'Nos infiltraron las Farc. La Fuerza Pública también': dice alcalde de Toribío

El indígena caucano señala que ambos bandos saben lo que sus comunidades hacen y que hasta les graban sus reuniones.

Ezequiel Vitonás está en la posición más incómoda de su vida. Es uno de los líderes naturales de las comunidades indígenas del Norte del Cauca, pero además es el alcalde de Toribío y esta investidura le impide participar en las llamadas acciones de hecho que sus compañeros emprendieron para sacar a las Farc y a la Fuerza Pública de sus territorios.

Por la Constitución debe mantener el orden en el municipio, pero los indígenas que lo pusieron como alcalde se le rebelaron a ese Estado que representa. Fue un recuperador de tierras, artífice de las propuestas que aprobó la Asamblea Nacional Constituyente a favor del movimiento indígena y llegó a ser el primer alcalde nasa que tuvo el pueblo, en 1995. Así analiza lo que sucede por estos días en su tierra ancestral.

El ministro de Defensa dijo ayer que el movimiento indígena está infiltrado por las Farc. ¿Es cierto?
Es una consecuencia del conflicto. Y juegan con la necesidad de la gente. Los padres de familia dicen que se los llevan con un celular, una moto, los visten con zapatillas de moda, les ofrecen plata y les dan un arma. Aquí no hay suficiente trabajo; el indígena depende de la tierra y ya hay poca. Toribío tiene 50.000 hectáreas y somos más de 32.000 habitantes. El terreno no es plano, está entre 1.300 y 4.500 metros sobre el nivel del mar. Más del 70% es suelo de vocación forestal y dependemos de la actividad agropecuaria. Esto no lo resuelve Familias en Acción, que genera una dependencia muy grave. La solución es hacer una reforma agraria.

¿También hay indígenas que se van para la Policía y el Ejército?
Sí. Pero hay gente que se ha ido al Ejército porque le asesinaron a un familiar, se van pensando en venganza. Compleja la situación.

Dicen que además del Ejército y la Policía, el proyecto nasa y hasta la Iglesia son objetivo militar de la guerrilla...
La guerrilla acusa al movimiento indígena de haberse entregado al Gobierno, que cuando recuperábamos tierra éramos luchadores y revolucionarios y ahora, cuando nos dedicamos al funcionamiento del cabildo y a la organización, dicen que nos volvimos aliados del Gobierno. En 2007 atacaron una finca en Tacueyó porque querían parcelarla para sus milicianos. En el Tierrero nos quemaron una buseta. Hay una campaña de desprestigio del Movimiento Bolivariano: dicen que los líderes indígenas son ladrones y corruptos.

¿Por qué ustedes son una amenaza para la guerrilla?
No comparten la autonomía indígena; dicen que no sirve para la revolución, que es indigenismo y que no sirve, que con nuestro trabajo se retrasa la insurrección de las masas. Ese es el argumento. Hay algo común entre Gobierno y guerrilla y es que ninguno está de acuerdo con la propiedad colectiva de la tierra. Creen que así se fortalece el autogobierno y la autonomía. Les duele que la organización se haya fortalecido. Las IPS locales, que son indigenistas, tienen más de 2.000 trabajadores, y son más de 4.000 profesores. Ese es un poder enorme. Tienen más recursos los gobernadores de cabildo que un alcalde. Eso le fastidia a la guerrilla. Ellos lo que quieren es direccionar este proceso, desearían que fuéramos obedientes.

El Gobierno dice tener pruebas de que en su comunidad hay aliados de la guerrilla. Y los militares dicen que la guerrilla se esconde entre la población civil y le dispara al Ejército.
Eso es discriminación estatal, que no les deja ver la realidad. Quieren quitarnos el poco poder que los movimientos indígenas hemos alcanzado. Las Farc tienen un afán enorme de poner gobernadores en los cabildos aquí y en Tacueyó, pero aquí la gente no les obedece. Quieren meterse en el movimiento y no han podido.

Una paradoja: los acusan de cómplices y en realidad ustedes reciben ataques de las Farc.
Eso sucede porque el surgimiento del movimiento indígena tiene raíces en tres puntos: los teólogos de la liberación, como los padres León Rodríguez y Álvaro Ulcué; el MRL, con ascendencia en las Farc y cuyos miembros intentaron direccionar los primeros congresos indígenas, y la línea indigenista, que finalmente es la que triunfa. La izquierda se cree dueña porque estuvieron al principio, pero la verdad es que el proceso lo hicieron los indios.

¿El problema es que los indios se quisieron mandar solos?
Sí. Ése es. Por eso mataron a Cristóbal Secué y a otros líderes.

¿Es cierto que aquí es fuerte el Movimiento Bolivariano?
No creo. No hay gente clara políticamente. A esos jóvenes los forman militarmente y los mandan a hacer política, entonces se les sale la prepotencia y la gente no les hace caso, porque aquí lo que funciona es la concertación. Es cierto que nos han hecho infiltración. Pero la Fuerza Pública también lo ha hecho. Ambos saben lo que hacemos, graban nuestras reuniones.

¿Cree que van a sacar a la guerrilla y a la Fuerza Pública?
Lo veo difícil, hay gente que no está de acuerdo. Hay que buscar una presión para dialogar. En la guerrilla se abrió espacio para debatir el tema y en el Gobierno creo que también. Pero si se va el Ejército les tocará a los indígenas cuidar, por ejemplo, la torre de comunicaciones. Y la guerrilla no se va a retirar y tomará a Toribío para descansar y armar sus planes.

¿Qué le diría al país que no entiende por qué quieren sacar al Ejército y la Policía?
Hay que entender que los indígenas quieren autogobernarse según sus usos y costumbres dentro de la propiedad colectiva. No estamos contra el Estado colombiano. Que nos dejen ser lo que somos: indígenas. Tenemos una normatividad que nos apoya, queremos el desarrollo del artículo 330 de la Constitución. Los indígenas no tienen un plan de desarrollo sino un plan de vida. No queremos ser una república independiente. La guerrilla nos mira con suspicacia y el Estado también. Finalmente llevamos del bulto.