Liberales, en acuartelamiento

La bancada, pieza fundamental de la coalición de Unidad Nacional, condicionó el respaldo a las iniciativas del Gobierno en el Congreso. Algunos proyectos parecen ajenos al ‘ideario’ liberal.

El Partido Liberal fue clave en la reelección del presidente Juan Manuel Santos. / Archivo Semana

La relación del Gobierno con el Congreso en la segunda era del mandato del presidente Juan Manuel Santos no ha sido fácil. La coalición de Unidad Nacional se redujo con la salida del Partido Conservador y la llegada del Centro Democrático (uribismo), que se quedó con una tajada importante del parlamento. Pero el asunto se ha hecho más complejo por las molestias en los partidos de la coalición que han dejado ver que el respaldo no es incondicional. Es el caso del Partido Liberal.

Es innegable que el liberalismo ha sido una de las columnas de la Unidad Nacional. Ayer respaldaron el proyecto que establece alternativas para el funcionamiento de la Rama Judicial y el de vigilancia a la educación superior. No obstante, se declararon con derecho a disentir del Gobierno y no apoyarán sus iniciativas mientras no haya una decisión de bancada.

Desde el martes, los parlamentarios están teniendo reuniones de análisis, en especial de la reforma tributaria y del TLC con Corea, en las que han planteado claros cuestionamientos a las posiciones del Ejecutivo. En síntesis, han asumido que formar parte de la Unidad Nacional no convierte el liberalismo en un convidado de piedra.

Así lo manifestó la senadora Viviane Morales quien dijo que “la agenda legislativa del Gobierno tiene proyectos en los cuales el Partido Liberal se reserva el derecho de tomar distancia. Tenemos derecho a disentir”. En el mismo sentido se manifestó el senador Horacio Serpa, quien afirmó: “Somos solidarios con el Gobierno, admiramos la labor del presidente Santos, pero como partido debemos ser responsables”.

Más allá del estudio de las iniciativas, El Espectador conoció que en el Partido Liberal hay otras molestias. Las reuniones de bancada no se han reducido a la discusión legislativa e incluso congresistas confirmaron que hay críticas por incumplimientos del Gobierno y señalan que no tienen la representación en el Ejecutivo de la que tanto se habla.

“Dicen que tenemos siete altos cargos en el Gobierno y la verdad es que nos podemos sentir representados por el director de Planeación Nacional, Simón Gaviria, y el ministro de Interior, Juan Fernando Cristo. Pero no pueden decir que el de Salud, Alejandro Gaviria; el de Justicia, Yesid Reyes, o el de las TIC, Diego Molano, nos representan. Molano se la pasa entregando tabletas por todo el país, pero nunca llama a un parlamentario para que lo acompañe”, dijo un senador.

En las reuniones de bancada los más inconformes y principales críticos son los congresistas Luis Fernando Velasco, Jaime Durán, Édgar Gómez Román y Horacio Serpa. Al punto que ya se habla de rebelión liberal. Serpa la niega: “nuestros respaldos y observaciones son fruto de análisis responsables, todos ellos dirigidos a mantener magníficas relaciones con el gobierno”.

Pero hubo un incidente que generó acuartelamiento liberal. El martes se dio una reunión de voceros y jefes de los partidos de la Unidad Nacional y el presidente Santos y varios de sus ministros. Hasta ahí todo marchaba bien, pero después de esta reunión, el senador Horacio Serpa tenía programado un encuentro con el ministro de la Presidencia o superministro, Néstor Humberto Martínez, y este lo dejó plantado. Serpa esperó por casi una hora en la Casa de Nariño y Martínez nunca llegó.

El resultado fue evidente. La Ley de Orden Público no fue votada por todos los senadores liberales y anunciaron el análisis de las propuestas del Gobierno, que solo tendrán el respaldo si hay acuerdo de bancada. El ministro Cristo le restó importancia a la situación y manifestó que “es normal que se presenten esas discusiones, pero el Partido Liberal siempre nos ha apoyado en lo que consideramos que es mejor para el país”. No obstante, es claro que el hundimiento de la reelección de alcaldes y gobernadores, la semana pasada, con la venia del liberalismo, dejó maltrechas las relaciones.