Los argumentos del Polo para ser oposición

Para la izquierda democrática, es ingenuo pensar que Santos cambiará su modelo de gobierno, que sigue siendo muy cercano al uribismo.

Jorge Enrique Robledo

Mucho se ha hablado, incluso desde la pasada campaña electoral, de las inevitables coincidencias que en algún momento se darán entre el Polo Democrático y el Centro Democrático, el partido del expresidente Álvaro Uribe, en su labor de oposición al segundo gobierno de Juan Manuel Santos. De hecho, el pasado 22 de julio, en la primera plenaria del Senado después de la posesión del Congreso, el exmandatario y hoy senador Uribe, le solicitó al senador Jorge Robledo, del Polo y uno de sus más enconados rivales políticos ahora y en el pasado, permitirle firmar la proposición que presentó para hacerle un debate de control político al Gobierno por el caso de Saludcoop.

Sin embargo, hoy lo que se ve es que el Polo Democrático tiene claro que su tolda de oposición tiene que ser aparte y así haya analistas que piensen que llegará el día en que Uribe y Robledo serán aliados en contra de Santos, ese es un escenario casi imposible, y hay que decir ‘casi’ porque bien es sabido que en política todo es posible, una frase de cajón pero muy aplicable a Colombia. Y es que en una carta pública dada a conocer hoy, el mismo Robledo, como vocero de su colectividad, junto al representante Alirio Uribe, pone sobre la mesa las diferencias que los separan del santismo, las cuales, a la larga, son las mismas que marcan distancia del uribismo.

De entrada, el Polo ratifica que hará oposición al segundo mandato de Juan Manuel Santos, después de oír su discurso de posesión y conocer los pilares sobre los cuales piensa gobernar en los próximos cuatro años: “Nada hace pensar que el Santos de ahora sea diferente al del periodo pasado. Sus llamados avances no son más que una falacia, a partir de hábitos permanentes de engaño. Asumir que tras cuatro largos años de políticas lesivas dará simplemente la vuelta, es una ingenuidad que no nos podemos permitir, pues no es posible hacer a un lado las reformas, decretos y leyes que nos han dejado sin salud, enajenado la educación y pauperizado el campo”, dice.

Y es que para el Polo Democrático, el primer período presidencial de Santos solo sirvió para profundizar las condiciones de marginamiento de la población colombiana, al promover reformas donde no se evidenció voluntad política alguna para erradicar las problemáticas estructurales que agobian a nuestra nación. “No hay un solo acto que nos haga pensar que el país avanza en favor de los desposeídos”, dicen Robledo y Alirio Uribe en su carta. Una postura similar a la que mostró su colectividad durante los ocho años de gobierno de Álvaro Uribe. ¿Por qué pensar entonces en que a la hora de hacer oposición se van a encontrar ideológicamente?

Eso sí, el Polo cree que el presidente Santos debe cumplir, en este segundo tiempo, el compromiso con la paz que adquirió, alcanzando el fin del conflicto armado y demostrando con hechos la generación de garantías para la participación en la construcción de un país en condiciones de vida digna. “Nuestra concepción democrática nos ubica de manera inevitable en la oposición al actual gobierno y como opción alternativa a sus políticas neoliberales”, señala el citado comunicado.

El Polo Democrático dice que su postura será la de seguir defendiendo la soberanía nacional y la búsqueda de una nación que determine libremente su rumbo, “sin acuerdos leoninos como los tratados de libre comercio que destruyen el agro y a industria; con educación pública, gratuita y de calidad, desde el preescolar hasta la universidad, salud sin intermediarios, con acceso real y sin límites al derecho; garantías laborales y salariales para el trabajo digno; la defensa de la economía campesina, la soberanía alimentaria y el medio ambiente”. Mejor dicho, los mismos postulados por los que se opuso a Uribe en su momento.

Al final de la carta, hablan de continuar actuando con “toda coherencia”, y como ya lo ha dicho recientemente el mismo Jorge Robledo, “las diferencias con el Centro Democrático son enormes. El proyecto de país de ellos y el nuestro son distintos. Son más parecidos los proyectos de país de Santos con el uribismo que con el de nosotros”. Y el mismo senador Alexánder López, copartidario de Robledo, ha dicho que no es ni de imaginar verlo concertando alguna posición con Uribe, quien cuando fue presidente lo mandó a detener en un consejo comunal en Buenaventura o como, lo dijo en ese entonces, “me puso una lápida en el cuello”, al señalarlo de ser el responsable de la supuesta “destrucción de Emcali” y de propiciar tomas e invasiones.

Por eso, es claro que la carta del Polo anunciando las razones de su oposición al gobierno Santos trae también los argumentos por los cuales no es posible ni coherente que se dé una alianza con el uribista Centro Democrático. Puede que en algunos proyectos y debates de control político, como oposición que son, se den coincidencias. Pero así algunos quieran verlos juntos y hasta se haya rumorado, en la pasada campaña, que Uribe y Robledo se habían reunido para aliarse contra el primer mandatario, una cosa es la oposición de izquierda y otra muy distinta la oposición de derecha, que en la actual coyuntura del país, tiene que ver más con la pérdida del poder o, como ellos mismos dicen, el que Santos los haya traicionado y haya desviado el rumbo. ¿Cuál rumbo? El de la guerra y las reformas que en nada ayudan al pueblo, como dice el Polo Democrático.

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