“No hay nada de qué arrepentirse”: De la Calle

“No hay una sola palabra de la que nos tengamos que arrepentir de lo que hemos acordado en La Habana, ni una sola frase que nos vaya a causar sonrojo o preocupación en el futuro”.

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Lo dijo ayer el jefe negociador del Gobierno en el proceso de paz con las Farc que se desarrolla en Cuba, Humberto de la Calle, durante el foro “Hablemos del proceso: estado de las conversaciones”, realizado por el diario El Heraldo de Barranquilla. Una clara respuesta a los cuestionamientos que por parte del uribismo y el procurador Alejandro Ordóñez se les vienen haciendo a las negociaciones, los cuales —según enfatizó— son “tergiversaciones”, pues hoy más que nunca existe la certeza de que es posible alcanzar la paz.

Precisamente, el expresidente Álvaro Uribe arreció ayer sus críticas y señaló que las Farc, con 51 acciones criminales horas antes del 20 de julio —fecha a partir de la cual iniciarán un cese del fuego unilateral—, le están diciendo al Gobierno que “si no firma lo que ellas quieren, van a destruir el país, y les están notificando a los colombianos que si no nos sometemos y no acompañamos al Gobierno en el proceso de entrega a ellas, van a destruir al país”. Para el exmandatario, la guerrilla se ha fortalecido “gracias a la permisividad y el apaciguamiento del Gobierno”.

Sin embargo, durante el foro en Barranquilla, Humberto de la Calle insistió en que el propósito de las negociaciones de La Habana es terminar el conflicto, que los diálogos se han movido en desarrollo de una agenda que es inamovible y que al final serán las Farc las que decidirán si firman o no. Eso sí —agregó—, “la última palabra la tienen los colombianos. Lo que no acepten, habrá que reformularlo (...) buscamos prescindir de la idea de que existe una guerrilla política en Colombia. Dar un paso a una democracia reformada en una pugna ideológica sin armas, incluir las posiciones más radicales en el ejercicio político, pero también más seria y contemporánea”.

Por su parte, el comisionado de Paz, Sergio Jaramillo, quien también participó en el foro de El Heraldo, planteó los tres grandes retos que deberá afrontar el país al finalizar las conversaciones en Cuba. Indicó que se hará necesario tener una estrategia de seguridad para la etapa de transición, no solo para los excombatientes, sino también para la ciudadanía en general. Asimismo, discutir la “reconstrucción nacional”, que implicaría una nueva arquitectura institucional en la que, por ejemplo, las relaciones entre el Gobierno central y las regiones sean más fuertes y dinámicas.

El tercer reto tiene que ver con el modelo de justicia, punto neurálgico de los diálogos. Para Jaramillo, “no podemos pretender judicializar todos los hechos, pero sí responder por las más grandes infracciones que nos permita movernos hacia adelante”. Según dijo, hay una discusión muy fuerte en cuanto a este aspecto, pero se ven acciones como anuncios de la Fiscalía para judicializar, y hay que velar porque eso siga así. “Tenemos que preguntarnos qué se va a hacer para atender a las víctimas y no pasarnos y desgastarnos”, concluyó.