"Los asuntos que rodean a Álvaro Uribe son enciclopédicos": Iván Cepeda

Al cumplirse 20 años de la muerte del político de la UP Manuel Cepeda Vargas su hijo habla del caso. También se refiere al debate por parapolítica contra el senador Álvaro Uribe Vélez.

El senador Iván Cepeda.

Este sábado se conmemoran 20 años del asesinato del dirigente político y miembro del partido Unión Patriótica, Manuel Cepeda Vargas, quien fue asesinado por sicarios el 9 de agosto de 1994 mientras se movilizaba por el occidente de Bogotá.

En diálogo con El Espectador, su hijo –el actual senador Iván Cepeda– se refiere al homicidio y al homenaje que liderará para evocar su memoria. De igual modo, Cepeda señala los obstáculos que tuvo que enfrentar para la realización de un debate de control político contra el actual senado Álvaro Uribe Vélez, el cual se realizará el próximo 18 de septiembre.


Este sábado se conmemoraron 20 años del asesinato de su padre, Manuel Cepeda Vargas, ¿ha preparado algún tipo de homenaje para exaltar su memoria?

Sí. Va a hacer un homenaje sencillo este sábado, pero el día martes voy a presentar una proposición en la sesión plenaria del Senado pidiendo que como homenaje póstumo a mi padre y a otros seis congresistas de la Unión Patriótica, se mande a elaborar una placa recordatoria que sea puesta en algún lugar muy visible a la entrada del Senado o la Cámara de Representantes.

¿Cree que se ha logrado hacer justicia en el esclarecimiento del homicidio de su padre?

Estamos en ese proceso, por ahora el caso Cepeda Vargas ya ha sido declarado por parte de la Fiscalía como un crimen de lesa humanidad y espero que algún día –ojalá pronto– avancen las investigaciones y se lleguen a determinar los autores intelectuales de este asesinato.

¿Cómo debería recordar Colombia a Manuel Cepeda Vargas?

Como un hombre que trabajó por la paz de este país y por los derechos humanos, y que por esta búsqueda y trabajo fue asesinado.

Pasando a otro tema, usted ha liderado una propuesta de debate de control político contra el actual senado Álvaro Uribe Vélez por parapolítica, ¿por qué cree que inicialmente, se hundió el debate en el Senado?

La plenaria lo rechazó por una mayoría que se estableció y que se conformó a partir de varios tipos de votos. Primero, a las que personas que el expresidente y ahora senador Uribe les dio la orden explícita y específica de votar de esa manera, fundamentalmente su bancada. También hubo congresistas a los que Uribe convenció para votar de ese modo y personas de la Unidad Nacional que votaron así para presionar de alguna manera a un Gobierno que está conformándose.

Me parece que de esa situación es necesario poner en evidencia que Uribe –que se presentó ante la plenaria como magnánimo y dispuesto a dar la discusión– cuando el debate fue aprobado en la comisión segunda del Senado, entró colérico a la sesión a protestar por la aprobación de la proposición, es decir que en realidad estaba ocultando su deseo de que el debate no se hiciera y buscando quedar ante el país como un hombre que sí estaba dispuesto a la discusión.

¿A qué atribuye que un debate de control político haya tenido tantas dificultades y obstáculos?

Una cosa de estas no debería haber suscitado semejante ‘problemón’, porque un debate de control político es lo normal en el Congreso. Prohibirle a un congresista que haga un debate es equivalente a prohibirle a un periodista de prensa que escriba un artículo. Es coartar la función parlamentaria.

Aquí en el fondo lo que hay es un gran temor porque en ese debate se pongan en evidencia asuntos que de todas maneras son conocidos por la opinión pública. Mi debate probablemente no será una discusión de grandes revelaciones, sino sencillamente de la reafirmación y de la puesta en panorama de una serie de asuntos que el país ha venido conociendo gota a gota a lo largo de los años.

¿Sobre qué ejes centrará el debate?

Yo no me he propuesto hacer el debate sino sobre dos temas: las relaciones que presuntamente ha mantenido Uribe con personas pertenecientes al narcotráfico y por otro parte, con personas asociadas a estructuras paramilitares, y no ampliaré el campo del debate porque francamente no me alcanzaría el tiempo ni del debate, ni de los cuatro años porque –yo lo he dicho en reiteradas oportunidades– los asuntos que rodean al senador Uribe son enciclopédicos.

 ¿Qué le responde a las voces que dicen que es ‘ilegal’ que un congresista le haga un debate de control político a otro congresista?

Ya está demostrado que eso es una simple argucia para tratar de evitar el debate y afortunadamente ya superamos esa fase de discutir sobre la licitud de hacer la discusión, ahora estamos en el terreno de preparar los argumentos.

Yo le aconsejé al senador Álvaro Uribe que se prepare, si es que va a ir porque también puede ocurrir –y eso sería profundamente lamentable y vergonzoso– que rehúya el debate y que no haga presencia. Algo que hablaría muy mal de él y también de su bancada.

Usted manifestó que ha recibido amenazas por parte de miembros del llamado ‘Clan Úsuga’, ¿Qué conjeturas tiene?

Yo he entregado esa información a las autoridades competentes: a la Fiscalía y a la Unidad Nacional de Protección, quienes determinarán el origen y los motivos de las amenazas. Lo que sí es cierto es que esas intimidaciones aparecen en el contexto de la preparación de este debate.

Usted anunció que ya fueron instaladas las labores de la Comisión de Paz en el Senado, ¿cuál será el aporte de esa figura para la construcción de la reconciliación?

La Comisión de Paz es una comisión de una gran importancia en este momento para el país. Estará compuesta por personalidades que tienen una experiencia en esta materia y que harán un trabajo fundamental para facilitar todo lo que tiene que ver con el proceso de paz y para defender los diálogos y promoverlos, divulgando también el proceso en la sociedad colombiana.

Como lo hicieron en los pasados cuatro años, las comisiones de Paz van a jugar un rol muy activo y en esta oportunidad con mayor razón, estando en el momento en el que nos encontramos con los diálogos de paz en La Habana (Cuba).

¿Hay acciones concretas en esa línea?

Ya se planteó que para la próxima semana se quiere hacer una reunión entre la Comisión de Paz del Senado y los integrantes del alto mando militar y del propio ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, con el fin de producir el comienzo de un diálogo sobre los asuntos que tienen que ver con la paz y los diálogos de paz en Cuba. Esperamos que esto sea una oportunidad para un intercambio constructivo con el alto mando militar sobre este particular.

¿Por qué cree que algunas víctimas no lo reconocen como representante en el proceso de paz?

Porque yo no soy un representante universal de las víctimas, ni me atribuyo serlo. Cada quien tiene derecho a elegir quiénes lo representan, pero lo que sí es una falacia es decir que yo me atribuyo esa posición. Nunca he pretendido representar a las víctimas de este país en su conjunto. Soy una persona que lleva 20 años de trabajo en este campo y tengo experiencia, unos logros y un nivel de vocería que me han llevado a defender este tipo de asuntos.

Ahora, lo que yo sí veo que hay es una estrategia para intentar manipular el punto y la discusión sobre las víctimas en La Habana, con agendas propias de personas que tienen interés en viajar a Cuba para buscar una figuración política. Por supuesto esa no es mi agenda, yo he dicho claramente que no deseo ir con esas delegaciones de víctimas a La Habana ni lo he pedido, ni me lo han solicitado y tampoco lo aceptaría.

Teniendo en cuenta la posesión del presidente Santos el pasado jueves, ¿usted reafirma que continua en oposición?

Sí, nosotros (el Polo Democrático) somos de oposición y eso está claro. Continuaremos haciendo esa oposición con fortaleza y como lo hemos hecho en el pasado. Yo he hecho muchos debates en el Congreso cuestionando políticas del Gobierno y así lo haremos en este segundo período cuando advirtamos que hay programas que de algún modo limitan o desconocen los derechos sociales y los derechos de los ciudadanos en general.

Por ejemplo, ya manifiesto mi total desacuerdo con que Colombia haga parte de un acuerdo con la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y creo que es un mal comienzo de la agenda legislativa que el Gobierno haya llevado semejante iniciativa para ser votada. No es una oposición abstracta, sino muy concreta frente a temas que vayan apareciendo.