"Llegó la hora de que la política recupere su esencia de servicio"

Juan Carlos Lozada aspira por el Partido Liberal a la Cámara de Representantes por Bogotá. Ambientalista, profesor de yoga y convencido del trabajo voluntario.

Juan Carlos Lozada

Juan Carlos Lozada es un joven de 34 años. Estudió filosofía en la Universidad de los Andes. Es profesor de yoga y meditación y fundó de un movimiento ambientalista llamado misión respira planeta. Hace 6 años trabaja como voluntario enseñando de manera gratuita yoga y meditación en localidades de Bogotá. En entrevista con el Espectador sostiene que quiere hacer política porque está cansado de criticar la manera como se gobierna al país. Dice que defenderá las banderas del ambientalismo y el trabajo voluntario. Se defiende de quienes lo señalan por ser hijo de Ricaurte Losada Valderrama, exsenador liberal con quien el Consejo de Estado estrenó la pérdida de investidura en la década de los 90. Tiene el #102 en la lista de Cámara por Bogotá del Partido Liberal.

¿Por qué se decide a pasar de una actividad como profesor de yoga a la política?

La forma más elevada del yoga se llama Karma yoga, que significa el camino de la acción desinteresada, que en pocas palabras quiere decir: servicio. Y creo que el servicio debería ser la esencia de la política, pero hoy en día eso no es así. Precisamente la acción desinteresada es la que nunca espera una retribución, pero en la política todo es transacción, todo tiene un valor, yo hago esto si tú haces lo otro, voto por ti si me das un puesto, y llegó la hora de que la política recupere su esencia de servicio. Y como yo si sé que es ser voluntario, que es prestar un servicio desinteresado, pues vengo a presentarme a la política. Me he dado cuenta que la gente que se arremanga la camisa para trabajar por las comunidades no cree en la política y la ve cómo lo contrario al servicio, por eso creo que se necesita recuperar la esencia del servicio en la vida política.

¿Cuáles van a ser los temas que defenderá si sale elegido?

Tengo dos propuestas: una tiene que ver con una reforma la ley general de educación para convertirla no en un simple derecho de acceso sino en un derecho de calidad; es un mínimo que puede ser exigible a través de una acción de tutela, para que los jóvenes se gradúen manejando una segunda lengua y tengan acceso a las nuevas tecnologías, porque no puede haber equidad cuando unos niños nacen con un teléfono inteligente en la mano y otros lo conocen a los 15 o 16 años. Y el tema es grave cuando hoy en día la mayoría de empleos requieren del uso de esas tecnologías y del inglés. También propongo una cátedra de ética aplicada para que los niños conozcan la historia de su país a través, por ejemplo, del testimonio de las víctimas. Porque sin educación no vamos a poder contrarrestar la violencia congénita de esta sociedad. De los 17 mil muertos que pone Colombia al año, sólo 1 de cada 5 tiene que ver con el conflicto armado, es decir, los otros 4 tienen que ver con riñas callejeras, con violencia intrafamiliar, con violencia en el fútbol, los crímenes pasionales, etc. Vivimos en una sociedad violenta. Y para ponerle freno necesitamos cultura y educación.

En el tema de salud, ¿qué plantea?

Propongo educación para que la salud no sólo sea un debate sobre la cobertura y la calidad, sino una sociedad más sana: que se enferme menos. Eso solo se logra con una política de prevención, que le enseñe a la gente hábitos de alimentación, de deporte, de higiene. Hacemos mucho más por la salud de los colombianos planteando el tema desde esta perspectiva de prevención que desde la discusión de la cobertura y la calidad, que son importantes pero no es lo único que se necesita mejorar. Lo mismo con el medio ambiente.

¿Y cuáles serían sus propuestas concretas frente a medio ambiente?

Tenemos tres propuestas. Una ley para desestimular la utilización de bolsas plásticas; otra para fortalecer los criterios para otorgar licencias ambientales. Y una más para etiquetar los productos provenientes de semillas transgénicas. Esta con el fin de cuidar el medio ambiente, de que los consumidores sepan qué están comprando y para apoyar la economía agraria de Colombia. Igualmente, tenemos una propuesta específica para Bogotá. Queremos llegar al Congreso a exigirle al Gobierno nacional que pague la totalidad del metro de Bogotá, tal y como lo hicimos con Medellín. Bogotá es la entidad territorial que más le aporta a las arcas del Estado y sólo recibe un porcentaje muy bajo por concepto de transferencias. Lo que hace incomprensible la razón por la que el Gobierno no se mete la mano al bolsillo para solucionar el problema de movilidad de la capital. Además, estamos proponiendo la elección popular de alcaldes para las 20 localidades de Bogotá, que es una ciudad de 10 millones de habitantes y algunas de esas localidades son más grandes que la quinta ciudad de Colombia, que es Bucaramanga. Creemos que con una redistribución de competencias ordenada, entre el alcalde mayor y los alcaldes de las localidades, podríamos acercar la administración pública a los ciudadanos y tener un mejor control de los recursos públicos, porque las veedurías locales se fortalecerían. Además, podemos generar mayor sentido de pertenencia. Incluso, así los temas de red vial, de seguridad y de ambiente podrán ser manejados desde lo local, desde quienes conocen su territorio.

¿Por qué deberían votar por usted?

Porque soy un joven que quiere darle nuevos aires a la política. Que tiene paradigmas de pensamiento distintos a los de los políticos tradicionales. Porque yo sí sé servir. Llevó años trabajando de forma voluntaria por el amor que tengo por Bogotá y el sentido de pertenencia que tengo por mi ciudad. Pero también creo que deben votar por mí porque Colombia está necesitando renovarse desde el ejemplo, no desde el mío, sino del ejemplo comunitario, colectivo. Por eso estamos impulsando una ley del servicio que le de beneficios a aquellos ciudadanos que demuestren un número de horas de trabajo comunitarios, de generación de abundancia colectiva, de proyectos de productivos para personas que viven en la marginalidad. Estoy absolutamente convencido de que esto se trasforma a través de la ciudadanía. El Congreso es un reflejo de la sociedad en la que vivimos. Tenemos que crear inteligencia colectiva, no para salir de este atolladero, sino para hacer la paz verdaderamente.

Pero usted está inscrito por un partido tradicional…

La política cayó en el oscurantismo en general. No unos partidos. El carrusel de la contratación de Bogotá no lo hizo un partido, fueron todos. Usted ve que las mecánicas electorales son igual en todas las colectividades, no solo en el Partido Liberal y el Conservador, si a ellos se refiere como tradicionales. Mire a los Verdes y los progresistas, que se unieron solo por mecánica electoral, para superar el umbral. Eso no tiene que ver con ideas, ni con la promoción de una política distinta. Y por otra parte, en los últimos años el Partido Liberal ha tenido a su cargo iniciativas como la ley de víctimas y restitución de tierras, cuyo autor es Guillermo Rivera, próximo senador y fórmula mía. La ley de primer empleo es otro ejemplo de la agenda liberal en el Congreso. De cómo lo poco que tiene el presidente Santos para mostrar es la agenda liberal. Así que eso me motivo a entrar al partido.

Su papá es Ricaurte Losada, exsenador que fue destituido e inhabilitado de por vida por el Consejo de Estado, ¿Cómo asume esa situación?

Mi papá nació en San Vicente del Caguán, llegó a sacar 77 mil votos para el Senado de la República. Dio debates muy fuertes en los tiempos de la Constitución del 91. Esos debates generaron ampollas en la clase política dominante. Le abrieron 12 proceso penales y no le quedó una anotación en su hoja de vida. Fue exonerado en todos los procesos. Eso lo dice todo. Lo que le hicieron fue una persecución política. Le quitaron la investidura por muchísimo menos de lo que varios debieron haberla perdido hoy. Le decretaron una muerte política injusta, y sin embargo, él aceptó como se deben aceptar las decisiones judiciales. Hace 20 años está dedicado a los medios de comunicación; ha trabajado en Toledar, en Melodía, tiene un programa de opinión. Lo que sí quiero dejar claro es que mi aspiración política no tiene nada que ver con él y de él hecho tuvo muchos reparos para que yo iniciara este camino. Quiso persuadirme de que no lo hiciera pero yo decidí hacerlo y me apoya como un consejero.