Ni bombos ni platillos

Humberto de la Calle, jefe negociador en La Habana, resaltó los acuerdos en desarrollo rural y participación política y pidió a las Farc que renuncien definitivamente al uso de la violencia.

El jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, en su declaración de ayer sobre el primer año del proceso de paz con las Farc. / Presidencia

Lo que en un principio iba a ser un gran evento en La Habana (Cuba) para conmemorar el primer año de trabajo de la mesa de diálogos entre el gobierno Santos y las Farc, terminó siendo una fría y protocolaria declaración de Humberto de la Calle, jefe negociador del Ejecutivo. El exvicepresidente reiteró que “la oportunidad de terminar el conflicto es aquí y ahora”, y pidió a la guerrilla que comparta el anhelo de paz con los colombianos y se disponga “a renunciar definitivamente al uso de la violencia”.

Desde la Casa de Nariño, De la Calle presentó un breve informe sobre los acuerdos alcanzados en este año de negociaciones y sostuvo que éstas han llegado a un punto crucial en el que es necesario hacer todos los esfuerzos por la paz: “Estamos buscando acuerdos razonables, buenos para el país, respetando nuestras tradiciones democráticas y el espíritu de nuestra Constitución, para terminar la guerra e iniciar una fase de construcción de la paz en la que deben participar todos los colombianos sin distingos”, manifestó.

Frente al acuerdo sobre el tema del desarrollo agrario integral, primero en la agenda de diálogo —alcanzado a finales de mayo—, De la Calle expresó que “contiene una verdadera transformación de la vida y la economía del campo. Hay allí una visión integral de transformación del campo, capaz de crear un entorno de bienestar en el sector rural. El corazón del acuerdo es la reafirmación de la dignidad de la familia campesina. Un cambio profundo, un renacimiento del campo colombiano”.

Finalmente, cuando se esperaba que De la Calle anunciara el reemplazo de Luis Carlos Villegas en el equipo negociador —que se dice sería Nigeria Rentería, alta consejera para la Equidad de la Mujer—, el exvicepresidente se limitó a resaltar el trabajo de las delegaciones de paz. “Hemos trabajado con lealtad y compromiso, poniendo cada uno lo mejor de nosotros, dejando nuestra rutina profesional y alejados de nuestras familias”, señaló.

Concluyó su discurso con una advertencia a las Farc, a propósito de las últimas versiones sobre supuestos planes de atentados contra grandes personalidades del país: “No hay espacio para el magnicidio ni para el atentado personal. Eso debe quedar claro. Tenemos entusiasmo y confianza en el liderazgo del presidente Santos. Con visión de futuro, celo democrático, realismo y determinación, orienta la enorme labor que nos ha encomendado. Desde nuestra generación, los colombianos no hemos tenido un momento de sosiego. Es la hora de entregar a nuestros hijos y a nuestros nietos una Colombia en paz”.

Temas relacionados