Mujeres insurgentes, los orígenes históricos del día de la no violencia contra la mujer

El escritor e investigador Darío Villamizar realiza un recorrido por aquellas que, como las hermanas Mirabal, a través del tiempo lucharon contra la tiranía.

EFE
Este 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, fecha en homenaje a Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, mujeres que asumieron un papel preponderante en la lucha en contra de la tiranía del conocido como el “protector y benefactor de la Patria” y “generalísimo” Rafael Leonidas Trujillo en la República Dominicana al finalizar la década del 50. 
 
El dictador, apodado “El Chivo”, era dueño de todo. Lo que nunca pudo poseer fue el corazón de las hermanas Mirabal, a quienes siempre pretendió conquistar.  
 
Militantes del Movimiento Revolucionario 14 de Junio que presidía Manolo Tavarés Justo, esposo de Minerva, ‘Las Mariposas’ (por sus nombres clave en la organización), fueron asesinadas el 25 de noviembre de 1960 por orden directa de Trujillo. El fin de su mandato se precipitó, la lucha en contra de la dictadura arreció y seis meses más tarde, el 30 de mayo de 1961, el tirano fue ajusticiado en una calle de Santo Domingo. Luego de 30 años de oprobio, mujeres y hombres dominicanos festejaron la caída de “El Chivo” coreando al unísono con Antonio Morel y su orquesta un conocido merengue: 
 
“El pueblo celebra, con mucho entusiasmo, la fiesta del chivo, el 30 de mayo; vamos a reír, vamos a bailar, vamos a gozar, el 30 de mayo, día de la libertad”. 
 
En homenaje a las hermanas Mirabal, el 17 de diciembre de 1999 la Organización de las Naciones Unidas, ONU, mediante la Resolución 54/134 de la Asamblea General, declaró el 25 de noviembre como fecha de reflexión y denuncia de las múltiples violencias que sufren las mujeres.
 
‘Mariposas’ como las hermanas Mirabal hubo y hay en toda América Latina y el Caribe, desde el Río Grande hasta la Tierra del Fuego como suele decirse. Mujeres de todas las condiciones son ejemplo de coraje y sacrificio. 
 
Muy cerca de la República Dominicana, en la isla de Puerto Rico, los independentistas libraban una encarnizada lucha por conseguir la soberanía de su país. Junto a la figura del patriota Pedro Albizu Campos estaba Lolita Lebrón, una mujer de armas tomar. En búsqueda de la libertad dirigió el comando que atacó la Cámara de Representantes en el Capitolio de los Estados Unidos, el 1° de marzo de 1954. Al momento de ser arrestada gritó ante los medios de comunicación: “No vine a matar a nadie, vine a morir por Puerto Rico”. Inicialmente fue condenada a la pena de muerte y luego a cadena perpetua tras una decisión presidencial como respuesta a la fuerte presión internacional. 
 
Lolita pasó 25 años de su vida en cárceles federales, fue liberada en 1990, murió 20 años más tarde y hoy sigue siendo símbolo de la resistencia de los patriotas boricuas. Aún se recuerdan sus palabras desde la prisión: “Nosotros los puertorriqueños y todos los oprimidos por el terror y la violencia hemos tenido que acudir, y no vacilará si necesario fuera, a este último recurso de las nacionalidades que es el uso de las armas para realizar su emancipación nacional”.
 
También en el Cono Sur, se cuentan por miles las historias de mujeres que asumieron su compromiso con la historia, desde las luchas revolucionarias. Una de ellas nos visitó hace pocas semanas y participó en la VII Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales (CLACSO) que se realizó en Medellín: la ex guerrillera y actual Senadora Nacional de la República Oriental del Uruguay, Lucía Topolansky esposa del popular ex presidente Pepe Mujica. Lucía integró las filas del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros (MLN-T); entre sus compañeras y compañeros era conocida con el alias de Ana. “Yo los convido a probar otros caminos, otros desafíos”, dijo en su conferencia magistral en Medellín.
 
La historia de la militancia de Ana se remonta a mediados de la década de los 60 cuando asumió el compromiso social a través del trabajo junto a muchos jóvenes en las barriadas populares o ‘cantegriles’. Su posterior vinculación a los ‘Tupas’ ocurrió por la puerta grande, suministrando la información para uno de los mayores y más espectaculares operativos de esa organización guerrillera: el asalto a la Financiera Monty que permitió el descubrimiento de un sofisticado sistema de corrupción económica en las más altas esferas del Estado. Lo que siguió para Ana fue la persecución, la clandestinidad y la cárcel. Su frágil figura apareció en todos los periódicos de Uruguay cuando fue capturada en el verano caliente de comienzos de 1971. Las fotos muestran una chica asustada, rubia y de pelo corto. Como bien señaló Nelson Caula, el cantautor Daniel Viglietti le dedicó la canción ‘Muchacha’:
 
“La muchacha de mirada clara, cabello corto, la que salió en los diarios; no sé su nombre, no sé su nombre. Pero la nombro: primavera. Pero la veo: compañera. Pero yo digo: mujer entera.
Pero yo grito: guerrillera”.
 
Otro cantautor, el catalán Joan Manuel Serrat, también dedicó un tema musical, inédito, a una guerrillera. ‘La Montonera’ es el título de una hermosa composición que Serrar decidió olvidar. La leyenda urbana cuenta que la destinataria fue Marianne Erize, militante del Movimiento Peronista Montoneros, una de las tantas detenidas-desaparecidas durante la guerra sucia en Argentina. Personas cercanas a la joven guerrillera han negado esta versión. Lo cierto es que la canción existe y que la hermosa Marianne entregó su vida en defensa de los más pobres de su Patria.
“Con esas manos de quererte tanto pintabas en las paredes 'luche y vuelve' manchando de esperanzas y de cantos las veredas de aquel 69”.
 
Entereza y dignidad de mujeres para recordar en este 25 de noviembre, cuando suman ya los 55 años desde el asesinato de las hermanas Mirabal. 
 
 
Politólogo y analista*
 

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2015-11-25T11:22:12-05:00

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Darío Villamizar Herrera*

Política

Mujeres insurgentes, los orígenes históricos del día de la no violencia contra la mujer

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