"Medellín es la ciudad de las oportunidades"

Eugenio Prieto fue designado como candidato a la alcaldía de la capital antioqueña por el Partido Liberal que definió este lunes parte de sus principales cartas políticas con miras a las elecciones de octubre.

Eugenio Prieto Soto

El mismo que manejó un presupuesto aproximado de tres billones de pesos y que direccionó el rumbo de cinco millones de antioqueños, es el mismo que sonríe largamente recordando cuando se subía a los palos de mangos en el populoso barrio Aranjuez o se quedaba pateando una pelota hasta que rompía los zapatos.

Es Eugenio Prieto Soto, un hombre que tuvo la oportunidad de ser gobernador de Antioquia, senador de la República, gerente del IDEA, diputado de Antioquia. Alguien que a pesar de sus investiduras, se define simplemente como “un ciudadano que ha hecho su vida con esfuerzo” y ahora sueña y trabaja para ser Alcalde de Medellín.

De él se ha dicho que es “el heredero de su tío, José Prieto Mesa”. Se dice como una forma de descalificar sus logros y nada tan irreal. Eugenio Prieto no ha recorrido un tapizado camino de rosas. Al contrario lo suyo ha sido, como diría Machado, haciendo camino al andar. Superar peldaño a peldaño hasta alcanzar sus metas.

Eugenio es hijo de Ligia, descendiente de los Sotos del Cañón del Nus, quien se ganó su vida como auxiliar contable en almacenes de la ciudad y de Francisco Prieto, con raíces ancladas en el suroeste antioqueño, y quien como comerciante y taxista recorrería trochas y veredas para tratar de sacar adelante sus siete hijos.

A su padre, aún cree verlo tan pendiente cuando Eugenio se cayó de un segundo piso y él estuvo a su cuidado. De su madre, conserva vívidas las andanzas por las laderas centrorientales de Medellín, de la mano de ella, buscando una casa, y luego esa alegría cuando la sociedad San Vicente de Paul, les regaló una en el populoso sector de San Cayetano, y ellos estuvieron después todo un día lavándola en medio de risas y alegrías.

“Cuando fui Gobernador era feliz entregando casas, porque sé exactamente lo que eso significa para una familia humilde”, diría Eugenio muchos años después frente al pelotón de los acontecimientos.

Allá en San Cayetano, en esa casita de interés social, Eugenio pasó sus primeros años. En la Escuela Carlos Villa Martínez, el Simón Rodríguez y el Gilberto Alzate Avendaño, realizaría sus estudios iniciáticos. Dice que le iba bien en Matemáticas –y es fácil suponer que la mamá le hizo las tareas-, pero también en Biología y Lenguaje. Eso dice y que también izaba la bandera y era muy inquieto. Y habrá que creerle.

Los estudios ahora no están tan presentes, pero sí las encaramadas a los guayabos, y los mangos del barrio y sus momentos en Maipú, una cancha de arenilla burda, límite entre los barrios Santa Rosa y Santa Cruz, donde jugaba futbol sin afanes. El niño Eugenio rompía los zapatos de tanto patear y luego tenía que rellenar con periódicos para taparle los huecos en la punta para no humedecerse los pies. “Fue una infancia muy bonita, entre gente tan luchadora”, comenta.

De esos primeros años quedó otro momento atado a su alma y a su personalidad. Como premio a su desempeño, del Colegio lo llevaron a ver un clásico de fútbol en el Atanasio Girardot: “íbamos perdiendo 1-4 contra el Nacional del gran Zubeldia, y Lóndero comenzó a marcar y desde Norte vi ese empate: 4-4. Qué tarde. Todos felices para la casa”.
Sobraría decir por qué equipo hincha Eugenio Prieto, pero no sobra. Sin embargo, si bien recibió el amor por este equipo, como una herencia familiar también aprendió de ellos el respeto por el otro. Y tanto lo lleva a práctica, que con los años su hijo Juan José se hizo hincha del Nacional y ¡no lo ha desheredado!

Del barrio San Cayetano, su familia se trasladó al sector del Estadio y su vida daría un giro de 180 grados. Eugenio Prieto, comenzó a trabajar, pues quería ayudar un poco a la numerosa familia. Su hermana mayor le dio empleo como asistente contable y entonces en el día llegaba hasta esa oficina y las noches las dedicó a terminar su bachillerato en el Liceo Marco Fidel Suárez.

El joven Prieto quiso ser abogado de la Universidad de Antioquia. Sin embargo, el Alma Mater no le daba espacio para estudiar y se matriculó en la Universidad de Medellín en la carrera de Contaduría Pública, animado por un crédito que le aprobaron en el ICETEX. La vida sin embargo comenzaría a devolverle la oportunidad de cumplir sus anhelos. Logró un empleo como Revisor de Cuentas, de la Contraloría, en la Universidad de Antioquia.

“Fue bonito vivir ese contraste entre mi Universidad donde ya me había enamorado de mi carrera, y el Alma Mater, donde quise estudiar y donde le cogí tanto aprecio que incluso di clase de cátedra durante ocho años.
Desde sus años del colegio, Prieto Soto sentía la necesidad de opinar, de cuestionar, de ayudar. Participaba de periódicos estudiantiles. Ya al final de su carrera universitaria comenzaría su militancia política. Y sus ideas fueron acercándolo al ideario Liberal, el mismo que con los años reivindica “donde el ser humano es el centro de todo”.

“Soy un humanista. Me gusta la filosofía que pone por encima las libertades de la gente y busca la justicia social”.
Prieto ha bebido de las fuentes que nutrieron grandes cambios para este país como la abolición de la esclavitud, la secularización de la educación, entre otras y ha podido estar al lado de hombres que guiaron su camino. Inicialmente, bajo la bandera de Galán en Antioquia, luego al lado de Guillermo Gaviria Correa, Gilberto Echeverri Mejía. Sin embargo su vida la marcó, José Prieto Mesa, dirigente liberal y primo de su padre.

“Cuando mataron a Galán, pensé que esto no tenía sentido. El doctor José Prieto quien trabajaba al lado de William Jaramillo Gómez, del empresario John Gómez, me buscó y me animó a seguir”. Eugenio lo califica como el “alfarero que moldeó mi espíritu en la Política”.

Su vida desde entonces ha sido seguir escalando peldaños. A sus tempranos treintas, logró ser diputado de Antioquia, luego Gerente del IDEA, enseguida Gobernador de Antioquia, luego senador de la República, cargos, encargos y dignidades donde ha dado lo mejor de sí y dejado una estela de compromiso y de eficiencia. Cargos en los cuales siempre ha tratado de tener presente esas primeras enseñanzas legadas por su familia, la que siempre está tan presente en él.

“Nosotros fuimos pobres de recursos pero ricos en valores”, trata de sintetizar un entorno donde su madre le brindó sensibilidad y su padre le influenció el amor por el trabajo.

La vida lo pone ahora ante un nuevo reto ser Alcalde de Medellín y él tiene claro para qué quiere ser el primer mandatario de los medellinenses.
“Medellín es la ciudad de las oportunidades. Yo soy su ejemplo: nací en un barrio humilde y llegué a ser Gobernador”.
Eugenio Prieto, el que no pierde el gusto por lo simple, como jugar futbol con sus compañeros de trabajo, el que dice que se releerá una y diez veces Manual de Tolerancia de Héctor Abad Gómez y que quisiera a Facundo Cabral para la banda sonora de su vida, cree que la Educación será la forma de acabar con ese antivalor del dinero fácil tan asociado a nuestra cultura.

“Yo viví jornadas de 16 horas estudiando y trabajando para salir adelante. ¡Pero eso le toca a muchos colombianos! Yo sueño con una ciudad más incluyente y equitativa; y donde muchos medellinenses tengan las oportunidades de salir adelante. Eso es lo que anhelo como Alcalde”.