Los vigilantes de la paz

Un grupo de jóvenes están decididos a vigilar con lupa que los congresistas saquen adelante los proyectos que permitan implementar el Acuerdo de Paz.

El movimiento juvenil pidió al Gobierno publicar el cronograma de los debates sobre los proyectos para implementar el Acuerdo de Paz. Cortesía Ojo a la Paz

Decir que el Congreso de la República es una de las instituciones más prestigiosas del país sería intentar tapar el sol con un dedo. Las encuestas demuestran cada vez más la poca credibilidad que el Poder Legislativo inspira hoy en los colombianos, y si a esto se suma la indignación que despiertan los extravagantes salarios de los congresistas —sumando mal, unos $27’000.000 al mes—, definitivamente, el Capitolio Nacional no queda muy bien parado. No se trata, ni mucho menos, de menospreciar la tarea que senadores y representantes tienen en el Congreso, pero el ausentismo que se registra en cada una de las sesiones se ha convertido en una práctica frecuente. (Vea acá el especial A CONSTRUIR LA PAZ)

Por eso, hacerle veeduría a la tarea legislativa pasó a ser una causa nacional. Desde el propio Gobierno, pasando por los congresistas y hasta movimientos ciudadanos, han decidido salir a las calles a exigir lo básico: que el Congreso trabaje. Y la paz se ha convertido en el elemento perfecto para comenzar con esa vigilancia. El miércoles de esta semana, Cámara y Senado reanudaron las sesiones extras para las que fueron convocados con el fin de sacar adelante los proyectos que permitan implementar los acuerdos de La Habana. Y hasta allá llegó Ojo a la Paz.

Se trata de un grupo de jóvenes surgido de los varios movimientos que salieron a marchar el 3 de octubre del año pasado para exigir el cumplimiento del Acuerdo de Paz tras la derrota en el plebiscito. Hoy, con un texto firmado y listo para implementarse, seguirán con lupa el cumplimiento de ese mandato. “La principal tarea es hacer veeduría y verificar que los congresistas le cumplan a la paz, asistiendo al Capitolio, dando los debates correspondientes y sin ausentarse”, dijo a El Espectador José Antequera, uno de los voceros de Ojo a la Paz.

De hecho, ya elevaron una solicitud al Gobierno para que publique el cronograma completo de los proyectos que se van a tramitar en este primer semestre a través del procedimiento especial legislativo, o fast track, con el fin de verificar asistencias, votaciones y llegadas tarde, tal como ocurrió con los debates de la Ley de Amnistía a finales de diciembre. “Existe el riesgo de que no vayan o que no voten, y eso es muy preocupante, porque puede dilatar el tiempo de la implementación del Acuerdo”, insistió Antequera.

La preocupación, evidentemente, tiene fundamentos. Es predecible que el Centro Democrático, aunque asistirá a las discusiones, no votará ningún proyecto, como hasta ahora. Además, en el año preelectoral, en el que ya empiezan a hacerse cálculos políticos, es altamente probable que senadores y representantes pasen más tiempo en sus regiones haciendo campaña que en Bogotá del lado de la implementación de la paz.

Una preocupación final, según Ojo a la Paz, tiene que ver justamente con que el Congreso no mantenga la fidelidad de lo pactado entre el Gobierno y las Farc. Por eso, los reparos y modificaciones que planteó esta semana el fiscal general, Néstor Humberto Martínez, al proyecto de Jurisdicción Especial para la Paz, entre varias otras propuestas hechas por diferentes voces que no comparten el contenido del Acuerdo, tendrán que mirarse con especial cuidado y, eso sí, contar con el aval de ambas delegaciones.

¿Cómo funciona Ojo a la Paz?

La estrategia reúne nueve plataformas y organizaciones ciudadanas: Acuerdo Ya, Sinestesia, Paz a la Calle, Rodeemos el Diálogo, El Avispero, Paziempre, Javerianos por la Paz, Seamos Democracia Digital y Red Latinoamericana y del Caribe por la Democracia, en torno al propósito de la veeduría, con tres objetivos específicos: un ejercicio de compromiso ciudadano con la paz, vigilar la implementación de los acuerdos y servir de puente entre la población y los congresistas. “El trabajo que estamos haciendo tiene un impacto porque los congresistas saben que estamos ahí. Nosotros fuimos quienes los elegimos y ellos deben respondernos”, asegura Juliana Hernández, una de las integrantes de Ojo a la Paz.

El trabajo de acompañamiento comenzó el 28 de diciembre pasado, durante el debate de la Ley de Indulto y Amnistía, y continuó esta semana con la veeduría a la Jurisdicción Especial para la Paz, aprobado en primer debate. El grupo, además, trabaja en un ejercicio de planeación para hacer lo propio con los otros proyectos relacionados con la paz que serán discutidos en el Legislativo y con el objetivo de que la iniciativa de veeduría se extienda a varias regiones del país. “En la Plaza de Bolívar, la gente se nos acercaba y nos preguntaba sobre los proyectos que debatían en el Congreso. Ha habido una respuesta muy positiva por parte de la ciudadanía y nuestro principal reto es buscar la forma de vincular al resto del país y llevar este ejercicio a los territorios, que serán los más beneficiados con la implementación de la paz”, explica Hernández.

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