La Ley 1448 a los ojos de Harvard

El jueves pasado, académicos de la Universidad de Harvard llegaron a la Casa de Nariño para presentar el informe final de la evaluación que hicieron durante casi ocho meses sobre la Unidad de Víctimas, la percepción de los afectados por el conflicto sobre la política de reparación y la efectividad de ese modelo, trazado por el Estado en 2011.

El presidente Juan Manuel Santos, el jueves en la reunión con los expertos de Harvard. / Presidencia

A pocos días de que se cumpla el primer cuatrienio de la Ley 1448, que dejará de aplicarse en 2021, y en medio de un proceso de paz en el que se discuten actualmente medidas de justicia transicional, el Gobierno tiene claros los ajustes que debe hacer para satisfacer las demandas y necesidades de las víctimas.

La primera de las evaluaciones se hizo sobre la política integral de víctimas. En octubre pasado, como lo reveló este diario, el Carr Center for Human Rights Policy del Harvard Kennedy School sostuvo que, por las propias ambiciones de la Ley de Víctimas, pueden emerger “posibles problemas en términos del tamaño de las expectativas creadas y la dificultad de cumplir con ellas”. Sin embargo, afirmó que es el programa de justicia transicional más robusto en términos de daños cubiertos, alcance de los daños, elegibilidad, formas de reparación y diferenciación de las víctimas.
Las otras dos partes, una encuesta hecha sobre su percepción de la norma y una evaluación de la institucionalidad diseñada para ejecutar la política que nació de la Ley 1448, fueron entregadas esta semana. En la primera, los resultados de la encuesta sugieren que los esfuerzos de divulgación y las campañas de comunicación e información deben mejorar. Además, deja ver que muchas víctimas no entienden completamente que recibieron reparación. Como el reconocimiento es la esencia de lo que se entendió como reparación, esta falta de comprensión “mina la efectividad del proyecto”.

Además, evidencia que para la gran mayoría de la población la reparación contribuye a la reconciliación; que para las víctimas la reparación es más importante que el castigo, mientras que para la población general el castigo a los victimarios es más importante que la reparación. Asimismo, de cara a la paz, que el 55% de la población no acepta que la política de reparación no esté acompañada de un proceso para conocer la verdad.

En cuanto al segundo componente, la evaluación de la Unidad de Víctimas y las distintas instituciones del sistema de reparación, Harvard llamó la atención sobre la soledad de la Unidad. Los ministerios y las carteras no están ayudando a reparar a las víctimas en la medida de sus responsabilidades asignadas.

También sostiene el estudio que para cumplir con las promesas hechas, el Estado deberá hacer un esquema de priorización de metas. Esa priorización debe basarse en la participación de las víctimas para reducir los riesgos de insatisfacción y manejar las expectativas. En concreto, los sujetos de la encuesta favorecen un sistema de priorización de indemnización y reparación basado en necesidades.