La primera propuesta de Guillermo Botero

Nuevo mindefensa, ¿contra la protesta?

La idea del próximo ministro de Defensa, Guillermo Botero, de impulsar una ley para regular las manifestaciones ciudadanas ha despertado la molestia de organizaciones sociales, sindicales y del movimiento popular.

El gobierno Santos vivió la intensificación de la protesta ciudadana y del movimiento popular. / Mauricio Alvarado

Guillermo Botero lleva apenas dos días de designado como el próximo ministro de Defensa, no se ha posesionado y ya levantó una polvareda. Horas después de que el presidente electo, Iván Duque, oficializara su nombramiento, Botero lanzó su primera propuesta: impulsar una ley estatutaria en el Congreso para regular la protesta social. Lo hizo durante la Cumbre Concordia Américas, el mismo evento en el que se anunció su designación.

(Lea: Regular la protesta social: la primera propuesta de quien será ministro de Defensa de Duque)

“En el ámbito social respetamos la protesta social, pero también creemos que ésta debe ser una protesta ordenada, que verdaderamente represente los intereses de todos los colombianos y no sólo de un pequeño grupo, y hemos considerado que sobre eso el próximo gobierno podrá hacer grandes avances si logra promover una ley estatutaria que camine en ese sentido. Necesitamos mucho diálogo ciudadano preventivo y estaremos dispuestos a tenerlos con las comunidades que se puedan sentir afectadas, y las mismas deberán ser debidamente escuchadas”, sostuvo el actual presidente de Fenalco.

Su planteamiento despierta inquietud en las organizaciones sociales y sindicales, pues temen que pueda significar la restricción del derecho a manifestarse. Sin embargo, el primer anuncio de Botero luego de su designación no sorprende, pues como dirigente gremial fue insistente en que el aumento de la protesta ciudadana tiene afectaciones directas en el comercio, tal y como lo revela un estudio de Fenalco sobre los problemas que afectaban a la empresa privada, de septiembre de 2017. En dicho informe se advierte que en los últimos años hubo un aumento en el número de protestas y, tomando cifras del Cinep, resalta que mientras en 2010 hubo 640 manifestaciones sociales, en 2016 se registraron 1.019.

Esto explica que la propuesta de Botero de regular la protesta no sea novedosa. El Acuerdo de Paz con las Farc incluyó, en el capítulo de Garantías de Participación Política, un apartado dedicado a ese objetivo, eso sí, desde la perspectiva de hacerla más garantista y ajustada a los estándares internacionales. De igual forma, el Código de Policía, que entró en vigencia en enero de 2017, estableció una serie de artículos sobre el tema. Y aunque la Corte Constitucional los tumbó por considerar que éstos debían ser tramitados mediante una ley estatutaria y no ordinaria, definió que se mantendrían vigentes hasta 2019, plazo en el cual el Congreso debe legislar sobre la materia.

Por eso, para el secretario general de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Fabio Arias, la idea de reglamentar la protesta ciudadana no es mala en sí, y el camino correcto es esa ley estatutaria, como lo propuso Botero. Tan es así, que producto del Acuerdo de Paz se adelantaron unas mesas de trabajo con las 28 organizaciones sociales existentes para formular la iniciativa que debía ser presentada al Congreso vía fast track, pero que finalmente el gobierno Santos al final no radicó.

“Lo que nos preocupa es que el próximo ministro de Defensa salga a decir que solamente las protestas que tengan un interés general de la nación son válidas. ¿Quién define qué es ese interés general? ¿El ministro? Es evidente que lo que hay en el fondo es un mensaje hacia las organizaciones sociales de que va a haber un control sobre el derecho que tenemos de movilizarnos para defender nuestros intereses. Por tal motivo, rechazamos la propuesta, que en el fondo es como un aviso de que viene un gobierno autoritario”, puntualizó Arias.

Por su parte, Armando Valbuena, secretario de la Comisión Étnica para la Paz, expresó que el conflicto en Colombia se ha desarrollado por el control de los territorios ancestrales de los pueblos indígenas y afrocolombianos, ya que éstos son abundantes en recursos como oro, petróleo o carbón, así como en agua y biodiversidad. “Se presenta una propuesta para eliminar el derecho del ser humano a hablar, protestar, caminar (...) se pretende dar un golpe para que callemos nuestra voz, para que se anule algo que está muy claro: que el ser humano tiene derecho a protestar. Apoyamos al gobierno Santos para que firmara un pacto de paz con las Farc y adelantara un diálogo con el Eln, pero nunca claudicamos al derecho de ser libres y, ante estas propuestas, seguiremos reforzando nuestras herramientas de resistencia en la voz, en la movilización y en la marcha, porque merecemos la dignidad”, enfatizó el líder indígena.

A quienes no sorprende la idea de Botero es a los miembros de su círculo cercano. Personas que han trabajado con él lo caracterizan como un hombre apasionado, que dedica todo su tiempo laboral a defender sus convicciones políticas y empresariales. “Cuando sucedió el atentado del Andino, una de las primeras cosas que escuché de él fue su preocupación por el impacto en el comercio del sector. Y, claro, a los que tenemos negocios allí nos angustiaba eso, pero siempre me pareció particular que su primera preocupación fueran los negocios, no la seguridad o el bienestar de la gente”, detalló un agremiado a Fenalco que estuvo con Botero luego de la bomba.

Pero así como diferentes personas que han trabajado con el futuro mindefensa no dudan en señalar que es un hombre que defiende los intereses empresariales a capa y espada, también coinciden en que es un hombre de trabajo incansable, estratega en sus posturas y de muy buen olfato a la hora de tomar decisiones. Características que lo han llevado a lo más alto del mundo empresarial y que hoy lo ponen ante una nueva misión: dirigir la política de defensa de Colombia en un gobierno que sin duda enfrentará duras marchas sociales. La primera ya está citada por el excandidato presidencial Gustavo Petro, para el 7 de agosto, el mismo día que se posesionará Duque.