La marcha contra el proceso de paz

Es hoy a las 10:00 de la mañana en varias ciudades del país y del exterior. Sus organizadores se califican como “ciudadanos inconformes”.

Los senadores Paloma Valencia y Álvaro Uribe expresaron su apoyo en el Congreso. / Archivo

Según Carolina Osorio, vocera del movimiento Colombia Quiere, la marcha que se realiza hoy desde las 10:00 de la mañana en varias ciudades del país y del exterior y que ha sido bautizada con el nombre de “Paz sin impunidad”, no tiene tintes políticos y se trata de una convocatoria de un grupo de ciudadanos independientes que no están de acuerdo con la manera como el gobierno del presidente Santos está llevando a cabo las negociaciones con las Farc en La Habana. “No es una marcha del uribismo contra el proceso de paz. Estamos pidiendo un proceso con justicia y sin impunidad”, dice.

Una explicación que pocos creen. Desde un comienzo, el Centro Democrático, el movimiento del expresidente y senador Álvaro Uribe, anunció su respaldo a la movilización: “Marcha de ciudadanos del 13 de diciembre despegó con apoyo de gentes del común y de Uribe” y “Paz sin impunidad piden en Colombia”, fueron algunos de los trinos publicados en la cuenta de la colectividad en Twitter. Incluso, al exmandatario y a algunos congresistas se les vio hace poco en el Capitolio con pancartas que decían: “13 de diciembre, yo marcho, paz sin impunidad”.

Pero Osorio, aunque se reconoce uribista, asegura que buscaron el respaldo del expresidente como ciudadano y no como político: “El uribismo sólo nos está ayudando a convocar (...) también buscamos a personalidades de la izquierda democrática, del Partido Conservador. Somos ciudadanos inconformes con el proceso de paz, no políticos”. El objetivo —recalcan en Colombia Quiere— es pedirle al Gobierno que negocie la paz, pero sin entrega de gobernabilidad y territorialidad; con penas privativas de la libertad; con entrega de armas, no dejación; con participación de las verdaderas víctimas y sin cese bilateral del fuego.

Policarpo Álvarez, otro miembro del comité organizador, es más directo y reconoce que la marcha “es contra el presidente Santos”: “La democracia está en peligro. Nunca antes los colombianos nos hemos sentido tan cerca del comunismo como ahora. Los diálogos para lo único que han servido es para el fortalecimiento político de las Farc y las bravuconadas de sus líderes, quienes secuestran, realizan despojos de tierras, dedican sus frentes a la minería ilegal, cometen genocidios, reclutan niños y niñas, asesinan indígenas, sin que Santos sienta las más mínima preocupación, al hacerse el de la vista gorda y no obligarlos a dejar sus acciones criminales”, agregó.

El senador Roy Barreras, de la U y uno de los defensores de los diálogos con las Farc, dijo que tiene información de que los “principales agitadores” de la marcha tienen relación directa con el uribismo, aunque resaltó que toda movilización pacífica tiene cabida en una democracia: “Lo malo es que han disfrazado una marcha contra la paz como una marcha de víctimas”, manifestó. Y Mauricio Lizcano, también senador de la U, concluyó que lo ideal sería que la oposición al proceso de paz fuera constructiva, “para unir y no para dividir”.

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