La libertad política de Angelino Garzón

El exvicepresidente renunció al Partido de la U para quedar en libertad de aspirar con quien él quiera a algún cargo en las elecciones locales de 2015. Muchos ya lo ubican en el uribismo.

"Con el fin de quedar con el derecho de libertad recíproca, me permito informar que ayer presenté mi renuncia irrevocable al Partido de la U", escribió hoy en su cuenta en Twitter el exvicepresidente Angelino Garzón. Una decisión que se veía venir y sobre la cual ya comienza a hacerse conjeturas, una de ellas, que se trata del primer paso hacia su inminente alianza con el Centro Democrático, el partido que lidera el expresidente Álvaro Uribe, que supuestamente apoyaría la eventual candidatura de Garzón a la Alcaldía de Cali o, dado el caso, a la de Bogotá, si es que por alguna razón la aspiración de 'Pacho' Santos no prospera.

Ya se sabe que Angelino como vicepresidente fue una 'piedra en el zapato' para Santos. Desde un comienzo se convirtió en protagonista de primer orden, hablando de todo y hasta metiéndose en terrenos de uno que otro ministerio. Debatió sobre el incremento del salario mínimo y el Plan de Desarrollo, fue mediador en el paro camionero, opinó sobre la crisis en la salud, de los problemas en seguridad y hasta se enfrentó a Germán Vargas Lleras, cuando éste era ministro del Interior, por el espinoso asunto del indulto a los desmovilizados. Renegó además del Partido de la U, por el que fue elegido, y cuando le insinuaron que debería dejar el cargo estando tan inconforme, respondió sin titubear: "Lo que el pueblo mandó fue que Juan Manuel Santos fuera presidente y jefe del Gobierno, y que yo fuera su vicepresidente. Si es necesario me tendré que ir con el cargo a mi casa, pero sin perder el derecho a opinar".

Ya en la parte final del Gobierno, mucho se dijo también cuando rechazó su nombramiento como embajador en Brasil y luego cuando el jefe de Estado anunció como su fórmula para la campaña reeleccionista a Germán Vargas Lleras, con el argumento de que ahora quería una Vicepresidencia "diferente, activa, al frente de los grandes proyectos de infraestructura". Y no faltó quien cuestionara el hecho de que en el discurso de posesión del pasado 7 de agosto, Santos no le hubiese dedicado una sola línea de agradecimiento a Angelino Garzón. Los rumores que siempre se escuchaban era que seguía siendo muy cercano al expresidente Uribe --hoy convertido en el gran opositor de Santos-- en cuyo mandato fue embajador ante las Naciones Unidas en Ginebra.

Versiones aquí y allá de Garzón nunca desmiente. "Yo tengo buenas relaciones personales con el expresidente Uribe. No voté por él, o sea que no tengo las angustias de otros. Ahora, esas relaciones las tengo y las voy a mantener. Yo aprendí en la vida que no tengo porqué heredar los problemas de otros. Mi madre, que era una vendedora de plaza de mercado, me decía que no hay que heredar los odios de otros. Yo respondo por Angelino Garzón", le dijo hace poco a El Espectador en una entrevista, antes de finalizar su mandato vicepresidencial.

De hecho, cuando se siembran dudas sobre el por qué Santos no lo tuvo en cuenta para su segundo gobierno, el mismo exvicepresidente le sale al paso diciendo que fue él quien se lo pidió: "Desde el año pasado le dije al presidente que no quería ser candidato a la Vicepresidencia y que mejor quisiera ser candidato a la Alcaldía de Cali o de Bogotá. Yo hubiera podido ser candidato a la Presidencia o a la Vicepresidencia sin renunciar a mi cargo, pero dije públicamente que mientras Juan Manuel Santos fuera a aspirar, yo no lo haría. Mucha gente me dijo que renunciara argumentando motivos de salud y que me liberara, pero yo no puedo ser desleal", dijo.

Igual le llovieron rayos y centellas porque en plena campaña electoral, cuando el pulso entre Santos y Óscar Iván Zuluaga, el candidato del Centro Democrático, estaba al rojo vivo, nunca salió a respaldar la reelección del jefe de Estado. "Es que si lo hubiera hecho, la Procuraduría me hubiese podido sancionar", argumentó en su defensa. Pero las dudas quedaron y en los mentideros políticos se habló de un diálogo fluido con el uribismo, por debajo de la mesa.

Y a la pregunta de frente sobre si se considera santista o uribista, Angelino Garzón responde sin titubear: "Yo soy angelinista". Al igual que contesta con vehemencia cuando se le indaga sobre su postura muchas veces crítica frente al gobierno al cual perteneció: "En Colombia hay sectores con poder político y económico que no están enseñados a la diversidad y las diferencias. Acostumbran al hegemonismo. La fortaleza de la democracia es la diferencia. Ese es un derecho. Juan Manuel Santos me invitó en marzo de 2010 a ser su fórmula vicepresidencial y nunca me dijo que tenía que ser igual que él".

Por eso, no es de extrañar que ahora anuncie su renuncia al Partido de la U. Al fin y al cabo, en más de una ocasión había dicho que no se sentía miembro de esa colectividad, con una tesis muy particular: "No pertenezco a ningún partido político. Y creo que los partidos deberían elegir a sus candidatos con aquellas personas que aún sin ser militantes de sus colectividades puedan ser buenos aspirantes".

Ya se sabe que su objetivo apunta a buscar o la Alcaldía de Cali o la de Bogotá. Y según conoció El Espectador, ya hay una avanzada de asesores suyos comenzando a hacer un trabajo pre-electoral en la capital vallecaucana. Lo que ha dicho Garzón es que el 14 de mayo de 2015 anunciará su decisión final. "Le puedo adelantar que será una decisión personal y familiar, que no habrá personas naturales o jurídicas que influyan en esto. Y estoy dispuesto a someterme a los procedimientos de los partidos políticos en sus mecanismos de selección de su candidato".

Una respuesta clave en la actual coyuntura. Es decir, que no descarta ir por el Centro Democrático o cualquier colectividad que acoja su nombre, o incluso una coalición de partidos. Y para nadie es un secreto que Angelino Garzón sigue manteniendo unas estrechas relaciones con el expresidente Álvaro Uribe, por estos días dedicado de lleno a su labor como congresista pero también concentrado en el trabajo proselitista en las regiones, que es a lo que le apunta el uribismo para las elecciones locales y regionales del próximo año. Y, sin duda, Angelino Garzón es una figura con alta favorabilidad y reconocimiento que todo partido quisiera tener en sus toldas.