“No he probado esa mermelada de la que habla la gente”: Carlos Calero

El nombramiento de Carlos Calero como cónsul de San Francisco, California, fue toda una polémica en Colombia. Tras su oficialización, en diciembre de 2016, muchas personas se mostraron inconformes y cuestionaron sus capacidades para asumir el cargo diplomático.

El periodista barranquillero no ha decidido si apela el fallo judicial que lo obliga a dejar su cargo como cónsul de San Francisco. / Cortesí

Dicha sensación fue compartida por los miembros de la Asociación Diplomática Consular, quienes interpusieron una demanda ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, buscando anular el decreto 1617, mediante el cual fue nombrado el comunicador social. Y el Consejo de Estado les dio la razón.

Tras conocer el fallo judicial, Calero habló con El Espectador sobre los detalles de su gestión en estos diez meses al frente del cargo, los ataques que recibió desde Colombia y el apoyo masivo que manifestaron los ciudadanos en San Francisco, quienes se movilizaron hace pocos días en el centro de la ciudad para exigir su permanencia en el cargo.

¿Cómo asumió ese fallo judicial?, ¿quién lo notificó?

Me notificaron directamente del Tribunal de Cundinamarca. Yo me posesioné en diciembre y a los 15 días ya estaba demandado. Este no es el único caso, hay muchos similares en todo el mundo hacia personas que no hacemos parte de la carrera diplomática. Los procesos siguen su curso y se resuelven sin tanto escándalo, pero el mío fue muy mediático. Creo que esa era la estrategia de los miembros de la Asociación, usar una figura pública que les generara reconocimiento y una especie de victoria frente a esa lucha que llevan desarrollando por tantos años.

¿Y no tienen la razón?

En parte tienen razón al defender sus derechos como profesionales, porque dedican su vida exclusivamente a la carrera diplomática, pero también creo que la diplomacia no se gana de un día para otro y hay cosas que vienen desde casa. El respeto, el carisma con la gente, la solidaridad, todo eso es fundamental para este cargo y siento que lo hice bien. Es una generalización equivocada descalificarme solo por el hecho de ser presentador, porque este es un oficio que requiere la misma dedicación y altura que cualquier otro. Tengo mi carrera en comunicación social y periodismo, con especialización. Este título uno no lo consigue en una caja de cereal. Mi carrera fue, como todas, trabajada y pestañeada.

¿Qué ataques recibió desde Colombia?

Escogí una vida pública y duré más de 22 años entrando a los hogares de los colombianos a través de un televisor, por eso la gente se cree con el derecho de atacar y opinar sobre mí como lo hace. Se atribuyen el derecho a decir que soy bruto o que no estoy capacitado para este cargo, que me lo gané en un empaque de Ricostilla.

¿No le molesta lo de Ricostilla?

Al contrario, le tengo un agradecimiento muy especial a esa campaña porque me dio pie para acercarme a las amas de casa de Colombia, un público que es fiel y que ha estado abandonado por muchos años en la tv.  Hace seis años no hago publicidad para ese producto y la gente aún me recuerda, así que no me molesta, me ofendería que me dijeran corrupto o ladrón, calificativos que de ninguna manera me describen.

¿Y su familia?

Está muy triste, todos andan muy dolidos con esto. Mis hijos son los que más sufren por el ataque indiscriminado en redes sociales. Mi esposa es mi fortaleza y ha mantenido su temperamento en estos momentos de angustia. Yo siento dolor de patria y algo de resentimiento con la gente, pero tengo la fe intacta y mi frente en alto.

¿Qué va a hacer ahora?

Jurídicamente no lo sé. Mis abogados están trabajando en eso, Cancillería se pronunció y va a acatar el fallo, así que una vez me notifiquen tengo dos meses para entregar el cargo.

¿No va a apelar?

Esta es una decisión que hay que tomar en frío, no con el dolor y la situación en la que nos encontramos ahora. Tengo que evaluar con mi familia qué es lo que queremos, porque si damos la lucha seguiríamos en la mira de la Asociación, que estoy seguro insistirá hasta que me tumben del cargo. No sé si quiero darme esa pelea, lo haría por los colombianos que me están apoyando aquí.

Algunos dicen que su nombramiento fue mermelada…

No he probado esa mermelada de la que habla la gente ni creo que la vaya a probar. Me duele que digan eso o me encasillen como si yo fuera cuota política de alguien. Nunca he sido político, llevo 22 años ejerciendo mi profesión de periodista y nunca he tenido vínculos con absolutamente nadie.

¿Cómo llegó a este cargo?

Hace más de 10 años fundé con mi esposa una empresa de comunicaciones, en la que creamos un canal de asesoría para campañas políticas. Me metí mucho en el tema asesorando candidatos con sus discursos. Monté un taller de presentación y oratoria y nos fue muy bien, porque pasaron muchos políticos por nuestra preparación. Un día llegué a la campaña del presidente, le gustó mi trabajo y ahí empecé a hacer sus eventos. Mucho tiempo después me quedé sin trabajo, le pedí una ayuda y él me tendió la mano, gesto que le voy a agradecer toda la vida.

¿Su salario aumentó la polémica?

La gente hace la conversión a pesos y se imagina una cifra extraordinaria, pero no saben que estamos en la ciudad más cara de los Estados Unidos. A mí me gustaría que averiguaran cuánto vale un arriendo aquí, la comida o el transporte público.

Yo pago casi 1500 dólares por una habitación…

Es una locura. Si hablamos de cifras yo gasto más de 10 dólares diarios en transporte ida y vuelta en tren, porque no vivo en la ciudad. De arriendo casi 3000 mensuales, por un apartamento de dos habitaciones, cómodo, pero ningún palacio. El costo de vida en SF es sumamente alto comparado con las comodidades que encontramos en Colombia, por eso me molesta que la gente diga que vine a hacer plata cuando no, aquí los gastos son altos y yo vine a trabajar, porque como todos tengo deudas y obligaciones.

¿Qué balance hace de su gestión en estos 10 meses?

Desde que llegué me puse la camiseta por los colombianos en el área de la bahía y en los 11 estados que hacen parte de la jurisdicción que tenemos a cargo. Desarrollamos proyectos e iniciativas de todo tipo: culturales, deportivas y empresariales. Abrimos las puertas de este lugar para nuestros compatriotas y realizamos consulados móviles para cubrir todas las regiones y así poder facilitar las cosas a las personas que por distancia o tiempo no pueden venir hasta San Francisco.

¿Y Barrotes Invisibles?

Es un proyecto ambicioso que bauticé con ese nombre buscando acercar un poco a los detenidos y a la comunidad. Tenemos 49 connacionales en cárceles de los 11 estados y hasta ahora hemos visitado 42, en estos dos meses y espero que terminemos el año visitando y asistiendo a todos los demás. Cada uno de ellos tiene una historia de vida diferente y a veces, parece mentira pero no tienen ni para comprar un cepillo de dientes y nosotros a través de donaciones o diferentes gestiones hemos podido suplir esas necesidades.

El apoyo aquí fue notorio…

Creo que para que la gente se dé cuenta de lo que estamos haciendo aquí tiene que venir. Los colombianos que nos están apoyando son personas que llegaron con proyectos, inquietudes o trámites por realizar y siempre tuvieron un espaldarazo. Esa es la satisfacción más grande para mí, porque finalmente ese es el oficio de un cónsul, ayudar a los connacionales y brindarles asistencia en caso de que sus derechos sean vulnerados. Estoy tranquilo, porque sé que cumplí.

 

*Especial para El Espectador