a la verdad en el camino hacia la reconciliación. Annan fue claro en que el reto es encontrar el balance entre justicia y verdad, y señaló que no existe una fórmula para hallar ese equilibrio. Lo que sí recomendó fue trabajar sobre la generación de confianza entre las partes y tomar la voz de las víctimas como el centro de los acuerdos.

“La búsqueda de la verdad ayuda a entender la responsabilidad, pero la verdad no es un asunto de responsabilidad individual, se trata de responsabilidad colectiva, de las sociedades y de los Estados. La búsqueda de la verdad no puede sustituir la justicia. Lo mismo pasa con la reconciliación. Es un asunto de largo alcanzar. La justicia no debe ser un impedimento para la paz. Es un socio esencial para ella. Hay que ser ambiciosos y sabios para encontrar el balance entre paz y justicia. La verdad es el camino hacia esa meta”, refirió el exsecretario de la ONU.

En este mismo sentido se pronunció el presidente Santos, quien recordó la frase bíblica que afirma “la verdad os hará libres”, para señalar que una comisión de la verdad forma parte de los planes del Gobierno en la mesa de diálogos de La Habana y reveló que en estos mismos momentos los delegados de paz discuten sobre este instrumento. “Necesitamos una comisión de la verdad porque nos va a permitir la catarsis simbólica que conduzca a la convivencia pacífica en los territorios”, refirió el jefe de Estado, quien además acotó que se necesitaría una comisión con un mandato limitado y realistas.

El alto comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, también fue tajante en que una comisión de la verdad en Colombia debe ser “un escenario de participación donde las víctimas tengan voz y sean dignificadas; pero también un escenario donde los combatientes puedan responder a las víctimas y explicar su visión de lo ocurrido: Sin dignidad no es posible terminar un conflicto y llegar a un acuerdo, y eso incluye la dignidad de los combatientes”, concluyó Jaramillo, no sin antes referir que la paz no es posible si todas las partes no reconocen sus responsabilidades en la guerra.