'No puede ser de espaldas a la sociedad'

El grupo guerrillero ratificó su voluntad de continuar los acercamientos con el Gobierno, los cuales, dijo, deberían ser abiertos y con el concurso directo de la ciudadanía.

El llamado Comando Central del Ejército de Liberación Nacional (Eln). / Archivo

En una carta de respuesta a las comisiones de paz del Congreso, que recientemente le pidieron al Eln concretar lo más pronto posible una mesa formal de conversaciones para avanzar hacia una paz “completa” y “duradera”, el grupo guerrillero ratificó su voluntad de continuar en sus acercamientos con el Gobierno, aunque pidió una mayor participación de la sociedad civil en dicho proceso. En este sentido, el Eln expresó una postura totalmente contraria a la asumida en los diálogos que actualmente adelantan el Gobierno y las Farc en La Habana (Cuba): la de la extrema confidencialidad de las negociaciones.

“Un proceso de paz de espaldas a la sociedad y con metodología de puertas cerradas, no es para la Colombia macondiana (...) Es inexplicable que el país no conozca lo que en una mesa se discute y se manipule con base en su desconocimiento. Lo más acertado sería que la gente participara en la confección de la agenda, sobre los temas a tratar, y los espacios y escenarios a construir. Una paz encerrada en cuatro paredes, jamás tendrá dimensión de nación ni trascenderá en la realidad del conflicto”, dice la carta firmada por el Comando Central del grupo subversivo, fechada el 15 de diciembre.

Para el Eln, sólo con la ayuda directa de la sociedad civil es posible poder afianzar conversaciones. “En la fase secreta está prohibido hablar con la gente de carne y hueso. La paz, para ser real, debería manifestarse como un fenómeno concreto en la vida cotidiana de Colombia. Estos procesos de paz, más que dinámicas sociales, parecen un entramado de técnicas de negociación, marchando paralelas o distantes de la sociedad que los vive y padece”. Como se sabe, el presidente Juan Manuel Santos ha insistido en que mientras no haya nada concreto, todo estará en absoluta confidencialidad.

Además de la participación activa de la sociedad civil, el Eln plantea que la paz, más allá de la firma de un papel, “no debe entenderse como un ejercicio académico de dos delegaciones, que suponen comprender la realidad y pueden dictaminar sobre ella; como tampoco podrán hacerlo una organización guerrillera y un gobierno”. Y llama la atención por el marcado desinterés ciudadano en el tema, con duras críticas al Gobierno: “Mientras la paz es tema de reducidos círculos de opinión, la vida de los colombianos sigue en su drama, porque no existe un hálito que nos diga que esta vez será cierta. No se siente en las calles, no hay euforia colectiva ni compromiso alguno de las clases dominantes y, por el contrario ellas conspiran. Lo que más desalienta es ver al gobierno de Santos y sus políticas ir en contra vía de lo pactado en La Habana, así como con las expectativas de las mayorías del país”.