“Llegó la hora de hacer algo más allá de los partidos”: Juan Carlos Pinzón

El exministro de Defensa sigue recogiendo firmas para ser candidato presidencial. Dice estar dispuesto a conversar con el presidente Santos y no cree en “eso que llaman castro-chavismo”.

El exministro de Defensa Juan Carlos Pinzón. / Mauricio Alvarado - El Espectador

¿Qué responde a las palabras del presidente Santos cuando, al referirse a sus críticas al Acuerdo de Paz, dijo que la lucha por el poder saca lo peor de la condición humana?

Ese tema no me parece importante y creo que hay que enfocarnos en llevar a Colombia hacia el futuro. No voy a volver este tema personal, porque eso no construye nada y deteriora más las situaciones, pero tengo la disposición de conversar con todos los colombianos y eso incluye a aquellos que han tenido o tienen las más altas dignidades.

¿Es cierto que ha buscado hablar con el presidente pero no ha sido atendido?

Eso no es verdad.

Pero sí le gustaría hablar con él…

No voy a dejar de hablar con todos los colombianos, y si tengo la oportunidad de hacerlo con el presidente y con otros líderes políticos, estoy dispuesto.

Lo claro es que esa relación se deterioró...

Siempre tengo gratitud, pero pienso que lo que le interesa a la gente en estos momentos es cómo se va a manejar el país en el futuro. He decidido abstenerme de peleas y concentrarme en pensar en los problemas, plantear soluciones, elaborar un plan y construir un nuevo liderazgo.

Nuevo liderazgo, eso sí, por fuera de los partidos…

Estamos en un momento en el que hay que estar por encima de los partidos y hay que volver a ponerse en una tónica de mirar al país como el tema principal y, a partir de ahí, volver a atraer a la gente. Todos los días nos llegan mensajes de voluntarios que nos quieren ayudar, que nos piden un cambio, porque se sienten cansados de lo que está ocurriendo, y piden a alguien con firmeza, pero con humanidad. Yo ya recorrí Colombia y en todos los sitios a los que llego encuentro una conexión con un recuerdo del pasado y cuando la gente escucha mi nombre no les suena mucho, pero cuando me ven asocian mi cara con el ministro de Defensa que estuvo por todos lados. Lo que busco es construir un consenso sobre la seguridad, la lucha contra la impunidad, fortalecer la economía familiar a partir de convertir a Colombia en un gran paraíso para la inversión y la generación de empleo, humanizar la salud, que es el tema que más le duele a la gente, luchar sin cuartel contra la corrupción y educar para el trabajo y la tecnología. Sobre cada punto estamos desarrollando un plan, unas propuestas concretas, un diagnóstico.

¿No cree que la realidad política obliga a hacer alianzas si se quiere tener una candidatura viable?

No renuncio a recibir apoyo de las personas que quieran trabajar por esta iniciativa, porque no pretendo unanimidad. Estoy abierto a la posibilidad de discutir distintos puntos de vista sobre problemas comunes y, a partir de ahí, tratar de construir consensos que lleven a decisiones. Creo que en el Partido de la U hay gente buena, también en el Conservador, en el Centro Democrático, en Cambio Radical o en el Partido Liberal. Y también creo que hay personas con las que uno no quiere estar.

¿Y por estas últimas es que es mejor aspirar por firmas?

Soy respetuoso de los partidos. Es cierto que algunos tienen a varios de sus integrantes cuestionados, y cuando converso con la gente veo que existe la necesidad de volver a tener algo más allá de ellos. Sería bueno volver a tener partidos fuertes que estén conectados y sean representativos del sentimiento de las personas, pero como estamos, cada quien está parado en su orilla y de lo único que habla es de los temas que son su hostilidad. Eso está abriendo un espacio para que sectores que realmente tienen agendas complejas empiecen a tomar cierta representatividad.

¿A qué sectores se refiere?

No creo en eso que llaman castro-chavismo, pero sí creo que en el país se está configurando un escenario que no es bueno para nuestra democracia. Colombia es hoy mejor que hace 15 o 20 años y eso se logró con consensos, con mucho trabajo y con resultados de mucha gente. Siento que hay sectores supremamente hostiles que están creando un escenario parecido al que se vivió en Venezuela a mediados de los 90, con agresiones entre unos y otros, sin proponer un futuro sino viendo cómo atajan al otro. Fue en ese escenario que aparecieron figuras como Chávez, que nunca dijo que iba a hacer una revolución bolivariana ni que iba a nacionalizar las industrias. Entró hablando pasito y diciendo que todo le parecía magnífico. Lo demás es historia. Colombia es diferente.

¿Estaría abierto a participar en una consulta interpartidista o con otros candidatos?

No he pensado en eso. Creo que el país requiere unas nuevas mayorías y esas no se crean en función de individualidades o personas. Estoy trabajando para construir un liderazgo nuevo, moderno, probado. Tengo experiencia en economía, seguridad y relaciones internacionales. Quisiera, en este esfuerzo, invitar a muchos sectores a que nos apoyen, pero antes que hacer alianzas por mecánica política, me parece que lo importante es saber quiénes van a trabajar por el país.

Dicen que usted podría ser fórmula vicepresidencial de Vargas Lleras...

No estoy en eso. El país requiere nuevos liderazgos, el país está incómodo con lo que ve con los líderes actuales. Mi deseo es servir al país y me interesa que se compare la experiencia en cada uno de los campos importantes frente a los demás candidatos. Hay unos que dicen tener más experiencia, pero es bueno saber si les tocó vivir las mismas crisis y decisiones que nos ha tocado tomar.

¿Qué tan perjudicial puede ser la polarización política de hoy en día?

Esto parece una lógica de barras bravas, en donde ningún lado le puede dar la razón a la contraparte. Eso ha ido afectando el diálogo sobre los temas importantes para la gente, y el país lleva hablando de cuatro palabras durante los últimos seis años: paz, Farc, Santos y Uribe. Pero en la calle están preocupados porque la economía familiar está afectada, por los malos servicios públicos, por la inseguridad, por la impunidad. La gente siente asco con todo el tema de la corrupción. Por eso creo que hay que construir una nueva mayoría. Llegó la hora de hacer algo más allá de los partidos y por eso el nombre de mi movimiento es Ante Todo Colombia.

Defender los acuerdos de paz o hacerlos trizas, ¿de qué lado está usted?

Quienes más contribuyeron a la paz de Colombia y a la terminación del conflicto han sido las Fuerzas Armadas. Lo que he dicho es que ese Acuerdo se pudo negociar mejor, pero eso ya es historia. ¿Qué hacemos hacia adelante? El presidente tiene la obligación de hacer cumplir la ley. Aquello que ya sea ley, lo cumpliré y, eso así, exigiré de las Farc su cumplimiento al detalle. Por ejemplo, no estoy de acuerdo con eso de que ya entregaron todas las armas cuando sabemos que quedan más de 500 caletas de las que ellas han hablado, y quién sabe cuántas más que no han dicho.

¿Acaso tiene información de que las armas que entregaron no fueron todas?

El ministro de Defensa dijo que se entregaron cerca de 8.000 armas y unas 500 caletas y que faltaban otras 500. La pregunta es: ¿son más? En otro tiempo, siempre se sabía que había órdenes de esconder armas de manera clandestina. El tema de las disidencias debería hablarse con métricas exactas y con transparencia. Eso es lo que da confianza.

Es cierto, las Farc tienen que cumplir, pero el Estado también…

Por supuesto, y hay que asegurarles la vida y los derechos, que puedan reintegrarse a la sociedad, pero todo eso con la claridad de la entrega total de armas, incluyendo aquellas que no nos han contado que tienen y que por información de otros tiempos se sabía que tienen. O los recursos del narcotráfico, del secuestro, de la economía criminal, eso no puede quedar así no más. Está también el tema de los niños, sueltan unos pero otros no y dicen: “Aquí se quedaron voluntariamente”. Eso no es serio y ha hecho que los ciudadanos sientan desconfianza. De lo que hablo es de recuperar la confianza en el Estado y en el Gobierno para que incluso las Farc sientan que pueden recorrer su camino con seguridad y con la garantía de que no les va a ocurrir nada. Pero que los colombianos sientan que se exigió lo que se debía exigir. Frente al futuro de los acuerdos, lo que se pueda mejorar para que llegue inversión al país, para que llegue empleo, para que se creen oportunidades. Estoy dispuesto a impulsar ese mejoramiento, pero no voy a poner el carro en reversa.

¿Qué postura tiene frente a la crisis de Venezuela, que impacta tanto a Colombia?

Los asuntos del Estado no se manejan ni a punta de discursos, ni a gritos, ni a la brava, se manejan con respeto por la ley, con ponderación y con procesos de discusión razonables que lleven a soluciones. Ahora, lo que uno no puede hacer es no decir las cosas por su nombre y en eso he sido claro: lo de Venezuela es un tema que a Colombia le preocupa siempre. Primero, el potencial económico que genera una Venezuela en recuperación es total. Tenemos un vecino al que la industria colombiana le puede vender muchos productos y eso es bueno para nuestros trabajadores. Segundo, porque buena parte del narcotráfico y los grupos ilegales viven en Venezuela y usan ese país como corredor, entonces nuestra inseguridad está bastante conectada en cómo se maneja el problema. Un tercer tema es que allá viven colombianos que son nuestro problema. Está el tema de migración, donde vienen compatriotas de regreso y también venezolanos, y eso está generando un estrés que he sentido en las calles. Claro que nos interesa una agenda con la que la gente pueda estar tranquila.

¿Qué piensa de las encuestas? Porque hasta ahora no le va muy bien en ellas…

Me va superbién. Llevo aquí 15 días y ya figuro por encima de un poco de gente que lleva un año saliendo en todos lados. Las cosas hay que mirarlas en su contexto y siempre miro en una encuesta si está mal o bien hecha por su lógica muestraria y demás. Sé que las mal hechas buscan hacer notar un sector o un candidato. Y las muy bien hechas son buenas herramientas para saber qué está sintiendo la gente. Vengo llegando, vengo en un esfuerzo independiente, y seguramente cuando recorra más el país tendré la oportunidad de explicarle a la gente cómo construir un nuevo liderazgo. Pero como nunca he participado en un tema electoral, respeto lo que piense la gente y serán los ciudadanos quienes concluyan y los que decidan si me dan la oportunidad de servir como presidente de la República y, por ahora, apoyarme con su firma.