Los conservadores debemos buscar el poder

Tras varios años dedicados a la academia, Claudia Dangond Gibsone se lanza a la arena política tratando de lograr una curul en el Senado.

Claudia Dangond Gibsone, candidata Partido Conservador.

Con una larga trayectoria académica, la abogada con maestrías en relaciones internacionales y desarrollo que hasta hace poco fue decana de ciencias políticas de la Universidad Javeriana decidió lanzarse a la arena política aspirando a una curul en el Senado por el Partido Conservador en el cual tiene fuertes raíces familiares e ideológicas. Con el número 44 en el tarjetón, reconoce los problemas que le ha generado a su colectividad la ‘mermelada’ del Gobierno. Reclama la recuperación de la vocación de poder y por eso apoya la aspiración de la exministra Marta Lucía Ramírez a la Presidencia de la República. En diálogo con El Espectador explicó el porqué de su aspiración, sus puntos de vista y su propuesta política.

¿Por qué decide lanzarse a la política?

Después de muchos años de estar haciendo análisis sobre temas políticos desde la academia llegó el momento de montarme en el caballo dificilísimo del Congreso, porque este es un escenario donde se toman decisiones que impactan en la sociedad. Pretendo ser un punto de transformación de los partidos, en especial de mi partido el Conservador.

¿Por qué la gente debería votar por usted?

Porque la mía es una propuesta nueva, con ideas frescas pero con experiencia. Además, tengo toda la vocación de servir.

Desde la academia es habitual la crítica a la política ¿Qué propuestas tiene para cambiar las malas prácticas?

Un ejemplo es mi campaña. No estoy gastando gran cantidad de recursos y no me interesa conseguirlos votos como se está haciendo. Segundo porque me interesa que la gente se eduque y entienda que su voto vale y que cuando uno vota, escoge a una persona que va a tomar unas decisiones que lo afectan de verdad. Debe haber control político, yo quiero que la persona que vote por mí me reclame, eso es trabajar por la democracia y por una ciudadanía activa.

¿Cuáles son sus propuetas?

Estoy muy interesada en una reforma a la educación más allá de la perspectiva de calidad y cobertura que es lo que tradicionalmente se ha abordado. Creo que es necesaria una visión de enfoque, nosotros no somos conscientes de que somos un país de regiones con vocaciones productivas diferentes. La oferta educativa no corresponde con las necesidades de los estudiantes. Está también la justicia que es una deuda de este gobierno y de los anteriores. Yo participé en la constituyente y conozco su espíritu. La idea era poner a los jueces a la altura porque en ese momento no valían. La Constitución pretendió eso, se logró, pero se ha desvirtuado. Hoy tenemos una rama con independencia pero amarrada a las peores prácticas políticas.

¿Cree que debe entrar dinero privado a la educación pública?

Debe haber una gratuidad más amplia. La mayor parte de los recursos deben venir del Estado, pero no me niego a que haya donaciones desinteresadas que no amarren la academia eso presupuestos.

¿Por qué se lanza por el Partido Conservador?

Mi historia de vida ha estado ligada al partido. Mi papá fue ideólogo y soy una convencida de sus valores y principios. Ser conservador no significa anquilosado, atrasado o de extrema derecha. Estoy segura de que necesitamos partidos fuertes y con eso me refiero a liberal, al conservador y al comunista. Lo demás se desprende de eso y son movimientos que van al vaivén de un caudillo. En eso soy consecuente.

¿Pero tiene críticas con el partido?

Muchas. Es un partido que renunció a la vocación de poder y sacrificó los valores por obtener réditos burocráticos. El partido se dividió en un partido de congresistas y un partido de bases que se vio reflejado en la convención. Ahora que estoy trabajando de manera activa estoy con los que creen debemos tener candidato propio y buscar el poder.

Usted puede pretender ser sangre nueva en el partido, pero uno ve que la cabeza de lista es Roberto Gerlein ¿Eso no es un contrasentido?

Hay que pelarse el espacio. Respeto a los viejos líderes, pero hay que dar luchas para lograr la renovación de las fuerzas políticas.

Usted no tiene presupuesto, ni mermelada ¿con sus ideas le alcanza?

Cuando hablo de vocación de poder, también me refiero a la vocación de poder que tenemos quienes queremos llegar al Congreso. Yo creo que sí es suficiente y si no lo es ahora hay que seguir trabajando.

¿El conservatismo está dividido entre uribismo y santismo y el panorama para elecciones no es claro?

Yo jalo para el Partido Conservador. El Centro Democrático es un movimiento de una persona que empieza en el partido liberal y termina con ideas conservadoras. Si a ellos les interesan nuestras ideas pueden venir acá, este sí es un partido.

¿Está comprometida con Marta Lucía Ramírez?

Al 100%.

¿Cómo ha afectado la ‘mermelada’ en el partido?

Le ha hecho mucho daño. Ha perdido la identidad. Algunos han permanecido en el ejercicio del poder pero con intereses muy personales que solo afectan al partido.