Para el Gobierno, no se puede amparar al terrorismo

No cumplir protocolos, una petición polémica

El presidente Duque le pidió al gobierno de Cuba que le entregue a los jefes del Eln que están en su territorio y que actuaban como delegados de paz. Una solicitud que implica no honrar los compromisos e incluso desconocer a los países garantes. En procesos pasados se respetaron las reglas de juego.

El presidente Iván Duque junto a la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez. / Crstian Garavito

Para el gobierno del presidente Iván Duque no hay protocolos que amparen al terrorismo. Fue la respuesta que le dio a la notificación que hizo el canciller cubano, Bruno Rodríguez, quien el sábado en la mañana, a través de Twitter, notificó que tras la decisión de poner fin a la mesa de negociación con el Eln de La Habana, su país “actuará en estricto respeto a los protocolos del diálogo de paz firmados entre el Gobierno y el Eln, incluido el protocolo en caso de ruptura de la negociación”. Para Duque, el atentado del jueves contra la Escuela de Cadetes de la Policía en Bogotá, que dejó 21 muertos y ha sido atribuido a esa guerrilla, fue “un acto criminal, violador de los derechos humanos, y ningún acto de esa naturaleza amerita ningún protocolo que evite que se haga justicia”. Bajo esa premisa, le pidió al gobierno de Cuba que entregue a los jefes miembros de la delegación de paz del Eln que se encuentran en su territorio.

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Una postura que tiene apoyo en sectores de la clase política y de la misma ciudadanía en el país, pero que en términos de la diplomacia internacional plantean pensar con cabeza fría, pues no es acertada, tiene inconvenientes y podría generar consecuencias. Bien es sabido que cuando se surten este tipo de conversaciones entre un Estado, más que un gobierno, y grupos alzados en armas, se definen unas “reglas de juego”, no solo en lo que tiene que ver con la mecánica de los mismos diálogos y la agenda a abordar, sino también previendo la posibilidad de que esas conversaciones se rompan. Para eso están los llamados “países garantes”, encargados, precisamente, de que las reglas se cumplan. “Desconocer los protocolos de ruptura es un gran error. Ninguna conversación en el futuro será posible. Honrar los compromisos no es una opción, es una obligación”, enfatiza el docente e investigador de la Universidad Nacional Moisés Wasserman.

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Posición que comparte Alejo Vargas, director del Centro de Pensamiento y Seguimiento a los Diálogos de Paz del Alma Máter: “Hay que volver a regresar a los miembros de esta delegación (del Eln) y luego sí, por supuesto, el Gobierno tiene toda la autoridad para levantar órdenes de captura y activar todos los mecanismos judiciales que quiera, pero en principio hay que responder a esos protocolos que estaban ya acordados y los cuales los países garantes -en este caso Noruega, Cuba, Chile, Venezuela y Brasil- habían firmado”, explicó. Incluso, advirtió que lo más posible es que las mismas Naciones Unidas hagan en algún momento un pronunciamiento pidiendo respetar los protocolos, pues si no es así ningún país en el mundo se comprometería a ayudar y contribuir en procesos de negociación.

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“Estoy de acuerdo con que hay que enfrentar al Eln con toda la contundencia del Estado, pero eso no implica pedirle a otro Estado que incumpla un protocolo que se pactó antes de empezar una mesa de diálogo. Cuando se levantó la mesa del Caguán por el secuestro de Jorge Eduardo Géchem, se cumplió el protocolo que era esperar 48 horas para iniciar acciones militares en la zona de distensión. Ese tipo de protocolos se pactan para cumplirse”, recordó el exministro del Interior Guillermo Rivera. Reglas de juego que no solo en el caso del Caguán se cumplieron, sino también en otras oportunidades y en otros gobiernos, incluyendo incluso el de Álvaro Uribe, cuando los procesos de negociación que se adelantaban con las guerrillas se rompieron por una u otra razón, como así lo muestra El Espectador.

 

Negociación gobierno César Gaviria - Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (CGSB), 1991-1992 (Caracas y Tlaxcala)

Luego del secuestro y muerte en 1992 del exministro Argelino Durán por parte del Ep, que era parte de la CGSB, el gobierno decidió suspender los diálogos que, para ese momento, se desarrollaban en Tlaxcala, México.

Después de un proceso de mediación y sin encontrar salidas, los diálogos se suspendieron y a través de un mecanismo acordado con los comandantes de las CGSB (Farc, Eln y Epl), sus negociadores fueron devueltos a Colombia en compañía de garantes internacionales y funcionarios del mismo gobierno, en junio de 1992.

 

Negociación gobierno Andrés Pastrana - Farc, 1998-2002 (San Vicente del Caguán)

Luego del secuestro de un avión comercial donde iba un senador de la República, el presidente Pastrana anunció, el 20 de febrero de 2002, la terminación de la zona de distensión y el fin del proceso de paz.

El acuerdo establecido entre ambas partes era que, ante cualquier eventualidad y finalización del proceso, las Farc tendrían 48 horas para salir de la zona de distensión. Es decir, existió y se cumplió dicho acuerdo.

Hay que tener en cuenta que en enero de 2002 hubo una crisis anterior y se activó dicho acuerdo (lo que en la práctica significó que para febrero la mayoría de comandantes de la guerrilla ya estaban en zonas seguras), pero luego de la intervención de la ONU, el proceso siguió. Por eso, en su alocución del 20 de febrero, Pastrana dijo: “Yo le ofrecí y le cumplí con el plazo de las 48 horas, pero usted y su grupo no han hecho otra cosa que burlarse del país. Por eso hoy son ustedes los que tendrán que responder ante Colombia y el mundo por su arrogancia y su mentira (…) por lo anterior, he decidido poner fin a la zona de distensión a partir de la medianoche de hoy y he dado todas las órdenes del caso a nuestras Fuerzas Militares para que retornen a dicha zona, teniendo especial cuidado en la protección de la población civil”.

 

Negociación gobierno de Álvaro Uribe - Eln, 2005-2007 (La Habana, Cuba, y Caracas, Venezuela)

Desde diciembre de 2005 hasta agosto de 2007 se llevaron a cabo ocho rondas de diálogo exploratorio en La Habana y luego se trasladó a Caracas. Además del gobierno y el Eln, estas rondas fueron acompañadas por el Grupo de Garantes, la Comisión de Conciliación Nacional, la Comisión de Facilitación Civil, la Comisión Episcopal de Acompañamiento, y se invitó a Noruega, España y Suiza en calidad de testigos.

A mediados de 2007, los diálogos se trasladaron a Venezuela y la movilización de los guerrilleros se realizó a través de un protocolo en compañía de los países facilitadores (Cuba y Venezuela).

A finales de noviembre de 2007, el presidente Uribe suspendió la autorización que le había dado tanto al presidente venezolano Hugo Chávez como a Piedad Córdoba para mediar en la liberación de los secuestrados de las Farc y eso terminó también con la posibilidad de reactivar el proceso con el Eln. Luego de eso, los comandantes del Eln fueron regresados a Colombia a través de un protocolo.

 

Negociación gobierno de Juan Manuel Santos - Farc, 2012-2016 (La Habana, Cuba)

Tanto durante la fase exploratoria/secreta (febrero a septiembre de 2012), como durante la fase pública (2012-2016), siempre existió un protocolo de 72 horas para los casos de eventual terminación de los diálogos y retorno al país de los comandantes de las Farc, siempre en compañía de representantes de los países garantes (Cuba y Noruega), funcionarios del Gobierno de Colombia y representantes del CICR.

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