Los fondos del posconflicto

Rafael Pardo, ministro del Posconflicto, hace un balance de los recursos de cooperación internacional logrados hasta el momento para proyectos de consolidación de la paz.

 

En noviembre de 2015, cuando Rafael Pardo asumió como ministro del Posconflicto, se planteó la meta de conseguir en cinco años US$3.000 millones de la cooperación internacional para la financiación de proyectos tras la firma de la paz con las Farc en La Habana. Según dijo en ese entonces el presidente Juan Manuel Santos, la tarea del ministerio consiste en diseñar las políticas necesarias para poner en marcha las reformas del posconflicto, así como asesorar a la Casa de Nariño en la modernización de los modelos de seguridad, desmovilización y reintegración.

El Ministerio del Posconflicto fue una de las nuevas dependencias creadas en la gran reforma a la Presidencia que hizo Santos al inicio de su segundo mandato, en 2014, e inicialmente estuvo al frente el exdirector de la Policía general (r) Óscar Naranjo, quien dejó el cargo en junio del año pasado en medio de rumores sobre supuestas molestias por la falta de autonomía presupuestal y por las dificultades para articular su trabajo con el de otras dependencias, como la Oficina del Alto Comisionado para la Paz o el mismo Ministerio de Defensa.

En diálogo con El Espectador, Rafael Pardo hace el balance de los fondos creados hasta el momento desde la comunidad internacional como apoyo a la paz en Colombia y del cumplimiento de las metas trazadas.

¿En qué va la tarea de conseguir los US$3.000 millones?

Ha habido una muy importante iniciativa encabezada por Estados Unidos y Noruega de hacer una campaña internacional para financiar buena parte del desminado de Colombia. Eso lo anunció el mismo presidente Barack Obama en la conmemoración de los 15 años del Plan Colombia. Estados Unidos subió la cifra del programa Paz Colombia, como se llama ahora, a US$450 millones por año en el próximo lustro. O sea, solamente con los recursos estadounidenses se puede cumplir la meta, pero aquí lo fundamental es que ha habido una respuesta positiva y grande de muchos países sobre temas específicos para el posconflicto. Es muy importante el apoyo de la comunidad internacional a la paz.

¿Cuál es el balance, entonces, de esa cooperación y de esos fondos ya asegurados?

El fondo que se creó en Naciones Unidas, multipropósito del posconflicto, obtuvo vida jurídica hace tres semanas y ya tiene un importante aporte. El Reino Unido hizo un anuncio hace poco sobre el aporte a ese fondo y al fondo de la Unión Europea, que aún está en proceso de creación y fue autorizado hace dos semanas. El Banco Interamericano de Desarrollo tiene un fondo que se llama Colombia Sostenible, que liga los temas de paz con los de sostenibilidad ambiental, donde se ha anunciado un aporte de US$100 millones, y otros países le dijeron al presidente Santos, en la Cumbre de COP 21, que pueden sumar otros US$100 millones. Ahora, es cierto que la cooperación internacional es importante, pero hay que tener en cuenta que la financiación principal del posconflicto saldrá del presupuesto interno nacional.

¿Cuánto hay en caja en estos momentos en esos fondos?

En realidad, eso no importa. Así no funciona. Así funcionan tal vez las finanzas de una persona, mas no las del Estado. Acá estamos hablando de créditos, de ayudas en distintos tipos de fondos, pero no es que haya una cifra específica.

Entonces, mirémoslo en años: ¿a cuánto tiempo se planea el posconflicto?

Hay proyectos que llevan mucho tiempo. Por ejemplo, hacer de nuevo el catastro rural del país, que está muy atrasado, donde el 70% de la propiedad rural no tiene títulos al día y es una de las prioridades de los acuerdos, tomará muchos años. La cosa no será de uno o dos años. El asunto es que hay unas reformas estructurales que tardarán varios años para su formulación y concreción.

¿Ustedes saben al fin cuánto va a costar el posconflicto?

Cualquier cifra que se diga es incierta y especulativa. Sabemos que los beneficios son mucho mayores que los costos en términos de incorporación de regiones, de productividad, de crecimiento económico y de mayor confianza. Según las estimaciones de Planeación Nacional, esos beneficios pueden significar entre 1 y 1,5% adicionales en el Producto Interno Bruto (PIB), en lo que se llama dividendos económicos del posconflicto.

¿Todos los recursos de esos fondos de cooperación internacional los va a manejar el Ministerio del Posconflicto?

Debo decir que los fondos internacionales son el 5% o menos del costo total del posconflicto y los aportes implican cooperación internacional y créditos. Sobre ellos hay varias entidades que tienen atribuciones, principalmente el Ministerio de Hacienda y parcialmente el Ministerio del Posconflicto. Pero, esencialmente, de los mecanismos de manejo de cooperación internacional que tiene el Gobierno se encarga la Agencia Presidencial para la Cooperación Internacional. Ella es la que tiene esa potestad.

¿Cómo se va a garantizar la transparencia en el manejo de esos recursos?

Es uno de los temas principales que hemos trabajado con el objetivo de que no haya desviación de los recursos. La idea es que todos los proyectos tengan los mecanismos de vigilancia, y vamos a crear un sistema de veedores que, adicionalmente a todos los controles, va a garantizar que la plata sea bien gastada.

¿Serán veedores nacionales o internacionales? ¿Cómo se escogerán?

Serán colombianos y su escogencia es algo que estamos definiendo. Todos esos elementos en torno a la paz dependen de la firma de los acuerdos y del plebiscito de refrendación.

Cuando Óscar Naranjo dejó el Ministerio del Posconflicto, se dijo que se cansó por la falta de insumos y porque éste no tenía dientes. ¿Cómo le va a usted?

Realmente lo que yo he sentido es mucha colaboración de todas las entidades del Gobierno, de la comunidad internacional y del sector privado. Lo que veo es apoyo y el deseo de que todo salga bien. Creo que este ministerio tiene lo suficiente para cumplir las funciones que se le han encomendado.