Ordóñez victimizado, de Procurador a presidenciable

Aunque nunca se refirió a esta posibilidad, el ahora exprocurador Alejandro Ordóñez siempre ha sido criticado por sus posiciones políticas y por presuntamente usar la entidad como antesala de su campaña presidencial.

Luego de un proceso jurídico de casi cuatro años y cuando faltan solo tres meses para cumplir su periodo como Procurador, el Consejo de Estado decidió que Alejandro Ordóñez no podía continuar en su cargo por irregularidades en su nombramiento. Una decisión que lo pone fuera del organismo de control, pero al mismo tiempo lo ubica, como víctima, en la arena de la batalla electoral para las presidenciales. (Lea: El proyecto de fallo que podría tumbar a Alejandro Ordóñez)

La decisión en contra del exprocurador Ordóñez en lugar de afectarle su imagen, lo victimiza y catapulta una eventual aspiración presidencial que sus principales críticos han venido anunciado de forma reiterada cuando, por cuenta de sus críticas, en especial al proceso de paz, han señalado que está haciendo campaña. (lea: "El procurador Alejandro Ordóñez está dedicado a hacer política": César Gaviria)

Sin ir muy lejos. El 22 de agosto el presidente Juan Manuel Santos pidió a la justicia celeridad en los casos de Ordóñez ante el Consejo de Estado y del exmagistrado Jorge Pretelt, que está siendo juzgado por el Congreso. La respuesta de Ordóñez fue vehemente, “no puede seguir interfiriendo en el ejercicio de los órganos públicos. El Presidente tiene unas competencias constitucionales y tiene unos límites constitucionales, y a ello se debe sujetar”.

Y es que la pelea con el presidente Juan Manuel Santos ha sido constante. El mandatario fiel a su promesa de lograr una salida negociada a la guerra con las Farc, el procurador Ordóñez, por su parte, ha sido un mordaz crítico de los acuerdos y ha criticado la impunidad, los excesivos beneficios a los guerrilleros desmovilizados y la ausencia de reparación. En síntesis, se han ubicado en orillas contrarias.

Ordóñez tiene todo para ser candidato. En primer lugar, su destitución lo convierte en víctima. Además, recoge el pensamiento de buena parte de la sociedad colombiana religiosa y apegada a principios morales. Por eso, su posición crítica a temas como el matrimonio igualitario, la adopción por parte de personas del mismo sexo o la legalización de las drogas, así como le han generado mala imagen, en especial en las redes sociales, también lo han convertido en una especie de 'adalid' de la moral.

Desde ese lado Ordóñez fácilmente cruzaría la estrecha línea que en Colombia representa la relación entre el púlpito y la política. Un respaldo que puede ser determinante, hay casos claros de congresistas que ganan las curules con una base electoral sólida proveniente de las Iglesias.

Es claro que en las elecciones habrá tres vertientes claras. La izquierda, fortalecida por el proceso de paz. El establecimiento que querrá continuar con los compromisos de La Habana que la conformarán los candidatos de la Unidad Nacional (Cambio Radical, La U y Liberales). Por último, está el sector de la derecha, crítico al proceso de paz, representando en el Centro Democrático y un sector del Partido Conservador.

El Partido Conservador hoy está con Santos, pero es innegable que hay un favorecimiento burocrático de fondo. Concluido el periodo del mandatario, la Unidad Nacional se desintegrará y cada colectividad buscará el triunfo en las urnas.

Es en este último espacio al que podría llegar el procurador Ordóñez a capitalizar su posición en contra de los acuerdos de paz que, aunque no sea muy popular en las redes sociales, las encuestas sí han dejado sobre una posición igual en cerca de la mitad de las personas que asistirían a votar. A esto se le suma la habitual defensa de los miembros de la Fuerza Pública, que son 300 mil y aunque no pueden votar sus familias sí.

El Centro Democrático ya tiene una lista de precandidatos, el Partido Conservador no ha empezado a deshojar la margarita, pero estará en las elecciones, así como seguramente lo hará el ahora exprocurador Ordóñez, que si logra llegar a segunda vuelta tendría un nucleo político más sólido para las elecciones.

Así el procurador más polémico de la historia de Colombia, contradictor del Gobierno y las negociaciones de paz, defensor de la moral y las buenas maneras, hoy salta al escenario político como víctima de una decisión judicial que le generó su salida del ente de control y encuentra un terreno libre para una aspiración presidencial.