Militares, al fragor electoral

Mientras crece el debate sobre la naturaleza de las Fuerzas Armadas, oficiales retirados critican al presidente Santos y exigen a las Farc entregar las armas.

El debate electoral que protagonizan el presidente Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga se ha movido esta semana entorno a la naturaleza no deliberativa de la Fuerza Pública, a su participación en el proceso de paz y a su rol en el posconflicto. 

Las Fuerzas Militares siguen cobrando relevancia en el debate electoral de cara a la segunda vuelta presidencial, más cuando las polémicas en que se inscriben tocan el proceso de paz que Gobierno y Farc adelantan en Cuba. No se trata simplemente de los enérgicos pronunciamientos de los reservistas contra las campañas políticas, ni las afirmaciones del jefe de debate de Santos o del ministro de Defensa. El país entró a debatir sobre la naturaleza del aparato castrense, su papel en un escenario de posconflicto y el rol político que tienen sus hombres.

La semana comenzó con un agitado debate sobre una pieza publicitaria en la que el candidato presidente habló de “prestar hijos” para la guerra. Para los reservistas y oficiales retirados la expresión, que para la campaña de Juan Manuel Santos tenía que ver con la urgencia de frenar el flujo de muertos generados por el conflicto, resultó “una clara demostración de irrespeto a los grandes valores que rigen lo más íntimo de nuestra institucionalidad”, de parte del comandante supremo de las mismas Fuerzas Militares. Pero la polémica no terminó ahí.

El alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, propuso que, como resultado de un eventual acuerdo de paz con las Farc, los exguerrilleros se vinculen a las Fuerzas Armadas tal como ocurrió en El Salvador. “En ese país la guerra sí estaba totalmente perdida por parte del Estado. Este no es nuestro caso y bajo ninguna circunstancia aceptaremos una capitulación como si hubiéramos sido derrotados por las organizaciones criminales que nos asechan”, respondieron las asociaciones que conforman la Reserva Activa de las Fuerzas Militares y de la Policía.

Los exoficiales también se pronunciaron sobre la propuesta de los reeleccionistas de abolir el servicio militar obligatorio en caso de que culmine el conflicto con las Farc. A su juicio, la propuesta no es más que “demagogia de carácter electoral”, pues no aceptan una disminución en el pie de fuerza. Una postura contraria a la que expusieron los delegados de la guerrilla en La Habana. Ricardo Téllez, más conocido como Rodrigo Granda, calificó como “llamativa” la propuesta del presidente Santos de eliminar el servicio militar obligatorio y pidió “que eso no se quede en promesas electorales del doctor Juan Manuel Santos”.

El ‘canciller de las Farc’ también coincidió con el mandatario en que quienes van al “campo de batalla” en Colombia son los hijos de los más “humildes”; y señaló que en caso de que se firme un acuerdo de paz no se necesitará un ejército grande. También aseguró que en la mayor parte del mundo el servicio militar obligatorio no existe y explicó: “Colombia está bastante atrasada en eso. Que nos modernicemos es bueno para el país y para el continente, además porque Colombia no está amenazada con los vecinos, no tenemos ninguna guerra a la vista”.

Del otro lado de la mesa habló el general (r), Jorge Enrique Mora, plenipotenciario del Gobierno y representante de las Fuerza Militares en los diálogos con las Farc. Mora Rangel sostuvo que lo que se busca en Cuba es ponerle fin al conflicto con las Farc para que se integren a la sociedad, hagan parte del sistema democrático, se desmovilicen y entreguen las armas.

“Los señores de las Farc llevan varios días hablando sobre las Fuerzas Militares de Colombia; sobre la doctrina, sobre el presupuesto, sobre la disminución de las Fuerzas. Y yo simplemente quiero decirles que las Fuerzas Militares de Colombia son las fuerzas legítimas del Estado. Son las que tienen más del 70% de favorabilidad de los colombianos y las Farc han sido la organización que le ha declarado la guerra al Estado colombiano, a la sociedad colombiana. Son los que han llevado la desesperanza al campo de Colombia”, sentenció el excomandante de las Fuerzas Militares.

Una postura que fue reiterada por los oficiales retirados, quienes en su comunicado señalaron que no aceptan el anuncio de Timochenko de que “solo entregaran las armas si se les entrega el poder”, y consideraron que esta postura hay que entenderla “como una falta total de voluntad para negociar este proceso y en estas circunstancias sería razón suficiente para que el gobierno retirara de inmediato a sus negociadores de la mesa de conversaciones en La Habana”.

Para los reservistas, el proceso de paz ha llegado a uno de los puntos en que se requiere mayor participación de representantes de la Fuerza Pública, así como también consideran que es necesario que haya un trato diferencial entre uniformados y subversivos y que quienes se desmovilicen sean conducidos penalmente. Argumentos que, en su mayoría, fueron esgrimidos por el uribismo durante los debates del Marco Legal para la Paz.

Y mientras los oficiales insistieron en sus postura, el presidente Santos anunció que las víctimas irán a La Habana. “Yo dije desde el principio, y hoy quiero reiterarlo, las víctimas estarán presentes en La Habana. Y sus derechos serán respetados y serán parte de la solución de este problema, de la solución de este conflicto”, refirió el mandatario. De esta manera, combatientes y víctimas vienen pidiendo pista en el proceso de paz, pero al mismo tiempo han terminado siendo protagonistas del debate electoral, que ya entra en su recta final.

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