Minorías, en estatuto de la oposición

La reincorporación de las Farc a la vida civil para hacer política sin armas incluye el otorgarles una serie de prerrogativas para que puedan ejercer ese derecho democrático con plenas garantías.

En el Congreso sigue en etapa de elaboración el proyecto de ley para la creación del estatuto de la oposición, que será la hoja de ruta para que la guerrilla aterrice en la política colombiana.

Aunque no hay de momento un documento oficial, son varias las medidas que ya se empiezan a dilucidar frente a esos mecanismos que apuntan a garantizar la presencia de los futuros desmovilizados en la arena electoral en el período de posconflicto. La financiación de los partidos y el acceso a los espacios en los medios de comunicación son sólo algunas de las primeras herramientas con las que las Farc podrían contar.

Pero al margen de las precauciones que se tomen, las minorías, que actualmente tienen voz y voto en el Congreso, asambleas, concejos y juntas administradoras locales de todo el país, piden también contar con unos mínimos derechos para tener garantizada su supervivencia. “Bienvenidas las Farc al Congreso, pero ¿dónde están los derechos para quienes desde las minorías ya estamos en la política?”, sostuvo el representante Carlos Guevara, vocero del movimiento MIRA.

A propósito de este reclamo surgió una propuesta para que el estatuto de la oposición no sea diseñado sólo para las Farc sino que cuente con un capítulo especial para las minorías. En este sentido, se ha formulado que para los partidos emergentes se cambie la regla del umbral frente al acceso a la determinación de las curules en los cuerpos colegiados. Por ejemplo, con un umbral del 3 %, como el que está actualmente, un partido pequeño debe sacar casi 600.000 votos para garantizar su llegada al Senado. Por eso se pide que el estatuto establezca que el umbral para las minorías sea del 2 % para tener acceso por lo menos a un escaño en el Legislativo.

Otra idea es la creación de una circunscripción especial para las minorías, donde se garantice que el 20 % que tienen de representación actual en el Senado y la Cámara siga en el futuro.

De cualquier manera, el mensaje es claro: los partidos pequeños piden que el estatuto de la oposición no sólo les dé garantías a las Farc sino que los tenga en cuenta para continuar en el ejercicio de la política con posibilidades a largo plazo.

 

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