Matrimonios por conveniencia electoral

Políticos que en el pasado fueron rivales, hoy posan para la galería como aliados. La finalidad es ganar en las urnas.

Las diferencias entre el exvicepresidente Angelino Garzón y el senador Roy Barreras parecen superadas. / Partido de la U

La política es dinámica, dicen en Colombia para justificar insólitas volteretas que dan los dirigentes en la lucha por el poder. No resulta raro verlos pasar de un partido a otro o posar en fotografías como aliados electorales, cuando en el pasado fueron férreos contradictores. Para las elecciones regionales de octubre no será diferente y ya se están cocinado alianzas que más parecen matrimonios por conveniencia.

Así sucede con el recién inscrito candidato a la Alcaldía de Cali por el Partido de la U, Angelino Garzón, quien a regañadientes tuvo que aceptar el aval de la colectividad para poder participar en las elecciones, una alianza por conveniencia. Pero en torno a la aspiración de Garzón también hay coincidencias de fuerzas políticas que en otros escenarios son irreconciliables, como sucede con la U y el Centro Democrático, que en este caso impulsarán de forma conjunta la candidatura.

Más sorprendente resultó la foto con la que se selló este acuerdo. El encargado de entregarle oficialmente el aval fue Roy Barreras, codirector de la U, quien en el pasado trató de sacar por la puesta de atrás a Garzón de la Vicepresidencia de la República cuando enfrentaba complejos problemas de salud y hasta propuso una comisión médica que verificara si podía continuar en el cargo. Los dos posaron sonrientes para la galería.

Pero si de matrimonios por conveniencia electoral se trata, hay otros casos que protagonizan. Como el del curtido codirector liberal Horacio Serpa quien, pese a las críticas en el interior de su partido, en reuniones a puerta cerrada aseguró que asumiría el costo político de apoyar a Didier Tavera, al que se enfrentó en 2007 en las elecciones por la Gobernación de Santander y a quien en su momento calificó como “el hijo de un narcotraficante”. Esta, sin embargo, no es la única voltereta de Serpa. Con el apoyo a Tavera se ubicó en la misma orilla de su principal rival, el exsenador Luis Alberto Gil, jefe del partido Opción Ciudadana, que hace poco recuperó la libertad luego de ser condenado por parapolítica.

También en el Partido Liberal está como ejemplo el aval para la Gobernación de Antioquia a Luis Pérez, el mismo que cuatro años atrás se disputaba la Alcaldía de Medellín con Aníbal Gaviria, que era el candidato oficial. En ese momento, Pérez fue acusado de vínculos con paramilitares, rechazado por todos los partidos y tuvo que lanzarse por firmas. Hoy posa en primera línea como la carta ganadora de la colectividad.

En Barranquilla hay unanimidad política frente a la aspiración de Álex Char, que además del respaldo de los partidos de la Unidad Nacional contará con el del Centro Democrático, que ve con buenos ojos su aspiración, en otro matrimonio inesperado. En Atlántico, el candidato liberal será Eduardo Verano de la Rosa, quien ganó la Gobernación en 2008 con una coalición que rechazaba la política tradicional, enfrentando entre otras a la casta de los Name. Pero ahora que quiere regresar a la Gobernación será precisamente el presidente del Senado, José David Name, uno de sus aliados.

La situación no es muy diferente en Pereira, en donde Luis Enrique Arango, exrector de la Universidad Tecnológica que aspira a la Alcaldía de esa ciudad por firmas, está a punto de convertirse en el eje de una coalición inédita: será el primer candidato verde-uribista. Arango se reunió con el ex presidente Álvaro Uribe en su finca de Rionegro (Antioquia) y parece que ha sellado un acuerdo con el Centro Democrático. De igual forma sucede en el Partido Verde, donde los dirigentes regionales de la colectividad están con Arango, aunque la decisión se tomará el próximo martes cuando se reúna la comisión nacional de avales en Bogotá.

En Montería serán los conservadores no santistas, encabezados por el presidente de la colectividad, David Barguil, quienes llegarán a un acuerdo con un sector del Partido de la U, encabezado por el senador Martín Morales y la representante Sara Elena Piedrahíta, para apoyar la aspiración de Marcos Daniel Pineda. Este compromiso implicó un divorcio en el Partido de la U, porque sus máximos electores, Musa Bessaile y Bernardo Ñoño Elías, apoyan al candidato liberal Juan José González.

Como la política da para todo, hay un legítimo matrimonio que busca la Gobernación de Sucre. El exrepresentante a la Cámara Yahir Acuña, ante la imposibilidad de ser candidato por los cuestionamientos en su contra –y porque a su partido, 100% Colombia, el Consejo Nacional Electoral le quitó la facultad de entregar avales–, presentó como candidata a su esposa, la exdiputada Milene Jaraba, que con las banderas del partido Opción Ciudadana buscará el triunfo en las urnas.

La inscripción de candidatos vence el 25 de julio y la norma permite que se presenten aspirantes por coalición y seguramente vendrán más sorpresas. En unos casos se tratará de acuerdos formales, y en otros, de apoyos que no se hacen públicos pero se verán reflejados en las urnas.

Lo que sí resulta claro es que las dinámicas regionales se alejan de las radicales diferencias partidistas que plantean el ejercicio de la oposición o el oficialismo. En las elecciones regionales cada quien se arrima al árbol que mejor sombra da y la única consigna es ganar.

La fallida Unidad Regional

Las alianzas entre sectores políticos que parecían irreconciliables contrastan con el fracaso de la propuesta de los partidos de la coalición de gobierno, Liberal, la U y Cambio Radical, de presentar candidatos de forma conjunta para las elecciones de octubre con la finalidad de defender el proceso de paz y derrotar a la oposición del Centro Democrático.

Aunque hay acuerdos en algunas regiones, también han sido evidentes los intentos de acuerdo en zonas importantes en materia política y electoral como Bogotá, Valle del Cauca, Cali, Antioquia, Cundinamarca, Risaralda, Pereira, entre otras, donde se ha demostrado que una cosa son las diferencias en la órbita nacional y otra muy distinta en la realidad regional.