No a la pausa en las negociaciones

Un colombianista y experto en resolución de conflictos de la Universidad de Georgetown plantea los escenarios del proceso de paz Gobierno-Farc.

Marc Chernick es director del Programa Georgetown-Los Andes de Resolución de Conflictos y Derechos Humanos, realizado con la Universidad de los Andes. / Flicker Embajada de Venezuela

El país está inmerso en una discusión sobre cómo proceder con el proceso de paz. El presidente Juan Manuel Santos planteó tres opciones ante la bancada de la coalición gubernamental: seguir adelante con los diálogos en La Habana, suspenderlos temporalmente durante el período electoral o darlos por terminado dada la lentitud del progreso hacia un acuerdo final. Los partidos que apoyan al presidente optaron por seguir con los diálogos, aunque había votos en favor de las otras opciones.

Para sorpresa de muchos, las Farc reaccionaron contemplando una pausa, siempre y cuando fuera pactada en la mesa de negociación. También sorpresivamente, la exsenadora Piedad Córdoba y el representante Iván Cepeda, en nombre de Colombianos y Colombianas por la Paz, respaldaron esta opción y lanzaron una propuesta de cese al fuego unilateral por parte de las Farc y el Eln durante el período electoral. Quizás entendiendo que su propuesta podría ser mal entendida, al otro día pidieron al presidente Santos que no diera al traste con lo logrado hasta ahora.

Sabíamos que llegaríamos a esa encrucijada. La propuesta original del presidente, de concluir las negociaciones antes de noviembre o diciembre de este año, no fue realista. Sabíamos que de no llegarse a un acuerdo final en este tiempo, los diálogos se cruzarían con el calendario electoral, lo que podría entorpecerlos y minarlos.

Según las encuestas, el país no entiende el proceso ni ve con claridad la relación entre las conversaciones en La Habana y el fin de la violencia política y social. Aún predomina en la gente la visión del expresidente Uribe de que las Farc son unos terroristas o narcocriminales con quienes no se debe negociar. Después de un año de dialogo, ni el presidente Santos ni los voceros de las Farc en La Habana han logrado cambiar en el país el discurso dominante que dejó el expresidente Uribe como herencia. Era el presidente Santos el llamado a liderar el trabajo pedagógico de transformar la comprensión sobre el conflicto y explicar al país por qué el Gobierno está negociando con la guerrilla. Esta tarea ha debido comenzar cuando se anunciaron las conversaciones secretas con las FARC. Una campaña electoral, con todo el ruido de la retórica, no es el mejor tiempo para comenzarla.

Ante semejante encrucijada, ¿cuál sería el mejor camino a seguir? Una herramienta que frecuentemente usan los analistas políticos es esbozar escenarios, calculando a manera de juego estratégico las posiciones, acciones y reacciones de cada lado y de los distintos sectores involucrados bajo cada escenario.

La opción de declarar terminadas las negociaciones no es, todavía, un escenario probable en este momento. Si esbozamos los dos escenarios mas posibles, encontramos los siguientes resultados.

1. Pausa en las negociaciones

 

Escenario:  Los dos lados logran, o no, un acuerdo sobre la participación política antes del receso de Navidad, y de allí, por mutuo acuerdo, deciden suspender las negociaciones. También las Farc piden al Gobierno que acepte un cese al fuego bilateral, que éste rechaza. Aún así, las Farc declaran un cese al fuego unilateral, aunque con el derecho a defenderse contra ofensivas militares.

Durante Navidad y Año Nuevo, el cese al fuego unilateral de las Farc dura. Sin embargo, mientras la campaña electoral se calienta, y con la creciente presión en su flanco derecho, el presidente Santos endurece su lenguaje y refuerza las instrucciones a las Fuerzas Armadas, que deben perseguir a “los terroristas de las Farc”. Poco a poco el país se convierte en testigo y víctima de un escalamiento de la violencia y de un recrudecimiento de la guerra sucia contra activistas sociales y políticos. Las Farc declaran la imposibilidad de mantener un cese al fuego unilateral y lanzan un gran ofensiva de guerra de guerrillas en muchas regiones del país para mostrar que no están derrotadas. La situación es comparable al escalamiento de la guerra en la época de la Asamblea Constituyente en 1991, cuando el gobierno lanzó una gran ofensiva contra las Farc y el Eln y ellos respondieron con una mayor. Aunque las FF.AA. están en mejores condiciones que aquella época de la Constituyente, no logran parar el escalamiento del conflicto en la época electoral.

Resultado: Aun si el presidente Santos logra la reelección, el proyecto de paz estaría muy debilitado, quizás muerto. Reiniciar el diálogo en La Habana o en otro lugar seria muy difícil. Posiblemente las Farc condicionarían la reanudación de la mesa a un cese del fuego bilateral, algo que ni Santos ni las Fuerzas Armadas estarían dispuestos aceptar.

2. Seguir en la mesa de negociación

 

Escenario:  Las Farc y el Gobierno acuerdan seguir con los diálogos, ciñéndose a las reglas escritas en el Acuerdo General de no levantarse de la mesa hasta que un acuerdo final esté firmado. Los dos lados son conscientes del gran progreso que han logrado hasta ahora, sobre todo con el preacuerdo sobre tierras y desarrollo agrícola. Las Farc y el Gobierno intentan blindar el proceso y acuerdan, aunque no públicamente, bajar la intensidad del conflicto armado. También acuerdan cuidar sus estrategias mediáticas e informar periódicamente al país los logros alcanzados. Durante la campaña anuncian la firma de preacuerdos sobre los temas de drogas y de víctimas, y anuncian que han adelantado discusiones sobre el tema del fin del conflicto y la manera de refrendar los acuerdos.

Resultado: El presidente Santos adelanta su campaña reelectoral sin sacrificar el proceso de paz. Aunque tarde, logra comenzar una estrategia pedagógica sobre la necesidad y los beneficios del actual proceso de paz. Con la firma de algunos acuerdos adicionales se logra minimizar y contrarrestar los ataques de los enemigos del proceso.

En el escenario dos, la paz es alcanzable. En el primero, es posible que el país pierda su mejor oportunidad de negociar una salida política al conflicto armado en mas de treinta años de intentos fallidos.

* Marc Chernick es profesor de Ciencias Políticas y director del Centro de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Georgetown.

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