Legalizar la droga, la apuesta de Guatemala

El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, ha sido el gran proponente de debatir la política antidrogas en los últimos meses, un tema clave en la Cumbre de las Américas.

Otto Pérez Molina sabe muy bien qué es luchar contra las drogas. Antes de dedicarse a la política fue general del Ejército de Guatemala y llegó a dirigir la inteligencia nacional entre 1992 y 1993. Desde entonces han pasado dos décadas, pero han sido pocos los avances que las autoridades han conseguido. “La situación ahora está peor”, afirma el mandatario guatemalteco en entrevista con El Espectador: la producción creció a la par con las organizaciones criminales, la violencia está desbocada y la corrupción inunda las instituciones.

Pérez tiene motivos para proponer un cambio en las políticas contra las drogas. Hoy Guatemala, junto a El Salvador y Honduras, padecen alarmantes tasas de homicidio e inseguridad y Centroamérica está a la cabeza de la lista de las regiones más peligrosas del mundo. Él es nuevo en el cargo, apenas el 14 de enero tomó posesión, pero el tiempo en el poder le ha bastado para convertirse en uno de los líderes de la región que plantean la necesidad de debatir la lucha. Fue el primero en hablar del tema de una eventual despenalización de la droga en los foros políticos centroamericanos y extender la invitación de debate a toda la región.

Otto Pérez es un hombre amable, que explica metódicamente su postura para la Cumbre sentado en un cómodo sillón del Hotel las Américas de Cartagena. Tenía un largo tiempo sin visitar la ciudad, 36 años para ser exactos, cuando vino en el rango de teniente a hacer el curso de lancero en Colombia. En aquella oportunidad, la ciudad estaba menos convulsionada que ahora, con policías en casi todas las esquinas y vehículos que transitan por todas partes transportando las delegaciones que participan en la VI Cumbre de las Américas. En 1976, el teniente conoció la ciudad amurallada como parte de su preparación castrense; Ahora, en 2012, el general retirado viene hoy a hablar de la necesidad de debatir el rumbo de la lucha contra las drogas.

¿Espera usted que haya un avance en materia de políticas de drogas en el debate en Cartagena?

Yo, en lo personal, siempre voy a tratar el tema de buscar otras alternativas en la lucha contra el narcotráfico y voy a puntualizar que en más de 40 años los resultados no han dado lo que esperábamos y que es necesario llamar al diálogo, al debate y tener otra posibilidad de encontrar nuevas rutas: otras alternativas entre las que no descartamos que sea la regularización de las drogas, de la producción, del tráfico y el consumo. No quiero ser el único, no quiero ser el que se apropia del tema. El éxito se da en la medida en que más líderes en el ejercicio del poder puedan irse sumando a esta propuesta. Yo sí siento la obligación moral y la responsabilidad de hacerlo y de invitar a la discusión. Para mí sí es el tema principal, pero esperaría que también haya otros jefes de Estado que puedan levantar el tema.

En lo que ha podido sondear y compartir, en especial con los mandatarios centroamericanos o con otros mandatarios suramericanos ¿qué actitud ve en sus homólogos?

Como en todo tema difícil, escabroso, siempre hay dudas. Siempre hay diferencias y siempre va a haber posiciones encontradas. Pero nosotros, más allá de hablar solo del tema de la despenalización, que es lo que produce esa división y argumentos divididos, queremos hablar de la búsqueda de nuevas alternativas. No necesariamente sólo de la despenalización. Nosotros no estamos a favor de la liberalización de las drogas, es decir que se consuma en cualquier lado y que se venda en cualquier lado. No estamos con ninguno de los dos extremos. Podríamos fortalecer la lucha, incluso, pero ya vimos que los resultados nunca se van acabar si segue la lógica del mercado. Nosotros hemos hecho otras propuestas, que es a los países como Guatemala que haya una compensación económica por cada incautación que se haga, por cada destrucción de un plantío que se haga, y que eso nos sirva para la misma lucha y también para programas de salud y educación, para prevenir el consumo. Estamos con varias propuestas pero al final el llamado es al debate, incluso con el subsecretario de Asuntos de Antinarcóticos, William Brownfield conversamos sobre la posibilidad de crear una corte penal de jurisdicción regional para tratar los crímenes derivados de las drogas. Estados Unidos estaría dispuestos a apoyar una medida si ha consenso entre los países.

¿Para usted, desde su gobierno, cuál es el estado ideal de esta lucha? ¿Si de usted dependiera la decisión, a qué le apostaría?

Si la decisión dependiera de mí, yo le apostaría a la regularización. Sé que eso tiene grandes problemas pero si lo regulamos es como cualquier mercado. Al haber prohibisionismo hay mercado negro y se suben los precios y eso es llamativo para las organizaciones criminales. Yo le apostaría a la regularización y esto quiere decir que hay productos como la heroína, por ejemplo, que tienen que estar totalmente regulados; no se puede estar vendiendo heroína en cualquier esquina de una ciudad. Tiene que entregarse con prescripción médica, tiene que verificarse su calidad, tiene que chequearse la pureza, los procesos por los que pasó, etc. Esta regularización pasa por una serie de discusiones de análisis y de diálogos.

¿Su modelo de legalización contempla producción, distribución y consumo?

Debería regularse: producción, transporte y consumo. El proceso completo, porque si sólo se regula una parte se sigue produciendo mercado negro en las otras áreas.

¿Cómo llevar un modelo así a la práctica sin que se llegue a un importante aumento del consumo y a un detrimento de la salud pública?

Aquí lo que habría que hacer es que los recursos que se estén invirtiendo en el prohibicionismo, en las fuerzas de seguridad, todo el gasto que se hace para lograr —algo que no se ha logrado nunca— prohibir y luchar contra las drogas, debería estar apostado a planes de salud, prevención y educación. Ahí es donde se debería hacer el esfuerzo, y no sólo de Estados Unidos sino también en los países en donde podrían estar afectados de una u otra forma. Pero yo creo que ese redireccionamiento de recursos a un blanco distinto a la lucha que por 40 años nos ha demostrado que no ha sido eficaz, debe enfocarse en prevención, educación y programas de salud.

¿A qué mandatarios ha tenido la posibilidad de llevar su propuesta previo a la Cumbre?

Con los presidentes de Centroamérica yo tuve la posibilidad de hablar del tema por más de cuatro horas. A mí me han preguntado si esto divide a Centroamérica y yo diría que no. Divide a la región y divide al mundo entero. Hay posiciones a favor del prohibicionismo, otros que van por la regularización y otros más allá por la liberación total. Es un tema controversial, que divide, con argumentos de ambos lados. Yo lo que estoy haciendo, más allá de hacer un planteamiento concreto, con medidas y con acciones, es llamando al diálogo y a la reflexión. Puede ser que la alternativa no sea la que yo propongo y puede ser que surja una mejor.

¿Usted  trató previamente el tema con el presidente Juan Manuel Santos?

Antes de la cumbre, sólo hablamos por teléfono. Él estuvo con nosotros en la toma de posesión del 14 de enero. Hablamos de cooperación y de temas de seguridad y le agradezco al presidente Santos que vino una comisión integrada por diferentes miembros de la Policía de Colombia a reunirse con nuestro ministro de Seguridad, con los jefes de nuestra policía para transmitir la experiencia de Colombia, que ha sido exitosa en el tema de seguridad ciudadana comunitaria y nacional. Pero sobre el tema de la droga, antes de la Cumbre sólo hemos hablado telefónicamente.

¿Cómo llegar al diálogo sobre la lucha antidrogas sabiendo que Estados Unidos, el líder regional, está dispuesto a debatir pero no a cambiar de modelo?

Yo creo que este es un primer paso. Que Estados Unidos haya dicho que está dispuesto a debatirlo es un avance importante. Cuando yo dije públicamente que iba a luchar por la despenalización, en menos de 24 horas la embajada de Washington en Guatemala salió diciendo que ellos rechazaban totalmente la propuesta que yo estaba haciendo. Y en menos de dos meses hemos visto cómo Estados Unidos ha flexibilizado su posición. Es muy satisfactorio el giro que ha tenido la discusión.

¿Qué posiciones espera encontrarse usted?

Yo lo que privilegiaría es el diálogo y el punto de partida es: la guerra ha fracasado, no sigamos haciendo más de lo mismo porque vamos a seguir teniendo los mismos resultados. Ese es el punto de partida. No quiero enmarcar a nadie en esta discusión porque al final es una decisión que la tenemos que tomar todos los países de la región, no es una decisión que pueda tomar sólo Guatemala, o sólo Costa Rica o Colombia. Es una decisión que debe ser consensuada entre todos.

Pasando a otros temas de la Cumbre, ¿qué posición tiene el gobierno de Guatemala frente a la integración de Cuba en los foros del hemisferio?

Nuestra posición es que cada día se está haciendo más presente. Si se sigue con la estrategia de apartar y aislar a Cuba, creo que no vamos a llegar a ningún lado. Es un esfuerzo que se debe hacer desde los dos lados. El gobierno de Cuba tiene que hacer su esfuerzo y demostrar que están abiertos y van caminando hacia el respeto de los derechos y hacia el fortalecimiento de sus posiciones democráticas. Eso facilitaría las posiciones del resto de los países.

Usted es un presidente que está en el inicio de su período presidencial. ¿Qué planes tiene que compartir en materia de pobreza, otro de los temas de la Cumbre?

Hay programas exitosos que ha puesto en marcha Brasil y otros países de la región. Nosotros tenemos ahora tres programas que son claves. Uno es el pacto Hambre Cero, que estamos llevando a cabo porque no queremos más niños con desnutrición crónica. Casi el 50% de nuestros niños menores de cinco años tienen desnutrición crónica. Luego el que hemos llamado el Pacto Fiscal, ya aprobamos una reforma fiscal y le envié al Congreso 11 criterios de transparencia y de lucha contra la corrupción. Y hay un tercer pacto, que lo vamos a lanzar después de que regrese de la Cumbre. Es el Pacto por la paz, la seguridad y la justicia. Vamos a invitar a los diferentes sectores de la sociedad para que participen.

 

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2012-04-13T16:05:48-05:00

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Diego Alarcón Rozo, Enviado especial a Cartagena

Política

Legalizar la droga, la apuesta de Guatemala

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