“No, yo no le huyo al tema de la paz”: Germán Vargas Lleras

El vicepresidente dijo que en Cuba hay mucho tema grueso en discusión y por eso solo va a pronunciarse una vez se conozca el alcance del Acuerdo Final. Defendió además el plan de infraestructura del Gobierno.

El vicepresidente (der.) en un recorrido en bicicleta en la inauguración del par vial de Gachancipá. / Vicepresidencia
El vicepresidente (der.) en un recorrido en bicicleta en la inauguración del par vial de Gachancipá. / Vicepresidencia

¿Por qué a muchos les queda la sensación de que usted le huye al tema de la paz?

No, yo no le huyo al tema. Yo lo que quiero es esperar a conocer los textos finales de los acuerdos, porque aún hay temas muy gruesos que se están negociando. No quisiera anticiparme a conocer ya el texto del acuerdo final, ese día me pronunciaré.

¿Y ese día también puede decir que hay cosas que no le parecen?

¿Por qué a muchos les queda la sensación de que usted le huye al tema de la paz?

¿Por qué a muchos les queda la sensación de que usted le huye al tema de la paz?

No, yo no le huyo al tema. Yo lo que quiero es esperar a conocer los textos finales de los acuerdos, porque aún hay temas muy gruesos que se están negociando. No quisiera anticiparme a conocer ya el texto del acuerdo final, ese día me pronunciaré.

¿Y ese día también puede decir que hay cosas que no le parecen?

Se está discutiendo mucho tema grueso. Cuál va a ser el número de parlamentarios que van a integrar en su representación. Sé que están solicitando aumentar las zonas de concentración. Cuál va a ser el alcance del indulto, de la amnistía… mucho tema grueso del cual vale la pena pronunciarse una vez se conozca en detalle el alcance del texto final.

Cuando uno lo escucha hablando del posconflicto, disipa esas dudas de quienes quieren ser suspicaces y dicen que usted no apoya el proceso de paz

Yo me siento todos los días aportándole a este país, generando empleo, mano de obra y llevando satisfacciones sociales. Estoy muy convencido de que la paz también son carreteras, desarrollo, generación de empleo, satisfacciones sociales, servicios públicos, y en esa forma aporto mi grano de arena.

¿Pero por qué muchos dicen que el vicepresidente no se mete de lleno a hablar del proceso de paz?

Yo no cumplo sino sobre las delegaciones y las funciones que el presidente Juan Manuel Santos me ha asignado, que son estar al frente del tema de infraestructura y agua potable. Demasiadas personas intervienen en ese proceso de paz, ya hay numerosos protagonistas y mi tiempo, considero, es mucho más útil para sacar adelante toda estas iniciativas que le dan gobernabilidad al presidente Santos, que lleva sus inversiones, que las materializa en tiempo récord en todas las regiones de Colombia.

A propósito de los temas de paz, ahora se ven en el país carteles que dicen: “o nos hacen el puente o no votamos por el plebiscito”.

Este es un momento político que las comunidades lo están aprovechando para solicitar toda suerte de reivindicaciones históricas que también tienen razón. Me pasa en las carreteras todo el tiempo: tenemos en este momento seis variantes de la Ruta del Sol sin poder concluirlas. La gente desesperada apela a las vías de hecho y cuando llega una inversión petrolera, minera o de infraestructura, la persona que está encargada de ejecutarla pasa a cumplir con reivindicaciones que el Estado no ha podido o no ha querido hacer en años anteriores. Entonces le cuelgan los proyectos de acueducto, alcantarillado o vivienda, y ningún inversionista resiste eso. Es lo estamos viendo en todo el país.

Vicepresidente, ¿cómo ve el país así, pedaleando?

Mire, yo lo recorro permanentemente. Lo que el Gobierno está haciendo con el solo aspecto de la infraestructura es una revolución. Este país hoy ocupa el puesto número 18 en atraso en los informes del Banco Mundial. La infraestructura es un factor clave para la competitividad del país y repercute en todos los costos logísticos y en la calidad de vida.

Sobre todo el tema de las carreteras.

Cuando toda estas obras terminen, con la inversión más grande que se ha hecho en nuestro país –llega a $60 billones–, mejorará la calidad de vida de los colombianos, la seguridad en los desplazamientos y el tiempo de recorrido.

¿En cuántos años?

Las obras más largas, que son aquellas que involucran la construcción de túneles, tardarán hasta cuatro, pero cuando todo este programa quede ejecutado, pasaremos a ocupar el puesto número tres en infraestructura, por debajo de Brasil y México, que llevan tantos años invirtiendo en este tema.

Después de tantos recorridos que ha hecho en bicicleta, lancha, helicóptero, avión, etc., ¿cuál es la principal traba para que se hicieran o se hagan esas obras?

Teníamos muchos problemas. Como la baja inversión, porque siempre los presupuestos asignados a infraestructura eran recortados o teníamos modelos inadecuados de contratación, por eso acabamos con los llamados avances o anticipos. Obra entregada, obra pagada, al igual que ocurre en materia de vivienda. De manera que no es que los contratistas se echen la plata del Estado al bolsillo y arranquen a “pleitear”. Si no entregan, no les pagamos; esto ha acelerado mucho las obras.