La nueva estrategia electoral de las bacrim

El senador liberal Juan Manuel Galán detectó, con testimonios de desmovilizados, el nuevo ‘modus operandi’ de los ilegales para las elecciones del 30 de octubre.

En varios departamentos del país, las próximas elecciones de autoridades locales y regionales están completamente amenazadas, no sólo porque hay candidatos cuestionados y por las falencias que aún persisten dentro de los partidos políticos, sino por la utilización de todas las formas de violencia, la financiación por medio de dineros del narcotráfico y la promoción de la corrupción como método de poder territorial.

Es una advertencia que muchos han hecho desde que se entró en la recta final de los comicios, pero que esta vez el senador liberal Juan Manuel Galán complementa revelando la nueva manera de operar de las bandas criminales (bacrim) para hacerse al poder en las regiones.

Según el congresista, hay una distorsión entre lo que se dice en los medios y la realidad que viven los pueblos y ciudades de Colombia, lo cual se pudo constatar “de primera mano” con miembros de las bacrim que se entregaron a las autoridades e investigadores de la Defensoría del Pueblo. Y según los testimonios, las organizaciones criminales siguen “extendiendo su influencia, aumentando sus efectivos y tratando de anular al Estado en las regiones que controlan”.

Y en este contexto, las bacrim necesitan políticos que ayuden a mantener a raya a la ley. “Nos sirve un alcalde que no denuncie, que insista en que todo está en orden para no atraer la atención del Gobierno. El alcalde también sirve para mantener controlada la policía (...) el interés mayor no es el presupuesto del municipio, sino que el alcalde y los concejales colaboren. El alcalde puede mandar a la Fuerza Pública a ciertas zonas donde hay bandas rivales y nos ayudan a sacarlas”, dice uno de los informantes.

En el nuevo modus operandi, el “jefe” de la parte urbana es quien hace las relaciones públicas y se encarga de ver quién puede ayudar y ser un buen candidato. “A los que ayudan les ponemos plata y votos. El que no quiera colaborar e insista en afectar al grupo, se muere”. De esta manera, el “patrón” da la orden de por quién votar y la orden le llega a todo el mundo.

“Se les da plata y comida. Para estar seguros, los jurados de votación nos colaboran. Todo el mundo tiene que ayudar. Los de las fincas deben avisar cuando ven movimientos extraños. Siempre nos enteramos de los operativos. Eso da tiempo para moverse. El que no ayuda, se le amenaza o se le mata. El que no está con nosotros está en contra”, dicen.

En los relatos de los desmovilizados de las bacrim, señaló Galán, se menciona el caso de una maestra que es jurado de votación y les colabora y que en muchas regiones hay un “pacto de silencio”. Las denuncias advierten también que las bandas criminales han hecho negociaciones con las Farc para trabajar juntos en el narcotráfico y que algunos miembros de la Fuerza Pública les colaboran de tres formas: informando de los operativos; vendiéndoles armamento e incluso “sapeando a compañeros que querían entregarse y gracias a ese dato los mató mi jefe”.

Denuncias que, por ahora, dice el senador liberal, no han tenido respuestas. “Le preguntamos a la Fiscalía cuántos fiscales dispone para delitos electorales e investigación y la respuesta aún no se ha recibido. Ni siquiera existe una Unidad de Delitos Electorales y sólo a partir de estas elecciones se va a elaborar un manual de criminalística para ellos. Pedimos los informes a las Defensorías Regionales del Valle, Antioquia, Casanare y Nariño, y sólo se recibió respuesta de una de ellas. Y se preguntó el nombre de los registradores desde 1996 en zonas de alto riesgo y la respuesta aún no ha llegado. Lo que se dice es que este tipo de funcionarios que llevan mucho tiempo en las regiones han sido cooptados por estas organizaciones”.

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