La nueva batalla de Naranjo

El uribismo le notificó que ahora las cosas son a otro precio. En los partidos creen que será clave para mejorar la imagen del santismo.

El presidente Juan M. Santos y el hoy general en retiro Óscar Naranjo.  / Presidencia
El presidente Juan M. Santos y el hoy general en retiro Óscar Naranjo. / Presidencia

Para algunos, en lo personal, es un craso error; para otros, un acierto. Lo claro es que la llegada del exdirector de la Policía, general (r) Óscar Naranjo, a la política activa, ha generado reacciones encontradas y ha despertado toda clase de conjeturas, hasta el punto de que hay quienes lo ubican no sólo como el estratega en temas de seguridad de la inminente campaña reeleccionista del presidente Juan Manuel Santos, sino también como su fórmula vicepresidencial en 2014.

Además de miembro plenipotenciario de la mesa de diálogos de paz entre el Gobierno y las Farc en La Habana y asesor del gobierno de Enrique Peña Nieto en México, Naranjo hará parte de la junta directiva de la Fundación Buen Gobierno, desde donde el primer mandatario espera apalancar la estrategia para darles continuidad a sus políticas, a nombre propio o con otra persona, léase Germán Vargas Lleras. Y lo cierto es que el mismo exoficial ha reconocido que este paso implica su inmersión definitiva en las turbulentas aguas de la política nacional.

Algo que incluso provocó la reacción del expresidente Álvaro Uribe, en cuyo mandato Naranjo ascendió a la dirección de la Policía y quien más de una vez intentó atraerlo a sus filas del Centro Democrático. “Decisión del general Naranjo me causa tristeza porque compartió nuestras políticas y contribuyó a ejecutarlas durante ocho años”, escribió el exmandatario en Twitter, mientras que su exasesor José Obdulio Gaviria desató una andanada de críticas notificándole que en la arena política las cosas son a otro precio.

Como quien dice, tendrá que estar preparado para que le saquen los cueros al sol. Y ya algunos de los ataques apuntan a lo que se considera es uno de sus puntos débiles: los líos judiciales de su hermano Juan David, quien fue capturado en Alemania por narcotráfico. Asimismo, se ha querido sacar a relucir las versiones de algunos narcotraficantes de presuntos nexos de Naranjo con sus organizaciones.

Cuestionamientos que hasta ahora no han hecho mella en la imagen de favorabilidad del exoficial, que según las encuestas sigue por encima del 70%, ni en su título de ‘mejor policía del mundo’, ganado por los golpes dados al narcotráfico y a la delincuencia. Pero otra cosa es la política y hay quienes creen que Naranjo podría pagar caras las consecuencias de su matrícula en el santismo, en caso de que el último tramo del Gobierno sufra reveses en temas claves, como en el proceso de paz.

Un riesgo que —por lo visto— el exdirector de la Policía está dispuesto a correr. De hecho, ratificando que no será un convidado de piedra en el juego político, ya le contestó a Uribe: “Tengo una relación de respeto y de gratitud con él, pero realmente desde hace meses, cuando acepté ser miembro del equipo negociador del Gobierno con las Farc, resultó evidente que quedaba marcada una diferencia en la relación con el señor expresidente por lo que él estima sobre el proceso de paz”.

Sólo el tiempo dirá la última palabra sobre el valor de Naranjo para el santismo y su proyecto de continuidad. Eso sí, la historia ha demostrado que el paso de la milicia a la política no es fácil y el resultado casi siempre se traduce en el fracaso en las urnas. Dos ejemplos: el general (r) Álvaro Valencia Tovar fue candidato presidencial en 1978 a nombre del Movimiento de Renovación Nacional y apenas superó los 65.000. Y Hárold Bedoya, quien fuera comandante de las Fuerzas Militares, se lanzó en 1998 y 2002, sin éxito. ¿Será Óscar Naranjo la excepción? El presidente del Partido Conservador, senador Efraín Cepeda, cree que será un “plus” a favor del Gobierno, pues su nombre no genera resistencia en ninguna colectividad y seguramente entrará a fortalecer la percepción de seguridad que tanto dolor de cabeza le ha causado a Santos.

A su vez, el senador liberal Juan Manuel Galán reconoció que Naranjo ha venido preparándose desde hace rato para dar el salto a la política. “Él puede liderar el proceso posconflicto, en el que se requiere una concepción de seguridad y de política social”, indicó. Y el representante Augusto Posada, presidente de la Cámara, cree que su prestigio es tal, que hoy ya tiene a muchos partidos peleándose por su militancia. “Me gustaría verlo encabezar la lista de la U al Senado. O también podría llegar al gabinete del presidente”, agregó.